Estudio revela que la extracción masiva de agua subterránea alteró la distribución de masa de la Tierra y contribuyó a desplazar el eje del planeta.
El 15 de junio de 2023, un estudio publicado en la revista científica Geophysical Research Letters de la American Geophysical Union, presentó una conclusión que llamó la atención de la comunidad científica mundial: la extracción humana de agua subterránea entre 1993 y 2010 fue lo suficientemente intensa como para redistribuir masa en el planeta y desplazar el polo de rotación de la Tierra en casi 80 centímetros hacia el este. Liderado por Ki-Weon Seo, de la Universidad Nacional de Seúl, el trabajo estimó que el bombeo de acuíferos contribuyó a una deriva de aproximadamente 4,36 centímetros por año en el movimiento polar, evidenciando que la explotación de agua en el subsuelo dejó de ser solo una cuestión hídrica y pasó a aparecer también en los cálculos físicos del planeta.
El dato más contundente está en el volumen: los investigadores trabajaron con la estimación de 2.150 gigatoneladas de agua subterránea extraídas del subsuelo en el período, cantidad asociada a una elevación de más de 6 milímetros en el nivel global del mar. Al ser bombeada de acuíferos continentales y, en parte, redistribuida hacia los océanos, esta masa de agua alteró ligeramente el equilibrio de la Tierra, como un peso desplazado en un cuerpo en rotación. El estudio no indica riesgo de cambio en las estaciones del año, pero muestra que una actividad humana cotidiana, como la irrigación, el abastecimiento y la extracción de agua, ya es mensurable incluso en el movimiento del planeta.
Estudio vincula la extracción de agua subterránea al desplazamiento de los polos terrestres
La investigación analizó la relación entre la redistribución de masa hídrica y el movimiento polar. El eje de rotación de la Tierra no es completamente fijo. Pequeños cambios en la distribución de masa del planeta pueden alterar ligeramente la posición de los polos geográficos a lo largo del tiempo.
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Este fenómeno ya había sido observado anteriormente en relación con el derretimiento de glaciares y la redistribución oceánica.
El nuevo estudio mostró que el bombeo de agua subterránea también ejerce una influencia mensurable en este proceso. Según los autores, la extracción intensa de agua del subsuelo terminó desplazando los polos terrestres en aproximadamente 4,36 centímetros por año entre 1993 y 2010.
Cerca de 2.150 gigatoneladas de agua fueron removidas del subsuelo
Los investigadores estimaron que aproximadamente 2.150 gigatoneladas de agua subterránea fueron bombeadas en ese intervalo de 17 años. Gran parte de ese volumen fue utilizada para irrigación agrícola, abastecimiento urbano y actividades industriales.
Cuando esta agua es extraída del subsuelo, eventualmente termina evaporándose, siendo consumida o llegando a los océanos por ríos y sistemas atmosféricos.
Esto altera la distribución global de masa hídrica del planeta, cambiando ligeramente el equilibrio físico de la Tierra.
El agua subterránea funciona como masa distribuida dentro de los continentes
Los acuíferos subterráneos almacenan enormes volúmenes de agua bajo continentes y cuencas sedimentarias. Cuando esta agua permanece atrapada en el subsuelo, forma parte de la distribución natural de masa terrestre.
Al ser extraída y transferida a océanos y atmósfera, ocurre una redistribución física a escala planetaria.
Aunque el efecto individual de cada pozo sea insignificante, el volumen total bombeado por la humanidad a lo largo de décadas se ha vuelto lo suficientemente grande como para producir consecuencias mensurables. El estudio muestra que la explotación hídrica humana pasó a operar a escala geofísica global.
El movimiento polar no significa que el planeta esté “volcándose”
Los investigadores resaltan que el desplazamiento detectado no representa un riesgo de inversión catastrófica del planeta ni cambios bruscos en la rotación terrestre.

El fenómeno implica pequeñas alteraciones en la posición del eje con respecto a la superficie. Estos movimientos forman parte de la dinámica natural de la Tierra, pero pueden ser influenciados por redistribuciones de masa.
