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Una investigación de la Universidad de Manchester comprueba que el calor residual de los motores de combustión aumenta la temperatura de las ciudades en hasta 0,35 °C.

Escrito por Fabio Lucas Carvalho
Publicado el 10/04/2026 a las 00:33
Actualizado el 10/04/2026 a las 00:34
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La energía térmica disipada por vehículos afecta el microclima urbano y aumenta la demanda de refrigeración en grandes metrópolis.

Un estudio conducido por investigadores de la Universidad de Manchester reveló que el calor disipada por los motores de combustión interna contribuye directamente al calentamiento de las áreas urbanas.

El fenómeno, descrito como «calor invisible», es capaz de elevar la temperatura de las ciudades en hasta 0,35 °C durante las horas pico. Este impacto térmico ocurre de forma independiente de las emisiones de gases de efecto invernadero y del efecto de isla de calor tradicional.

El levantamiento utilizó modelaciones climáticas avanzadas y datos de tráfico para cuantificar la energía térmica liberada por vehículos movidos a combustibles fósiles. Los científicos identificaron que la disipada de calor de los sistemas de escape y de los radiadores calienta el aire circundante de manera inmediata en las vías públicas. El descubrimiento alerta sobre la necesidad de considerar el calor invisible de los coches como un factor relevante en la planificación urbana y en las políticas de salud pública ambiental.

Dinámica térmica en los centros urbanos

La investigación detalla que el aumento de temperatura no es uniforme, concentrándose principalmente en desfiladeros urbanos donde la circulación del aire es limitada por edificios altos.

En estas áreas, el calor invisible de los coches queda retenido cerca del suelo, intensificando el desconfort térmico de los peatones y residentes locales. Durante períodos de congestión, la liberación constante de energía térmica transforma las avenidas en fuentes activas de calentamiento atmosférico.

A diferencia del calentamiento global a largo plazo, este impacto es localizado y varía conforme la densidad del tráfico a lo largo del día. El estudio señala que, en ciudades con gran flota de vehículos, el calor invisible de los coches puede ser el factor determinante para la ruptura de récords de temperatura local. La energía desperdiciada por los motores, que no se convierte en movimiento, acaba siendo transferida al ambiente en forma de calor sensible.

Impactos en la infraestructura y energía

El aumento térmico causado por el calor invisible de los coches genera un efecto cascada que sobrecarga otros sistemas urbanos. Con el aire más caliente en las calles, la demanda de climatización en edificios comerciales y residenciales tiende a aumentar significativamente.

Esto resulta en un mayor consumo de electricidad, evidenciando cómo el calor residual del transporte perjudica la eficiencia energética global de las grandes metrópolis.

Los modelos matemáticos indicaron que incluso pequeñas fracciones de grado Celsius tienen relevancia climática en microescala. La presencia del calor invisible de los coches dificulta el enfriamiento nocturno de las ciudades, un proceso esencial para mitigar los efectos de las olas de calor.

La estructura urbana actual, muchas veces compuesta por materiales que retienen calor como el asfalto, acaba potenciando la retención de esta energía liberada por los vehículos.

Alternativas y mitigación tecnológica

La transición hacia la movilidad eléctrica es señalada por los investigadores de Manchester como una solución directa para reducir el problema. Los motores eléctricos son considerablemente más eficientes y disipan una cantidad mínima de energía térmica en comparación con los modelos de combustión. La eliminación del calor invisible de los coches podría, por lo tanto, ayudar a estabilizar las temperaturas urbanas y reducir la dependencia de sistemas de enfriamiento artificiales.

Además de la electrificación, mejoras en la planificación urbana, como el aumento de la cobertura vegetal y la creación de corredores de ventilación, son estrategias recomendadas.

Estas medidas ayudarían a dispersar el calor invisible de los coches de forma más eficaz, disminuyendo el impacto térmico sobre la población. El estudio refuerza que entender la termodinámica urbana es crucial para el desarrollo de ciudades más resilientes y habitables frente a los desafíos climáticos contemporáneos.

Haga clic aquí para acceder al estudio.

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Fabio Lucas Carvalho

Periodista especializado en una amplia variedad de temas, como automóviles, tecnología, política, industria naval, geopolítica, energía renovable y economía. Me desempeño desde 2015 con publicaciones destacadas en importantes portales de noticias. Mi formación en Gestión en Tecnología de la Información por la Facultad de Petrolina (Facape) aporta una perspectiva técnica única a mis análisis y reportajes. Con más de 10 mil artículos publicados en medios de renombre, siempre busco ofrecer información detallada y perspectivas relevantes para el lector.

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