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Veintidós bloques gigantes del legendario Faro de Alejandría fueron rescatados del fondo del mar y el descubrimiento está reescribiendo lo que se sabía sobre una de las siete maravillas del mundo antiguo.

Escrito por Bruno Teles
Publicado el 27/04/2026 a las 11:54
Actualizado el 27/04/2026 a las 11:55
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Investigadores recuperaron 22 bloques de granito del Faro de Alejandría en el Puerto Este, incluyendo piezas de hasta 80 toneladas con dinteles monumentales y fragmentos de pilón egipcio, maravilla del mundo antiguo que se está reconstruyendo virtualmente por fotogrametría para revelar detalles que ningún texto preservó sobre esta construcción milenaria.

El Faro de Alejandría está emergiendo del fondo del mar Mediterráneo pieza por pieza, y lo que los investigadores encuentran reescribe capítulos enteros de lo que se sabía sobre una de las estructuras más famosas de la Antigüedad. Veintidós bloques monumentales de piedra fueron recuperados del Puerto Este de Alejandría por un equipo especializado en arqueología subacuática, y entre las piezas recuperadas están dinteles de puertas de granito, umbrales macizos, pavimentos y fragmentos de un pilón esculpido en estilo egipcio, conjunto que revela detalles sobre la construcción del Faro de Alejandría que ningún texto antiguo preservó con la misma precisión. Algunas de estas piezas pesan hasta 80 toneladas, escala que exigió planificación rigurosa para que la extracción respetara el lecho oceánico y las corrientes naturales de la región sin comprometer la biodiversidad marina del entorno.

El descubrimiento confirma lo que los historiadores sospechaban pero no tenían evidencia material para probar: el Faro de Alejandría combinaba técnicas constructivas griegas con estética e iconografía egipcia, fusión que optimizó el uso de recursos geológicos locales para crear una estructura capaz de resistir por más de un milenio a la salinidad, a la presión de las aguas y a la erosión costera. El análisis de las superficies de los bloques revela técnicas de encaje de altísima precisión y uso estratégico de granito extraído de Asuán, material elegido por la durabilidad excepcional que permitió a las piezas sobrevivir a siglos de sumersión sin degradación biológica significativa. Para los investigadores, cada bloque recuperado del mar es fragmento de un rompecabezas que, cuando se monte, revelará la ingeniería detrás de una maravilla que guió navegantes por 1,500 años.

Qué se encontró entre los bloques del Faro de Alejandría en el fondo del mar

22 bloques de granito del Faro de Alejandría fueron rescatados del mar Mediterráneo. La maravilla del mundo antiguo está siendo reconstruida digitalmente. Ve la descubrimiento.

Los 22 bloques recuperados no son piedras genéricas: cada pieza lleva información arquitectónica que permite a los especialistas identificar su función original en la estructura del Faro de Alejandría. Los dinteles de puertas monumentales indican la existencia de accesos internos que sugieren un sistema de circulación vertical dentro de la torre, mientras que los umbrales macizos y los pavimentos revelan pisos de áreas que pueden haber servido como cámaras de mantenimiento o depósitos de combustible para la llama que iluminaba el puerto. Los fragmentos del pilón en estilo egipcio son particularmente reveladores porque demuestran que la decoración del Faro de Alejandría incorporaba elementos de la tradición faraónica incluso siendo obra encargada por gobernantes de origen griego durante el período ptolemaico.

La escala de las piezas impresiona por sí sola. Bloques de granito de hasta 80 toneladas fueron cortados, transportados y posicionados a decenas de metros de altura en una época en que la ingeniería dependía exclusivamente de la fuerza humana, animal y sistemas mecánicos simples como rampas, palancas y poleas. La precisión de los encajes observada en los bloques del Faro de Alejandría indica que las caras de contacto eran trabajadas con tolerancias mínimas, técnica que distribuía el peso uniformemente y impedía que vibraciones causadas por vientos y olas desestabilizaran la estructura a lo largo de los siglos.

Cómo la tecnología digital está reconstruyendo el Faro de Alejandría sin tocar las piedras

22 bloques de granito del Faro de Alejandría fueron rescatados del mar Mediterráneo. La maravilla del mundo antiguo está siendo reconstruida digitalmente. Ve la descubrimiento.