Cambios similares también ocurren debido a terremotos gigantes, derretimiento de hielo y circulación oceánica. La diferencia del estudio es mostrar que las actividades humanas relacionadas con el agua subterránea ahora también participan en este proceso.
El bombeo contribuyó a la elevación global del nivel del mar
Además del desplazamiento polar, los investigadores calcularon que el agua subterránea extraída elevó el nivel global del mar en aproximadamente 6 milímetros entre 1993 y 2010.
Aunque el número parece pequeño, representa una contribución relevante dentro del contexto de la elevación oceánica global.
Gran parte de las discusiones sobre el aumento del nivel del mar suelen centrarse en el derretimiento de glaciares y la expansión térmica de los océanos.
El estudio muestra que el agua subterránea bombeada también participa en este proceso. Esto significa que los acuíferos vaciados terminan influyendo directamente en el océano global.
La agricultura de regadío aparece entre los principales motores del problema
La mayor parte del agua subterránea extraída en el planeta se destina a la agricultura. Las regiones agrícolas intensivas dependen en gran medida de los acuíferos para el riego, especialmente en áreas áridas o sujetas a sequías prolongadas.
Países con agricultura altamente irrigada bombean enormes volúmenes subterráneos diariamente. Con el tiempo, algunos acuíferos sufren un descenso severo y una pérdida permanente de capacidad de almacenamiento.
El estudio refuerza que la crisis hídrica global no solo implica falta de agua, sino también una redistribución física de la masa planetaria.
Científicos lograron medir el efecto utilizando modelos geofísicos avanzados
Para realizar el análisis, los investigadores combinaron datos hidrológicos, modelos geofísicos y observaciones del movimiento polar terrestre.
Compararon simulaciones de la Tierra sin bombeo de agua subterránea con escenarios que incluían la redistribución hídrica causada por la actividad humana.
Los resultados mostraron que los modelos solo podían reproducir correctamente el desplazamiento observado cuando se incorporaba la extracción de agua subterránea.
Esto fortaleció la evidencia de que el bombeo humano tuvo un papel real y mensurable en el movimiento polar.
La redistribución de masa influye en el equilibrio físico del planeta
La Tierra funciona como un sistema rotacional sensible a la distribución de masa en su superficie e interior. Cambios significativos en el hielo, los océanos o el agua continental pueden alterar ligeramente la dinámica de rotación.
Fenómenos similares ya han sido observados después de terremotos gigantescos, como el de 2011 en Japón. En el caso del agua subterránea, la diferencia es que el proceso ocurre lentamente, acumulando efecto a lo largo de décadas. La investigación muestra cómo acciones humanas aparentemente locales pueden producir consecuencias físicas a escala planetaria.
Además de las implicaciones geofísicas, el estudio refuerza una creciente preocupación por el agotamiento de los acuíferos. Diversas regiones del planeta ya enfrentan subsidencia del suelo, reducción permanente de reservas y salinización subterránea debido al bombeo excesivo.
En algunos lugares, la recarga natural de los acuíferos ocurre mucho más lentamente que la extracción humana. Esto significa que parte del agua subterránea explotada actualmente puede tardar siglos en recomponerse naturalmente.
El estudio amplía el debate sobre el impacto humano en el sistema terrestre
En las últimas décadas, los científicos han comenzado a discutir el concepto de Antropoceno, período en el que las actividades humanas comenzaron a alterar los procesos planetarios a gran escala.
El nuevo estudio añade un elemento más a este debate: la capacidad humana de influir incluso en la distribución de masa responsable de la dinámica rotacional de la Tierra.
Aunque el efecto es pequeño en términos absolutos, simboliza la escala de la intervención humana en el planeta moderno. Bombear agua del subsuelo dejó de ser solo una cuestión local de abastecimiento y pasó a integrar transformaciones físicas globales.
Ante estudios como este, ¿crees que la humanidad ya ha superado límites invisibles de intervención en el sistema terrestre, o los avances tecnológicos aún podrán reducir esos impactos sin comprometer el suministro y la agricultura?

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