Nuevo mapeo en Gran Pajatén amplía el alcance de las investigaciones sobre los Chachapoya y refuerza la importancia de tecnologías de registro en una área remota, sensible y estratégica para la arqueología andina.
Más de 100 estructuras arqueológicas hasta ahora desconocidas han sido identificadas en Gran Pajatén, en el Parque Nacional Río Abiseo, en Perú.
El hallazgo amplía lo que se sabía sobre la presencia chachapoya en el área de bosque nublado andino.
El anuncio fue hecho por el World Monuments Fund, que describió el conjunto como parte de una red más amplia de asentamientos prehispánicos, y no como un complejo aislado.
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Gran Pajatén y la presencia de los Chachapoya
El nuevo mapeo llevó a Gran Pajatén al centro de las discusiones arqueológicas sobre los Chachapoya, pueblo que ocupó los Andes del noreste del actual Perú entre los siglos VII y XVI.
La sociedad está asociada históricamente al bosque de altitud y dejó marcas arquitectónicas características, como edificios circulares, relieves geométricos, plataformas ceremoniales, terrazas agrícolas y estructuras funerarias en áreas de acceso difícil.

Tecnología arqueológica en el bosque nublado
Esta vez, el avance no ocurrió mediante excavaciones extensivas en área abierta.
La principal frente de trabajo combinó tecnología e investigación de campo en una región remota y ambientalmente sensible.
Entre 2022 y 2024, el equipo utilizó escaneos LiDAR aéreos y manuales, fotogrametría, registro topográfico y análisis tecnomorfológico para producir un mapa detallado del área.
Estas técnicas permitieron registrar estructuras ocultas bajo la cobertura vegetal, además de documentar formas de construcción y la organización espacial del sitio.
Según el World Monuments Fund, el método redujo la necesidad de intervenciones más invasivas en un ambiente considerado delicado desde el punto de vista arqueológico y natural.
Qué cambia con el descubrimiento de las nuevas estructuras
Gran Pajatén ya era conocido por la arqueología desde el redescubrimiento moderno, ocurrido en los años 1960.
En la década de 1980, equipos de investigación habían documentado 26 estructuras en el lugar.
Ahora, con la identificación de más de 100 nuevos elementos, el sitio pasa a ser interpretado dentro de un contexto territorial más amplio, ligado por caminos prehispánicos a otros núcleos de la misma tradición cultural.
Este nuevo cuadro altera la lectura que predominaba sobre el área.
Gran Pajatén siempre ha llamado la atención por su arquitectura de piedra, por los mosaicos y por los frisos en alto relieve, incluso con figuras humanas y motivos geométricos.
Con la documentación más reciente, sin embargo, el lugar deja de ser visto solo como un núcleo monumental aislado y pasa a ser relacionado con una malla de ocupación más extensa.

