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A 4.000 Metros de Profundidad, Investigadores Filman un Gusano que Perfora Huesos de Ballena, Vive Dentro de Cráneos y Usa Bacterias Simbióticas para Alimentarse en la Oscuridad Absoluta del Océano

Escrito por Débora Araújo
Publicado el 16/01/2026 a las 10:12
A 4.000 metros de profundidade, pesquisadores filmam um verme que perfura ossos de baleia, vive dentro de crânios e usa bactérias simbióticas para se alimentar no escuro absoluto do oceano
A 4.000 metros de profundidade, pesquisadores filmam um verme que perfura ossos de baleia, vive dentro de crânios e usa bactérias simbióticas para se alimentar no escuro absoluto do oceano
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Género de verme Osedax, descubierto en el mar profundo, perfora huesos de ballena y utiliza bacterias simbióticas para alimentarse a 4.000 m de profundidad.

Poca gente sabe, pero las ballenas que mueren en el océano inician cadenas ecológicas complejas que pueden durar décadas y sostener cientos de especies que jamás veríamos en un ambiente poco profundo. Este fenómeno es conocido por los científicos como whale fall, el “colapso” de un cadáver de ballena que se hunde y se convierte en un oasis de energía en el fondo del mar. Fue en este escenario, a cerca de 4.000 metros de profundidad, que los investigadores encontraron un organismo tan peculiar que cambió la forma en que entendemos la descomposición marina: un verme del género Osedax, apodado “verme comedor de huesos”.

Este verme, a diferencia de las especies conocidas en el ambiente costero, no posee boca ni sistema digestivo tradicional. Vive dentro de los huesos de ballena, perforando estructuras óseas con el auxilio de tejidos especializados y formando raíces que albergan bacterias simbióticas. El descubrimiento, realizado a principios de los años 2000 por investigaciones que involucraron al Monterey Bay Aquarium Research Institute (MBARI) y otras instituciones, reveló una estrategia metabólica inédita en animales del mar profundo.

Ballenas, energía y el colapso hacia el fondo: el contexto del whale fall

Cuando una ballena muere en el océano abierto, el cuerpo puede caer cientos o miles de metros hasta alcanzar el fondo marino. El animal representa una gran reserva de energía — proteínas, lípidos, colágeno — en un ambiente donde la comida es extremadamente escasa. La caída inicia un proceso ecológico dividido en etapas reconocidas por la biología marina:

  1. fase móvil, dominada por peces, tiburones y crustáceos;
  2. fase de caída de enriquecimiento, con colonización por especies oportunistas;
  3. fase sulfídica, con bacterias capaces de metabolizar compuestos reducidos.
Foto: Museo de Historia Natural/Alamy

Es principalmente en esta última etapa que el Osedax aparece. El fondo del mar profundo, normalmente frío, oscuro y pobre en materia orgánica, se transforma temporalmente en un ambiente rico, atrayendo especies altamente especializadas.

Osedax: anatomía, biología y un modo de vida inusual

Lo que hace que el Osedax sea tan fascinante es su anatomía. No posee boca, estómago ni intestino como otros vermes. En su lugar, desarrolla estructuras similares a raíces que se infiltran en los huesos, formando una interfaz íntima con bacterias simbióticas. Estas bacterias son las verdaderas responsables de la digestión: degradan compuestos orgánicos presentes en el colágeno y las proteínas del hueso, produciendo moléculas que alimentan al verme.

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Esta relación, llamada simbiosis nutricional, recuerda otras asociaciones ecológicas como termitas y protozoos, corales y algas, o rumiantes y microbiota intestinal, pero con un detalle sorprendente: ocurre en un ambiente extremo, bajo presión equivalente a 400 atmósferas, sin luz y sin exceso de oxígeno disponible.

Además de las “raíces”, el Osedax tiene pequeñas estructuras plumosas que se proyectan hacia fuera del hueso y participan en el intercambio de gases con el agua del mar. En conjunto, estas adaptaciones permiten al animal explorar un nicho energético prácticamente inaccesible para otras especies.

