Como resultado del llamado ‘ajuste de liquidez’, la percepción adversa encuentra a la economía brasileña en un ‘momento delicado’, ante un ‘ciclo de pérdidas de crédito’, cuyo ‘semáforo amarillo’ está asociado a factores como el aumento de incumplimientos entre empresas de menor calidad; compañías más apalancadas y recurso a emisores del mercado de crédito privado.
Aumenta la percepción negativa de la economía nacional desde el exterior
Una buena dosis de desconfianza y una pizca (picante) de desdén. Estos ingredientes amargos constituyen hoy la percepción negativa del inversor internacional frente a la fragilidad de los fundamentos de la economía brasileña, ya sea en la trayectoria fiscal inconsistente, en el costo de crédito prohibitivo, en la inflación fuera de control, en el tipo de cambio apreciado (a favor del dólar) o en la fuga de inversiones.
Esta percepción, también llamada ‘ajuste de liquidez o flujo’, trae consecuencias estructurales graves para la economía brasileña, como sigue:
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La Copa de 2014 dejó una herencia millonaria en Itaquera: el estadio del Corinthians hizo que el metro cuadrado más que se duplicara, atrajo a desarrolladoras, impulsó miles de unidades residenciales y cambió el barrio, pero las barreras de movilidad aún frenan el entorno de la arena.
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Brasil entrega una barrera gigante de R$ 365,7 millones en Rio Grande do Sul, capaz de formar un lago artificial con 138 millones de m³ de agua, el equivalente a 55,3 mil piscinas olímpicas y un área mayor que 2,5 mil campos de fútbol.
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Enquanto milhões recebem o Bolsa Família e trabalham na informalidade, um dato intriga a los especialistas: ¿por qué incluso contribuciones accesibles en el INSS no convencen a los brasileños a planificar la jubilación?
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Brasil y Marruecos se enfrentan en el campo este sábado por la Copa del Mundo, pero lejos del césped los dos países mueven US$ 2,8 mil millones al año en comercio agrícola; el azúcar brasileño por sí solo representa casi el 60% de todo lo que el país africano compra de aquí.
Mayor costo del crédito e intereses (Selic): cuando el mercado global desconfía de la capacidad del gobierno para equilibrar las cuentas públicas, exige primas de riesgo más altas. Esto frena al Banco Central en su estrategia de recortes de tasas de interés, encareciendo préstamos para empresas y familias.
Volatilidad cambiaria (dólar alto): la salida de capital a corto plazo de la bolsa, como se ha visto recientemente, devalúa el real, lo que resulta en un repunte de la inflación, debido al encarecimiento de los productos importados, materias primas globales y combustibles.
Fuga de inversión directa (IED): Aunque el país mantiene buena atracción en sectores como energía y agronegocios, la desconfianza prolongada hace que empresas extranjeras suspendan planes de expansión o construcción de nuevas fábricas en el país.
Estancamiento en la bolsa e infraestructura: La B3 sufre con la reducción del volumen de negocios. Además, proyectos de concesión y privatización, que dependen fuertemente de capital internacional, pueden enfrentar vacíos en las subastas o descuentos agresivos.
Estudio señala ‘antídoto’ para revertir la marea negativa
Como ‘antídoto’ que presupone voluntad pública y compromiso de Estado, con el fin de convertir en perfil a largo plazo el capital especulativo que se remunera y luego deja la bolsa brasileña (B3), son necesarias algunas medidas concretas, como disciplina fiscal, control de la inflación y una narrativa de crecimiento sostenible.
Como el más nuevo integrante (involuntario) del ‘eco de la alerta global’, emitido por PIMCO (Pacific Investment Management Company) – una de las mayores gestoras globales de recursos y líder mundial en inversiones de renta fija – ‘encendió la alerta’ de que ‘el ciclo de pérdidas de crédito está entre nosotros y llega a Brasil en un momento delicado’.
La ‘señal amarilla’ de la gestora fue activada por la combinación de factores, como el aumento de defaults entre empresas de menor calidad; compañías más apalancadas y recurso a emisores del mercado de crédito privado.
Empresas brasileñas conviven con tasas elevadas y márgenes presionados
En la evaluación de PIMCO, el momento no favorece a las empresas nacionales, ya que, internamente, estas conviven con tasas elevadas, crecimiento moderado, márgenes presionados, además de inversores menos dispuestos a asumir riesgos. Al mismo tiempo, en el contexto externo impera la aversión al riesgo, encarecimiento del financiamiento global o mayor selectividad de inversores.
En su diagnóstico, PIMCO dejó bien claro que el país está lejos de una ‘posición de confort’, ya que el sector corporativo enfrenta toda clase de obstáculos, desde el elevado costo del capital, un mercado de crédito muy cauteloso y un entorno de negocios que demanda eficiencia creciente. Aquí, también, la recomendación es la desapalancamiento, renegociación de pasivos y disciplina financiera.
Aún en el ámbito interno, el estudio de PIMCO destaca que la economía nacional ya convive con una combinación formada por tasas elevadas, crecimiento moderado, márgenes presionados e inversores con menor disposición para riesgos.
Pero es justamente en este momento crítico que surge otro desafío, quizás, aún mayor, para la economía brasileña: la disrupción tecnológica, a través de la difusión avasalladora de la Inteligencia Artificial y nuevas tecnologías, a lo largo de todo el globo. El estudio sentencia que “la velocidad de esta transformación es la que hará la separación entre ganadores y perdedores”.
Bajo inversión en innovación impone pérdida de competitividad
Al denominarlo ‘capa extra de presión’, PIMCO señala que aquellas empresas con poco margen para invertir en innovación corren el riesgo de perder competitividad, cuando más necesitan ganar eficiencia. La resultante fragilidad financiera, sin embargo, no se restringe a limitar la capacidad de reacción de una organización, sino que puede ‘cementar’ su obsolescencia operacional.
Y los efectos indeseados ya son perceptibles, pues gestores e inversores institucionales han comenzado a aplicar filtros más duros para la selección de activos, en los que los recursos disponibles, en lugar de desaparecer, están ahora más concentrados. Mala noticia, sobre todo para medianas empresas con negocios más apalancados o con balances más frágiles. Para estas, el crédito se ha vuelto más escaso, más caro y más condicionado a garantías, covenants y estructuras de protección. Fundada en 1971 en el estado estadounidense de California, PIMCO responde por la gestión de trillones de dólares en activos, con oficinas en decenas de países, inclusive, en Brasil.

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