Declaraciones del Fondo de Monumentos Mundiales
En una nota divulgada por la institución, la presidenta y CEO del Fondo de Monumentos Mundiales, Bénédicte de Montlaur, afirmó que la relevancia del momento está no solo en la escala de lo que se ha registrado, sino también en la forma en que se ha realizado el trabajo.
Según ella, el equipo logró reunir documentación visual y científica detallada sin comprometer el ambiente del parque.
Datación y uso antiguo del área
En el terreno, las investigaciones también trajeron información cronológica.
De acuerdo con el anuncio oficial, la presencia chachapoya en Gran Pajatén fue confirmada al menos desde el siglo XIV.
Además, análisis de las capas de suelo indican la posibilidad de uso más antiguo del área, aunque el material divulgado no presenta una fecha cerrada para esa ocupación anterior.
Parque Nacional Río Abiseo y patrimonio de la Unesco
El paisaje ayuda a explicar por qué el sitio se ha convertido en una referencia recurrente en estudios sobre arqueología andina y bosque montano.
Creado en 1983, el Parque Nacional Río Abiseo reúne patrimonio natural y arqueológico e integra la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco por sus atributos culturales y naturales.
En la descripción oficial, el organismo internacional destaca que el área preserva vestigios de ocupación humana a lo largo de milenios y alberga numerosos sitios arqueológicos en diferentes altitudes.
Al mismo tiempo, el parque concentra ecosistemas de bosque montano, cañones y áreas de páramo.
Este contexto geográfico contribuyó a preservar parte de los vestigios a lo largo del tiempo.
La propia Unesco registra que el terreno accidentado, la dificultad de acceso y la baja presencia de infraestructura limitaron intervenciones humanas más intensas en varios tramos del área protegida.
Acceso restringido y preservación del sitio arqueológico
El aislamiento, sin embargo, también impuso obstáculos a las investigaciones sistemáticas.
Debido a la fragilidad del patrimonio y las restricciones de acceso, la visita pública sigue siendo bastante limitada.
Por ello, el uso de tecnologías de registro remoto ha ganado importancia en el trabajo reciente, tanto para ampliar el conocimiento científico como para reducir impactos sobre las estructuras.
Red de asentamientos prehispánicos en Perú
En este escenario, la identificación de más de 100 estructuras tiene un peso más allá del aumento numérico del acervo conocido.
El resultado refuerza la hipótesis de que la ocupación chachapoya en la región estaba inserta en una lógica territorial articulada, con conexiones físicas y funcionales entre diferentes asentamientos.
Según los investigadores, la existencia de caminos y vínculos espaciales entre los sitios sostiene esta interpretación.
La lectura también aparece en la evaluación de Juan Pablo de la Puente Brunke, director ejecutivo del World Monuments Fund en Perú.
En una declaración divulgada por la entidad, afirmó que las evidencias confirman que Gran Pajatén no es un complejo aislado, sino parte de una red articulada de asentamientos prehispánicos de diferentes períodos.
Conservación de las estructuras en Gran Pajatén
Además del trabajo de documentación, el equipo realizó intervenciones de conservación en puntos específicos.
Entre las acciones mencionadas están el refuerzo de escaleras, la estabilización de relieves en piedra y el remontaje parcial de un muro perimetral.
Según los responsables del proyecto, estas medidas buscaron reducir riesgos de deterioro en estructuras ya afectadas por la acción del tiempo y por el avance de la vegetación.
Este tipo de frente suele recibir menos atención pública que el descubrimiento en sí, pero integra el esfuerzo por conciliar investigación y preservación.
En áreas cubiertas por vegetación densa y sujetas a la humedad, la exposición de estructuras puede acelerar procesos de desgaste si no hay un seguimiento técnico continuo.
Documentación digital y acceso público al patrimonio
Otro punto destacado por el World Monuments Fund es el papel de la documentación digital para ampliar el acceso al sitio sin estimular la presión turística sobre un área vulnerable.
Como Gran Pajatén se encuentra en una región remota y con visita restringida, modelos visuales, registros tridimensionales y materiales de divulgación científica han funcionado como una alternativa para presentar el lugar al público.
Exposición sobre la cultura Chachapoya en Lima
La repercusión del descubrimiento también llegó a los espacios expositivos.
El Museo de Arte de Lima recibió, entre el 21 de mayo y el 18 de junio de 2025, una muestra gratuita dedicada a la cultura chachapoya y a los trabajos recientes en Río Abiseo.
La iniciativa reunió parte del material producido durante las investigaciones y buscó acercar al público a un patrimonio que, por razones de conservación, sigue fuera del alcance de la mayor parte de los visitantes.
Con esto, Gran Pajatén deja de aparecer solo como un sitio monumental rodeado de bosque y pasa a ser analizado, según los datos presentados por los investigadores, como parte de una red más amplia de ocupación prehispánica.
El resultado amplía el campo de investigación sobre los Chachapoya y añade nuevos elementos a un área que aún concentra preguntas abiertas para la arqueología andina.

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