1. Inicio
  2. / Ciencia y tecnología
  3. / Una ciudad en el sur de España está haciendo que las aguas residuales trabajen a su favor: la estación de Badajoz transforma aguas residuales en abono rico para plantar y en energía que regresa para abastecer la propia planta, sin enviar residuos al exterior.
Tiempo de lectura 8 min de lectura Comentarios 0 comentarios

Una ciudad en el sur de España está haciendo que las aguas residuales trabajen a su favor: la estación de Badajoz transforma aguas residuales en abono rico para plantar y en energía que regresa para abastecer la propia planta, sin enviar residuos al exterior.

Escrito por Bruno Teles
07/05/2026 a las 10:45
Actualizado 07/05/2026 a las 10:46
¡Sé la primera persona en reaccionar!
Reaccionar al artículo

La estación de Badajoz transforma agua sucia en biofertilizantes agrícolas y bioenergía mediante fotobiorrefinería considerada única en el mundo, desarrollada en colaboración con Aqualia, que utiliza la radiación solar de Extremadura para convertir aguas residuales urbanas en recursos reutilizables para la agricultura y el suministro energético de la propia estación.

La ciudad de Badajoz, en la región de Extremadura, en el sur de España, ha convertido su estación depuradora de aguas residuales en un modelo que transforma el agua sucia en dos productos con valor económico real: biofertilizantes ricos en nitrógeno, fósforo y potasio útiles para la agricultura sostenible, y bioenergía que alimenta parte del funcionamiento de la propia instalación. La innovación que diferencia a Badajoz de otras estaciones de tratamiento en el mundo es la fotobiorrefinería incorporada a la estación, tecnología que combina bacterias, luz solar y procesos biotecnológicos avanzados para extraer nutrientes y energía de aguas sucias que antes solo se limpiaban y devolvían al medio ambiente sin aprovechar los residuos generados en el proceso. El proyecto, desarrollado por el ayuntamiento de Badajoz en colaboración con la empresa Aqualia a lo largo de más de una década de investigación, posiciona a la ciudad como referente internacional en innovación hídrica y economía circular, con instalaciones que los responsables del proyecto consideran comparables solo a la estación de Brisbane, en Australia, en términos de integración entre el tratamiento de aguas sucias y la producción de recursos.

El clima de Extremadura es un factor decisivo para el funcionamiento de la tecnología. La región posee uno de los mayores índices de radiación solar de Europa, condición que la fotobiorrefinería aprovecha para intensificar la actividad bacteriana en los procesos de tratamiento de aguas sucias, acelerando la descomposición de materia orgánica y la captura de nutrientes que serán convertidos en fertilizantes biológicos. La abundancia de sol convierte a Extremadura en un lugar estratégico para tecnologías que dependen de la energía solar natural, y la sinergia entre clima y biotecnología permite que la estación de Badajoz alcance niveles de eficiencia que serían difíciles de replicar en regiones con menor incidencia solar, una ventaja competitiva que la ciudad pretende consolidar como polo de desarrollo de soluciones avanzadas para la gestión de recursos hídricos.

¿Cómo la estación de Badajoz transforma agua sucia en fertilizante y energía?

La estación de Badajoz transforma agua sucia en biofertilizantes y bioenergía con una fotobiorrefinería única en el mundo. Colaboración con Aqualia y el sol de Extremadura.

El proceso que convierte agua sucia en recursos reutilizables opera en etapas que aprovechan cada componente de las aguas residuales urbanas. La fotobiorrefinería utiliza procesos biológicos en los que bacterias especializadas consumen la materia orgánica presente en el agua sucia y, con la ayuda de la radiación solar que penetra en los reactores de la estación, aceleran la captura de nitrógeno, fósforo y potasio disueltos en las aguas residuales, nutrientes que luego son concentrados y procesados para producir biofertilizantes con una composición química adecuada para uso agrícola. El resultado es un fertilizante biológico que puede reemplazar parcialmente los productos químicos convencionales en los cultivos, reduciendo la dependencia de los agricultores de Extremadura de los insumos industriales importados y cerrando un ciclo en el que los nutrientes que salieron del suelo a través de la alimentación humana regresan al suelo a través de la agricultura.

La producción de bioenergía es el segundo frente de aprovechamiento de las aguas sucias en la estación de Badajoz. Los residuos orgánicos generados durante el tratamiento biológico pasan por procesos de digestión que producen biogás, combustible que la estación utiliza para generar parte de la energía eléctrica y térmica necesaria para su propio funcionamiento, reduciendo el consumo de electricidad de la red pública y las emisiones de carbono asociadas a la operación. La combinación entre la producción de biofertilizantes y la generación de bioenergía hace que la estación de Badajoz no sea solo una infraestructura de saneamiento que gasta recursos para limpiar aguas sucias, sino una instalación que produce recursos mientras limpia, una inversión de lógica que los especialistas en economía circular señalan como el futuro de las estaciones depuradoras urbanas.

¿Qué hace que la fotobiorrefinería de Badajoz sea única en el escenario internacional?

