Los modelos llegaron a indicar una tormenta severa, capaz de llevar auroras a regiones poco habituales. Pero la estructura solar viajó más despacio de lo estimado y perdió fuerza en el camino. El resultado quedó entre moderado y fuerte, con efectos limitados, aunque los científicos advierten que más material aún puede llegar.
El Sol volvió a lanzar su furia hacia el planeta, pero el susto fue menor de lo que se temía. Una eyección de masa coronal del tipo caníbal, formada por la fusión de dos nubes de plasma solar, alcanzó la Tierra en la madrugada del 5 de junio de 2026, pero con un impacto más débil de lo previsto, provocando una tormenta geomagnética de nivel moderado a fuerte en lugar de la severa que se había considerado.
Según plataformas especializadas en clima espacial, como Spaceweather.com, el material solar alcanzó el campo magnético terrestre en la madrugada del viernes, alrededor de las 2 de la mañana en horario de Brasilia, con intensidad por debajo de la estimación inicial. Los modelos llegaron a señalar la posibilidad de una tormenta geomagnética severa, clasificada como nivel G4, pero el evento parece haberse mantenido entre los niveles G2 y G3, considerados moderado y fuerte. Cabe registrar que, hasta la producción de este artículo, aún no se había divulgado un informe final consolidado del fenómeno.
Qué son las nubes de plasma solar
Para entender el fenómeno, es necesario saber qué expulsa el Sol.
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Las llamadas nubes de plasma solar son las eyecciones de masa coronal, conocidas por la sigla CME, gigantescas erupciones de plasma sobrecalentado y campos magnéticos que el Sol lanza al espacio y que pueden recorrer millones de kilómetros en dirección a la Tierra, llevando partículas y radiación fuera de la estrella.
Según la NASA, estas explosiones ocurren cuando las líneas magnéticas que se enredan en las manchas solares se rompen, disparando los chorros de plasma.
Las erupciones solares se clasifican por un sistema de letras, A, B, C, M y X, donde cada nivel es diez veces más intenso que el anterior, siendo la clase X la más fuerte.
En el episodio actual, las explosiones partieron de una región solar específica, bautizada como AR4455, que estuvo especialmente activa en los días anteriores.
Por qué esta CME es llamada caníbal
El nombre curioso tiene una explicación técnica.
Cuando una eyección de masa coronal más rápida alcanza y engulle a otra que fue lanzada antes, los científicos usan el término CME caníbal para describir la fusión de las dos estructuras, que pasan a viajar juntas como una única y más densa nube de partículas, combinando la energía de ambas.
Este tipo de fenómeno suele ser especialmente eficiente en la generación de tormentas geomagnéticas, precisamente porque la unión de las eyecciones concentra más energía y tiende a producir una interacción más intensa con el campo magnético de la Tierra.
En el caso actual, la mancha solar AR4455 lanzó varias de estas nubes, y una de ellas, más veloz, alcanzó a la anterior durante el trayecto, formando la estructura caníbal que se dirigió al planeta.
Por qué el impacto fue menor que lo esperado
La diferencia entre la previsión y lo que de hecho ocurrió tiene que ver con la velocidad.
El retraso en la llegada de la nube de plasma sugiere que se desplazó por el espacio a una velocidad menor de la estimada, lo que contribuyó a reducir su intensidad al alcanzar el campo magnético terrestre, haciendo que la tormenta quedara por debajo del peor escenario previsto.
Aun así, los especialistas consideran que el episodio no estaba necesariamente concluido.
De acuerdo con la organización de divulgación científica EarthSky, las CMEs caníbales son estructuras complejas y en constante evolución, de modo que el primer impacto no representa, por sí solo, el fin del evento, y nuevas porciones de material pueden alcanzar la Tierra en las horas siguientes, prolongando los efectos observados y manteniendo la posibilidad de auroras.
Cuáles son los efectos de una tormenta de este nivel
A pesar del nombre aterrador, los impactos suelen ser controlados.
Tormentas geomagnéticas de nivel G3, en una escala que va de G1 a G5, pueden provocar auroras en latitudes más altas de lo normal y causar interferencias leves en sistemas de comunicación y navegación, pero los efectos sobre la tecnología en general tienden a ser mínimos, sin mayores riesgos para la población.
El principal atractivo de estos eventos suele ser precisamente visual: las auroras, que en tormentas más fuertes pueden ser vistas en regiones que normalmente no las observan, como áreas del norte de los Estados Unidos y de Europa.
Los científicos siguen monitoreando la región solar AR4455 que, por tener un campo magnético invertido en relación al estándar, una configuración conocida como anti-Hale, permanece inestable y puede favorecer nuevas explosiones en cualquier momento.
El Sol en su período de mayor actividad
El episodio se encuadra en un momento específico del astro.
El Sol pasa por un ciclo de actividad de cerca de 11 años y está actualmente en el llamado Ciclo Solar 25, período en el que el aumento del número de manchas solares, que son concentraciones de energía en su superficie, hace más frecuentes las erupciones y las eyecciones de nubes de plasma hacia el espacio.
Como el Sol gira en torno a su propio eje cada cerca de 27 días, las manchas solares sucesivamente desaparecen de vista y vuelven a apuntar hacia la Tierra.
Por eso, episodios como el de esta semana tienden a repetirse a lo largo del período de mayor actividad solar, lo que refuerza la importancia del monitoreo continuo realizado por agencias como la NASA y la NOAA, responsables de emitir alertas cuando una de estas nubes se dirige hacia el planeta.
La llegada de otra eyección de nubes de plasma solar a la Tierra, esta vez en formato caníbal, refuerza cómo el clima espacial se ha convertido en un tema de seguimiento constante, incluso cuando, como ahora, el impacto queda por debajo de lo previsto.
El episodio del 5 de junio de 2026 mostró que prever con exactitud la fuerza de estas tormentas aún es un desafío, ya que la velocidad y la orientación magnética de la nube lo cambian todo.
Por ahora, el saldo fue de una tormenta moderada a fuerte, sin mayores trastornos, pero con el recordatorio de que el Sol, en su auge de actividad, sigue capaz de sorprender.
¿Y tú, ya has tenido la oportunidad de ver una aurora o sigues las noticias sobre tormentas solares? ¿Qué opinas de estos fenómenos que conectan el Sol y la Tierra? Deja tu comentario, comparte tu opinión y ayuda a difundir el artículo para quienes se interesan por astronomía, clima espacial y ciencia.

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