Descubrimiento, filmación y el papel de los vehículos robóticos

El descubrimiento moderno del Osedax ocurrió gracias a la expansión del uso de ROVs (Vehículos Operados Remotamente) y AUVs (Vehículos Submarinos Autónomos). Antes de eso, el fondo abisal se estudiaba principalmente con redes de arrastre, que destruían organismos delicados y impedían observaciones directas.

Al descender un ROV en lugares donde los investigadores habían depositado cadáveres de ballenas para estudio controlado, el equipo del MBARI registró la presencia de vermes coloridos emergiendo de huesos como pequeñas plumas. Algunos vivían en cráneos, otros en costillas y vértebras, siempre asociados a la materia ósea.

Las imágenes mostraban organismos finos, delicados y adaptados al ambiente estable del fondo marino. No había movimientos rápidos ni comportamientos de depredación. La supervivencia dependía de la simbiosis y de la capacidad de ocupar el sustrato antes de que llegaran competidores ecológicos.

La simbiosis y la química de la profundidad

El mar profundo es un laboratorio bioquímico inusual. Baja temperatura y alta presión alteran las reacciones químicas y el metabolismo de los organismos. En el caso del Osedax, las bacterias simbióticas poseen mecanismos enzimáticos capaces de degradar compuestos poco accesibles para la mayoría de los animales.

Al perforar el hueso, los vermes exponen nuevos microambientes químicos y facilitan la liberación de compuestos reducidos que pueden ser utilizados por comunidades bacterianas vecinas. Es decir, el Osedax no es solo consumidor, sino potencialmente facilitador en la etapa final del whale fall, favoreciendo la transición hacia el ambiente sulfídico.

Aunque existen lagunas, los estudios indican que diferentes especies de Osedax pueden coexistir en cadáveres dependiendo de la profundidad, la temperatura y el estado de descomposición. Esto sugiere una dinámica ecológica más compleja de lo que se imaginaba inicialmente.

Dimorfismo, reproducción y dispersión

Otro aspecto curioso del Osedax es el dimorfismo sexual. En algunas especies, las hembras se establecen en los huesos mientras que los machos permanecen microscópicos viviendo dentro de ellas. Esta estrategia reproductiva reduce la necesidad de encuentros en el ambiente abierto — algo difícil en profundidades abisales — y garantiza la disponibilidad de esperma para la fertilización continua.

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Cuando el cadáver se agota y los huesos son totalmente explorados, las larvas se dispersan por la columna de agua hasta encontrar un nuevo sustrato óseo. No se sabe exactamente cuánto tiempo pueden sobrevivir estas larvas o cuántos territorios pueden abarcar, pero su presencia en diferentes océanos sugiere una gran capacidad de dispersión.

Lo que aún falta por entender y por qué esto importa

A pesar del avance de la biología marina, muchas preguntas permanecen:

  • ¿Cuál es la longevidad del Osedax en condiciones naturales?
  • ¿Cuántas especies existen realmente?
  • ¿Cómo funciona la colonización inicial del hueso?
  • ¿Cuál es el papel de este verme en el ciclo de carbono en el océano profundo?

No hay consenso, porque los estudios dependen de expediciones raras, logística costosa y tecnología sensible. Aún así, el Osedax ya ha alterado la visión científica sobre el destino de grandes cadáveres en el mar. Muestra que la vida marina no se basa únicamente en depredadores y peces, sino también en redes microscópicas, simbióticas y altamente eficientes.

El caso también refuerza que los ecosistemas desconocidos no son excepciones, sino regla: gran parte del fondo marino permanece invisible e inexplorado. Al descubrir un verme que vive dentro de cráneos de ballenas y depende de bacterias para alimentarse, la ciencia amplía no solo el catálogo de especies, sino también la noción de hasta dónde puede llegar la evolución.

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Débora Araújo

Débora Araújo é redatora no Click Petróleo e Gás, com mais de dois anos de experiência em produção de conteúdo e mais de mil matérias publicadas sobre tecnologia, mercado de trabalho, geopolítica, indústria, construção, curiosidades e outros temas. Seu foco é produzir conteúdos acessíveis, bem apurados e de interesse coletivo. Sugestões de pauta, correções ou mensagens podem ser enviadas para contato.deboraaraujo.news@gmail.com

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