La fotogrametría y el modelado tridimensional permiten que los investigadores estudien cada bloque recuperado sin someterlo a manipulación física innecesaria. Al mapear electrónicamente las piezas del Faro de Alejandría, los equipos crean réplicas digitales con precisión milimétrica que pueden ser analizadas, rotadas y encajadas virtualmente, proceso que revela cómo los bloques se conectaban en la estructura original sin el riesgo de dañar superficies de granito que han sobrevivido a dos mil años de sumersión. Este enfoque reduce la necesidad de transporte pesado que podría comprometer la integridad de piezas ya debilitadas por el tiempo y la exposición al agua salada.

El método también protege el patrimonio de un enemigo inesperado: la atmósfera moderna. Bloques que permanecieron estables en el ambiente submarino durante siglos pueden sufrir degradación acelerada cuando son expuestos al aire urbano de Alejandría, donde la contaminación, variaciones de temperatura y humedad crean condiciones corrosivas que el fondo marino no presentaba. La reconstrucción virtual del Faro de Alejandría permite que el estudio avance sin que las piezas necesiten estar expuestas por períodos prolongados, preservando simultáneamente el conocimiento histórico y la integridad física de los materiales que componen uno de los hallazgos arqueológicos más significativos de las últimas décadas.

El destino de las piedras del Faro de Alejandría que no quedaron en el mar

No todos los bloques de la maravilla antigua permanecieron en el fondo del puerto. Cuando la Fortaleza de Qaitbay fue erigida en el siglo XV sobre el mismo promontorio donde se elevaba el Faro de Alejandría, los constructores reutilizaron piedras de la maravilla arruinada como material para las nuevas murallas, práctica que representaba una forma eficiente de reciclaje de materiales estructurales en una época en que extraer y transportar granito era un emprendimiento enormemente costoso. El resultado es que partes del Faro de Alejandría están literalmente embutidas en las paredes de la fortaleza que hasta hoy domina el paisaje costero de la ciudad.

Los 22 bloques rescatados del fondo del mar son precisamente las piezas que no fueron incorporadas a la ciudadela. Su permanencia en el Puerto Este permitió que el agua salada funcionara como conservante natural, manteniendo superficies esculpidas, marcas de herramientas y patrones de encaje que en las piedras reutilizadas por la fortaleza fueron obliterados por el recorte necesario para adaptarlas a la nueva construcción. Para los arqueólogos, estos bloques sumergidos son más valiosos que los que quedaron en tierra porque preservan información original sobre el Faro de Alejandría que la reutilización destruyó en las demás piezas.

Lo que el descubrimiento cambia en la comprensión sobre el Faro de Alejandría

El rescate de los 22 bloques transforma el Faro de Alejandría de abstracción literaria en evidencia física medible. Hasta este descubrimiento, casi todo lo que se sabía sobre la maravilla provenía de descripciones textuales de autores antiguos y de representaciones artísticas en monedas y mosaicos, fuentes que ofrecen una imagen general pero carecen de precisión técnica sobre materiales, dimensiones reales y métodos constructivos. Los bloques recuperados del mar llenan esta laguna con datos concretos: tipo de piedra utilizada, técnicas de corte, sistemas de encaje e iconografía decorativa que ningún texto antiguo detalló con la misma exactitud.

La combinación entre hallazgo físico y reconstrucción digital promete producir en los próximos años la representación más fiel jamás hecha del Faro de Alejandría. Cuando los especialistas concluyan el mapeo y el montaje virtual de todos los bloques, el mundo podrá visualizar cómo la maravilla realmente se presentaba, cuáles eran sus proporciones verdaderas y cómo la ingeniería de la época resolvió el desafío de erigir una torre de más de cien metros sobre un promontorio golpeado por las olas del Mediterráneo. El Faro de Alejandría deja de ser solo memoria escrita y se convierte en objeto tridimensional que la ciencia puede examinar con el rigor que la historia merecía desde siempre.

¿Y tú, sabías que bloques del Faro de Alejandría estaban en el fondo del mar durante dos mil años? ¿Crees que la reconstrucción virtual debería convertirse en prioridad? Deja tu opinión en los comentarios.

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