Tecnología creada en Noruega transforma residuos plásticos en viviendas populares y acerca reciclaje, vivienda accesible y gestión urbana en países presionados por déficit habitacional, crecimiento acelerado de las ciudades y desecho irregular de basura.
La startup noruega Othalo desarrolló un sistema constructivo que transforma plástico reciclado en componentes para viviendas populares, con enfoque inicial en países africanos marcados por la falta de vivienda accesible y por la acumulación de residuos urbanos sin destino adecuado.
Según la UN-Habitat, programa de las Naciones Unidas para ciudades y asentamientos humanos, una casa de 60 metros cuadrados hecha con la tecnología de la empresa utiliza cerca de 8 toneladas de plástico reciclado y puede integrar estructuras de hasta cuatro pisos.
La iniciativa reúne dos desafíos presentes en grandes centros urbanos: la dificultad de ampliar la oferta de vivienda segura para familias de bajos ingresos y la gestión de plástico desechado en vertederos, calles, ríos y áreas periféricas.
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Según el sistema descrito por Othalo, los residuos pasan por recolección, trituración y procesamiento antes de ser convertidos en elementos usados en paredes, pisos y cubiertas de construcciones modulares.
La empresa afirma que la tecnología puede ser aplicada en casas, escuelas, refugios y otras estructuras, siempre a partir de componentes industrializados producidos con plástico reciclado.
Casa de plástico reciclado usa piezas industrializadas
En lugar de depender exclusivamente de materiales convencionales de la construcción civil, la tecnología utiliza piezas industrializadas hechas a partir de residuos plásticos procesados.
De acuerdo con la propuesta presentada por la empresa, el sistema busca reducir costos, acelerar el montaje y reutilizar material que podría tener un destino irregular.
La casa estándar divulgada en el proyecto tiene 60 metros cuadrados, dimensión asociada a modelos de vivienda popular y compatible con la propuesta de vivienda accesible defendida por Othalo.
Con el uso de 8 toneladas de plástico por unidad, cada construcción permite medir la cantidad de residuo que puede ser incorporada a la cadena productiva de la construcción.
Entre los datos técnicos divulgados, también consta la posibilidad de aplicación de los componentes en edificios de hasta cuatro pisos.
Esta característica amplía el uso potencial del sistema en áreas urbanas densas, donde la demanda habitacional suele exigir soluciones más compactas que casas aisladas.
O Othalo también relaciona el proyecto con la creación de empleos locales en la cadena de reciclaje y construcción.
Para que la tecnología opere a escala, sería necesario organizar etapas como recolección, clasificación, transporte, procesamiento del plástico, fabricación de las piezas y montaje de las unidades.
África concentra demanda por vivienda accesible
El África Subsahariana aparece como una de las prioridades del proyecto porque reúne crecimiento urbano acelerado, déficit habitacional y expansión de asentamientos informales.
Al mismo tiempo, ciudades de la región enfrentan dificultades para estructurar sistemas de recolección y tratamiento de residuos sólidos, especialmente en áreas con desecho irregular de materiales plásticos.
La UN-Habitat presentó la asociación con Othalo en octubre de 2020, durante la agenda del Día Mundial del Hábitat.
En la divulgación de la iniciativa, el órgano de las Naciones Unidas asoció el proyecto a la búsqueda de viviendas adecuadas, sostenibles y de bajo costo.
En la fase inicial informada públicamente, la producción de componentes preveía unidades demostrativas en ciudades como Nairobi, en Kenia, Yaundé, en Camerún, y Dakar, en Senegal.
La información disponible en fuentes públicas indica carácter de demostración y desarrollo, sin confirmación segura de producción comercial masiva ya consolidada.
Residuo urbano gana nueva función en la construcción
La lógica del proyecto sigue principios de la economía circular, concepto que prevé el retorno de materiales desechados a la cadena productiva en nuevas aplicaciones.
En este modelo, el plástico deja de ser dirigido solo a productos de corta duración y pasa a componer estructuras permanentes, como paredes, pisos y cubiertas.
El cambio de uso altera la función atribuida al residuo dentro de la cadena urbana.
En lugar de ser tratado solo como material a ser removido de las ciudades, el plástico pasa a integrar un sistema ligado a la vivienda, infraestructura y actividad económica local.
A pesar de la propuesta, la aplicación a gran escala depende de factores técnicos y logísticos.
Entre las exigencias están calidad del material, resistencia estructural, seguridad contra fuego, adaptación al clima local y aprobación regulatoria en los países donde las unidades sean construidas.
Othalo informa que su tecnología fue desarrollada con apoyo de especialistas ligados a la investigación en Noruega.
El proyecto también tuvo participación del arquitecto Julien De Smedt en la concepción de soluciones modulares dirigidas a comunidades de bajos ingresos.
Tecnología depende de reciclaje estructurado
La casa hecha con toneladas de plástico reciclado permite visualizar una aplicación concreta para residuos urbanos dentro de la construcción civil.
Sin embargo, la viabilidad del sistema depende de una cadena de reciclaje estructurada y de estándares técnicos capaces de cumplir normas habitacionales.
La disponibilidad de plástico, por sí sola, no garantiza la ejecución de las unidades.
El material necesita ser separado correctamente, tratado, combinado con otros elementos y transformado en componentes seguros para uso residencial, especialmente cuando la propuesta involucra edificios de múltiples pisos.
En regiones donde los materiales tradicionales son caros, escasos o difíciles de transportar, el sistema puede representar una alternativa, según la finalidad informada por Othalo y UN-Habitat.
Aun así, la iniciativa depende de políticas de vivienda, saneamiento, gestión de residuos y planificación urbana para salir del campo demostrativo y alcanzar comunidades a mayor escala.
La asociación entre vivienda popular y reciclaje en gran volumen es el eje central de la propuesta presentada por la empresa noruega.
Una unidad de 60 metros cuadrados hecha con 8 toneladas de residuos muestra cómo la basura urbana puede ser incorporada a soluciones constructivas en ciudades presionadas por crecimiento poblacional y déficit habitacional.

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