Trump Amplía Intervención Económica al Mirar Sector de Defensa: Gobierno Evalúa Participación Directa en Gigantes como Lockheed Martin, Boeing y Palantir
La iniciativa del gobierno de Donald Trump de intervenir directamente en la economía ganó un nuevo capítulo este martes (26). El republicano estudia formas de convertir a Estados Unidos en dueño de parte del complejo industrial-militar, sector que mueve cifras trilionarias y ejerce fuerte influencia política en el país.
Lockheed Martin en el Centro del Debate
“Ellos [gobierno y Pentágono] están pensando en esto. Hay una discusión monstruosa sobre defensa. Lockheed Martin obtiene el 97% de sus ingresos del gobierno de EE. UU. Ellos son básicamente un brazo del gobierno americano”, afirmó el secretario de Comercio, Howard Lutnick, en una entrevista a la red CNBC.
Las palabras tuvieron un impacto inmediato. Las acciones de Lockheed subieron casi un 2% después de la declaración. La empresa, líder mundial en ventas militares y fabricante de una vasta gama de armamentos, divulgó una nota afirmando que “continúa con su fuerte relación de trabajo con el presidente Trump y su administración”.
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Expansión del Intervencionismo
No se trata de un caso aislado. Trump ya había conseguido una “golden share” en Japan Steel, tras la compra de US Steel.
También anunció la adquisición de casi el 10% del fabricante de chips Intel, que enfrenta dificultades financieras.
Además, adquirió acciones en una empresa de tierras raras y garantizó acuerdos para quedarse con parte de las ganancias de exportaciones de chips antes prohibidos para China.
El movimiento sugiere una estrategia amplia. Al mencionar también a Boeing y Palantir, Lutnick reforzó que el gobierno podría extender su presencia a otras gigantes del sector. Las acciones de las dos empresas también registraron un aumento.
Comparaciones Históricas
Lo más importante es que la aproximación con empresas de defensa no es común fuera de escenarios de guerra. El último movimiento de peso ocurrió en la Segunda Guerra Mundial, en los años 1940.
Analistas apuntan que el grado de intervencionismo se compara solo al New Deal, lanzado en los años 1930 para recuperar la economía tras la Gran Depresión.
Estados Unidos no es totalmente adverso a este tipo de medida. En la crisis de 2008, el gobierno compró el 60% de General Motors para evitar la quiebra de la automotriz. Sin embargo, la acción fue emergencial y en 2013 la empresa ya había vuelto a ser privada.
Defensa y Geopolítica
Trump ha estado defendiendo “acuerdos todos los días”. El enfoque en el sector de defensa llama la atención porque el sector responde por mover aproximadamente US$ 1,1 billones anuales.
Según el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, solo en ingresos son alrededor de US$ 300 mil millones. Eso equivale a la mitad del PIB de Brasil.
En el contexto de la economía americana, de casi US$ 30 billones, puede parecer poco, pero carga un enorme peso geopolítico.
Los EE. UU. ya han participado en alrededor de 400 intervenciones militares extranjeras, la mitad de ellas después de 1950. Desde Ucrania a Gaza, pasando por la costa de Venezuela, el país mantiene una presencia activa y constante.
El gasto militar actual es un récord histórico: alrededor de US$ 1 billón por año, representando el 39,4% del total mundial.
Complejo Industrial-Militar
El término “complejo industrial-militar” fue popularizado en 1961 por el presidente Dwight Eisenhower, quien alertó sobre el riesgo de la influencia excesiva del sector en las decisiones de política exterior.
Desde entonces, la relación se ha mantenido estrecha, marcada por grandes contratos y por la llamada puerta giratoria, con ejecutivos transitando entre cargos en el sector privado y en el Departamento de Defensa.
Trump, que ya declaró querer renombrar la cartera como Departamento de la Guerra, ahora parece dispuesto a avanzar más allá de esta dinámica.
Modelos Internacionales
Este tipo de interacción no es exclusivo de EE. UU. Brasil, por ejemplo, desarrolló el avión KC-390 de Embraer a partir de un pedido de la Fuerza Aérea, que alteró todo el diseño inicial del proyecto.
Francia, Alemania, Reino Unido e Italia también cuentan con industrias propias, pero suelen trabajar en proyectos conjuntos.
La guerra en Ucrania y el aumento del gasto militar en Europa han impulsado las acciones de empresas del sector en el continente, en parte por la percepción de que Trump no es un aliado confiable.
En Rusia y China, el control estatal es aún mayor. Moscú ha reforzado su dominio sobre el sector en medio de la guerra, mientras que Pekín aparece en una posición destacada en el ranking global, impulsada por las exportaciones.
Gobierno e Industria Militar: El Próximo Paso
El intervencionismo de Trump abre un capítulo nuevo en la relación entre el gobierno y la industria militar. El republicano, que ya usa medidas arancelarias y políticas de incentivo para moldear sectores estratégicos, ahora indica querer transformar empresas privadas en socios directos del Estado.
Para el mercado financiero, las señales ya han producido efectos inmediatos. Para la política global, el impacto aún está en construcción, pero promete ser significativo.
Con información de Folha de São Paulo.

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