La conversión muestra cómo un clásico nacional puede recibir sistemas eléctricos modernos, pero también expone límites mecánicos y electrónicos de un vehículo creado décadas antes
Un proyecto artesanal desarrollado en un taller brasileño está transformando un Chevette de los años 1970 en un coche eléctrico con motor WEG, baterías de Volvo híbrido, panel digital y central electrónica moderna. La conversión llama la atención porque no solo implica retirar el motor de combustión e instalar un conjunto eléctrico. En la práctica, cada etapa exige adaptación estructural, integración electrónica y decisiones técnicas tomadas directamente en el banco de trabajo. El vehículo original no fue creado para recibir red CAN, cables de alta tensión o gestión electrónica, lo que hace el proceso más complejo y muestra cómo la electrificación de clásicos requiere soluciones a medida.
Conversión técnica revela desafíos más allá del cambio del motor
La primera dificultad aparece justamente en el intento de unir tecnología actual a una estructura antigua. El Chevette no posee red CAN, no cuenta con módulos electrónicos modernos y tampoco fue diseñado para soportar cables de alta tensión pasando por la carrocería. Por eso, el equipo necesita adaptar cada componente con cuidado, desde conectores hasta puntos de fijación. Componentes reutilizados de un vehículo donante identificado como Dong Feng están siendo usados en el proyecto, incluyendo cables de alta tensión y conectores compatibles con la aplicación. La caja de alta tensión se instalará en el maletero, con cortes en la carrocería y soportes metálicos soldados para garantizar rigidez, seguridad y menor vibración durante el uso.
Motor WEG y baterías de Volvo híbrido cambian el rendimiento del Chevette
El centro del proyecto es un motor eléctrico de WEG, desarrollado para aplicaciones de electrificación vehicular. El conjunto trabaja con corriente cercana a 300 A en un sistema de aproximadamente 400 V, lo que puede generar cerca de 120 kW de potencia. Este número equivale a algo entre 150 cv y 180 cv, potencia bastante expresiva para un Chevette de carrocería ligera. Las baterías utilizadas provienen de un Volvo híbrido y suman aproximadamente 20 kWh, con autonomía estimada entre 100 km y 150 km, dependiendo del tipo de uso. Incluso operando por debajo del esfuerzo original, el conjunto requerirá un BMS, sistema responsable de monitorear las baterías y reforzar la seguridad.
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Central electrónica y panel digital reorganizan la experiencia al volante
La parte electrónica será comandada por una central Fiotec, que hará la comunicación con el inversor WEG y otros módulos a través de la red CAN. Esta integración permitirá gestionar sistemas como convertidor DC-DC, refrigeración de las baterías y monitoreo de energía en una misma arquitectura electrónica. El panel elegido es el Ghost Dashboard, display digital que se instalará detrás del panel original con marco hecho en impresión 3D. Con este cambio, información antigua, como nivel de combustible, será sustituida por datos del sistema eléctrico. Entre ellos, aparecen tensión de alta tensión, tensión de la batería de 12 V, corriente de descarga y temperatura de los módulos de batería.
El torque instantáneo genera preocupación con la caja de cambios original
Uno de los puntos más sensibles del proyecto involucra la caja de cambios original del Chevette. La estimación es que el motor eléctrico entregue entre 60 kgfm y 70 kgfm de torque, valor mucho superior al previsto para la transmisión del auto. El equipo estudia controlar esta fuerza mediante la central electrónica, liberando el torque de forma gradual para reducir el riesgo de daños mecánicos. El desafío aumenta porque el motor eléctrico entrega fuerza de manera inmediata, diferente del motor a combustión, que desarrolla torque conforme la rotación sube. El mantenimiento de la caja de cambios también se evalúa para permitir diferentes relaciones de uso urbano y velocidad final.
El retrofit eléctrico artesanal gana fuerza en Brasil
El Chevette eléctrico representa más que una conversión de garaje. El proyecto muestra una cultura creciente de creadores independientes que desarrollan conocimiento práctico sobre retrofit eléctrico en Brasil. La participación de integrantes del canal Rota da Invenção durante la ejecución del trabajo refuerza este intercambio de experiencias entre entusiastas, técnicos y curiosos de la electrificación. En el proceso, temas como BMS, inversores, soldadura, red CAN y alta tensión pasan a formar parte de la rutina de quienes antes discutían carburador, bujías y caja de cambios manual.
El Chevette eléctrico aún no tiene fecha para estar listo
El proyecto no tiene un plazo definido para su finalización y sigue avanzando por etapas, a medida que se realizan pruebas y nuevos componentes llegan al taller. Esta evolución gradual forma parte de la propia naturaleza de la conversión, ya que cada decisión necesita ser validada en la práctica antes de la siguiente fase. El resultado aún está en desarrollo, pero el proceso ya revela cómo la electrificación artesanal puede transformar coches antiguos en laboratorios reales de tecnología.
¿Hasta dónde pueden llevar los proyectos independientes a los clásicos brasileños en la era de los coches eléctricos?


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