La afirmación de que la fotobiorrefinería de Badajoz es prácticamente única en el mundo se sustenta en la combinación específica de procesos que la instalación integra. Mientras existen estaciones de tratamiento que producen biogás en diversos países y otras que recuperan nutrientes para fertilizantes, la integración de los dos procesos con fotobiorrefinería alimentada por radiación solar natural en una única instalación operacional es lo que diferencia a Badajoz de otros proyectos, según los gestores de la estación. Brisbane, en Australia, es citada como uno de los pocos ejemplos internacionales con un nivel de integración comparable, lo que sitúa a una ciudad de tamaño medio en la Extremadura española junto a capitales con presupuestos de investigación mucho mayores.

El desarrollo de la tecnología no ocurrió de la noche a la mañana. Proyectos de investigación relacionados con la fotobiorrefinería están en marcha desde hace más de una década en la asociación entre el ayuntamiento de Badajoz y Aqualia, período en el que la tecnología fue probada, ajustada y escalada hasta alcanzar el nivel de madurez necesario para operar a escala real de estación de tratamiento. La trayectoria de más de diez años entre la investigación inicial y la operación comercial es un dato relevante para otras ciudades que consideran invertir en tecnologías similares: la innovación en el tratamiento de aguas residuales no es un proyecto de mandato político de cuatro años, sino un compromiso a largo plazo que exige continuidad de inversión y una asociación técnica estable entre el poder público y una empresa especializada.

Qué tiene que ver la economía circular con la forma en que las ciudades tratan el agua sucia

La estación de Badajoz es un ejemplo concreto de cómo la economía circular está cambiando el papel que desempeñan las estaciones de tratamiento de aguas residuales en las ciudades. En el modelo tradicional, la estación recibe agua sucia, gasta energía para limpiarla, desecha los residuos sólidos generados en el proceso y devuelve el agua tratada al medio ambiente, una operación que consume recursos sin producir nada más que agua limpia. En el modelo circular que Badajoz implementó, los residuos que antes se desechaban se transforman en biofertilizantes para la agricultura, la energía que antes se compraba de la red pasa a ser parcialmente generada por la propia estación, y el agua sucia deja de ser un problema a resolver para convertirse en materia prima a procesar.

La Unión Europea viene promoviendo cada vez más proyectos relacionados con la circularidad y la resiliencia ambiental en el sector hídrico. La presión sobre los recursos hídricos y energéticos en Europa, agravada por sequías recurrentes en el Mediterráneo y el aumento de los costos de energía, está acelerando la búsqueda de soluciones que transformen las estaciones de tratamiento de aguas residuales en centros de producción de recursos, y Badajoz se posiciona como un laboratorio donde esta transformación ya está en operación, no en fase de proyecto. Para las ciudades brasileñas que enfrentan desafíos similares de saneamiento y que operan estaciones de tratamiento con alto costo energético y bajo aprovechamiento de residuos, el modelo de Badajoz demuestra que invertir en tecnología de economía circular puede reducir los costos operativos, generar ingresos con biofertilizantes y disminuir la huella de carbono del saneamiento urbano.

Qué pueden aprender otras ciudades de Badajoz sobre el tratamiento de aguas residuales

La principal lección que ofrece Badajoz es que las estaciones de tratamiento de aguas residuales pueden ser rediseñadas como infraestructura productiva, no solo sanitaria. Las ciudades que invierten en fotobiorrefinerías o tecnologías equivalentes transforman el gasto recurrente en inversión con retorno: los biofertilizantes producidos pueden venderse a agricultores locales, la bioenergía reduce la factura de electricidad de la estación y la reducción de emisiones de carbono genera créditos que en mercados regulados tienen valor financiero. La inauguración oficial de la instalación de Badajoz contó con representantes institucionales y especialistas en innovación ambiental, señal de que el proyecto es tratado como un escaparate tecnológico por la administración española.

La replicación del modelo depende de condiciones que no todas las ciudades poseen. La abundante radiación solar de Extremadura es un factor que favorece específicamente la fotobiorrefinería de Badajoz, y las regiones con menor incidencia solar necesitarían adaptar la tecnología o compensar con fuentes alternativas de energía para los procesos biológicos, una limitación que no invalida el concepto pero que exige ingeniería adaptada a cada contexto climático. Lo que es universalizable es el principio: tratar el agua sucia no tiene por qué ser solo un costo, puede ser una fuente de recursos que retornan a la economía local en forma de fertilizantes para el campo y energía para la propia operación, un ciclo que Badajoz ha demostrado ser viable después de más de una década de desarrollo y que otras ciudades, incluidas las brasileñas, pueden estudiar y adaptar a sus condiciones.

Y tú, ¿crees que Brasil debería invertir en estaciones de tratamiento que transforman las aguas residuales en abono y energía? Deja tu opinión en los comentarios.

Suscribir
Notificar de
guest
0 Comentarios
Más reciente
Más viejo Más votado
Comentario
Ver todos los comentarios
Etiquetas
Bruno Teles

Hablo sobre tecnología, innovación, petróleo y gas. Actualizo diariamente sobre oportunidades en el mercado brasileño. Con más de 7.000 artículos publicados en los sitios web CPG, Naval Porto Estaleiro, Mineração Brasil y Obras Construção Civil. ¿Sugerencias de temas? Envíalas a brunotelesredator@gmail.com

Compartir en aplicaciones
Descargar aplicación para iOS
Descargar aplicación
0
Nos encantaría conocer tu opinión sobre este tema, ¡deja tu comentario!x