Cómo un país antes tratado con burla se convirtió en el destino favorito de brasileños que buscan impuestos más bajos, energía barata, vivienda asequible y oportunidades que ya no encuentran en Brasil
Durante décadas, llamar algo “paraguayo” era sinónimo de burla en Brasil, un estigma alimentado por chistes, estereotipos y percepciones erróneas sobre el país vecino. Sin embargo, mientras los brasileños se reían, el Paraguay seguía silenciosamente otro camino: redujo impuestos, modernizó leyes y creó un ambiente económico capaz de atraer empresas, inversores y, hoy, cientos de miles de brasileños.
Según un informe detallado publicado por Elementar, este cambio estructural explica por qué Paraguay se ha convertido en el principal destino de migrantes de Brasil en América del Sur.
Al mismo tiempo que la imaginación popular seguía asociada al contrabando, el país fortalecía uno de los sistemas tributarios más competitivos de la región. El resultado no tardó: más de 263 mil brasileños ya viven en territorio paraguayo, creando un flujo migratorio que crece año tras año, impulsado por costos más bajos y oportunidades emprendedoras.
De las raíces históricas a los incentivos fiscales: cómo la economía paraguaya se reerguió y se convirtió en refugio para quienes huyen de los impuestos brasileños
Este movimiento no comenzó ahora. Sus bases fueron lanzadas aún durante el gobierno de Alfredo Stroessner (1954–1989), período marcado por un fuerte control estatal y acercamiento con Brasil. La construcción del Puente de la Amistad y el Tratado de Itaipú, financiados en asociación con el gobierno brasileño, fueron piezas clave de esta integración. A partir de los años 60, miles de brasileños cruzaron la frontera en busca de tierras más baratas y nuevas oportunidades agrícolas, dando origen a los llamados brasiguayos.
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Durante las décadas de 70 y 80, familias enteras vendieron propiedades en Brasil para adquirir áreas mucho más grandes en Paraguay, introduciendo soja y maíz a gran escala. Fue esta base agrícola la que, décadas después, consolidó a Paraguay como uno de los grandes exportadores de granos del mundo.
Sin embargo, el cambio decisivo ocurrió en los años 2000, con la modernización económica. La Ley Maquila (Ley 1064/97), que ganó fuerza en la década siguiente, redujo drásticamente la carga tributaria de las empresas exportadoras. Según la BBC news, el vice-ministro de Industria, Francisco Ruiz Díaz, explica que el 70% de las exportaciones paraguayas a Brasil provienen de la maquila, modelo que permite que industrias brasileñas envíen insumos, produzcan localmente y reexporten pagando impuestos mucho más bajos.
Y este no fue el único factor. Paraguay también ofrece energía ultrabarata gracias a Itaipú. Mientras que en Brasil el costo medio industrial llega a 123 USD/MWh, en Paraguay cae a solo 39 USD/MWh — el equivalente a abastecer tres fábricas paraguayas por el precio de una brasileña. Resultado: Ciudad del Este, antes sinónimo de comercio informal, hoy concentra más de 98 mil brasileños, convirtiéndose en un polo de negocios y educación.
Estudiantes, empresarios y familias enteras: quiénes son los brasileños que están cruzando la frontera y por qué el costo de vida pesa tanto
En los últimos años, el perfil de los inmigrantes ha cambiado profundamente. Sale el agricultor tradicional y entra el estudiante de Medicina. Actualmente, casi 30 mil brasileños están matriculados en universidades paraguayas. Felipe Monteiro, estudiante de Amapá, relata que en su clase de 80 alumnos en Ciudad del Este, solo dos son paraguayos — el resto viene de Brasil. Y el motivo es evidente: mientras en Belém una matrícula médica llega a R$ 8 mil, en Paraguay comenzó pagando R$ 1,2 mil y hoy paga R$ 1,9 mil, un ahorro gigantesco para cualquier familia.
Además, el costo de vida es uno de los más atractivos del continente. Según datos del portal Expatistan, vivir en Paraguay puede ser hasta 28% más barato que en Brasil en determinados indicadores. Aunque artículos específicos, como un almuerzo en regiones nobles, pueden costar un 35% más, el Índice Big Mac señala que el sándwich es 28% más barato en Paraguay.

En el mercado inmobiliario, la diferencia sigue siendo abismal: un apartamento de un dormitorio en una zona noble cuesta en promedio R$ 1.931,75 en territorio paraguayo, frente a R$ 3.019,48 en Brasil — un ahorro cercano al 36%. Mientras que las facturas de energía y gas para una propiedad de 85 m² pueden ser 74% más baratas.
Sin embargo, el gran punto fuerte es el sistema tributario. La estructura “10-10-10” establece 10% de IRPF, 10% para empresas y 10% de IVA. No existen impuestos sobre herencias, donaciones o rendimientos en el exterior. En la maquila, las empresas exportadoras pagan solo 1% de los ingresos brutos, mientras que en Brasil los empresarios pueden llegar a 27,5% de IRPF y 34% para empresas. Para quienes emprenden, esta diferencia decide el futuro.
Además de los incentivos económicos, el proceso de residencia también es una ventaja competitiva. Para obtener la Residencia Temporal, bastan 1,5 a 4 meses. Después de 1 año y 9 meses, ya es posible solicitar la Residencia Permanente. La ciudadanía lleva más tiempo: exige 3 años como residente permanente, pero aun así es más rápida que en países como EE. UU., Canadá o europeos.
A pesar de los avances, Paraguay enfrenta desafíos profundos: 27% de la población vive en la pobreza, y el país ocupa la 136ª posición en el ranking global de percepción de corrupción — peor que Brasil, que aparece en la 104ª. Aun así, la búsqueda de calidad de vida, impuestos más bajos y oportunidades ha hecho que el movimiento migratorio crezca más allá de las expectativas.
La transformación de Paraguay deja una pregunta en el aire: durante décadas el país fue objeto de humor y prejuicios. Ahora, con tantos brasileños cruzando la frontera en busca de libertad económica y un futuro mejor, queda por saber quién se convirtió en la verdadera broma de la historia.

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