Proyecto brasileño de retrofit transforma una Fiat Fiorino en utilitario eléctrico, con motor a combustión removido, kit desarrollado por Stellantis, SENAI, WEG y FuelTech y baterías instaladas en el compartimento de carga para pruebas urbanas de uso profesional diario en Brasil.
Una Fiat Fiorino, uno de los utilitarios más conocidos de las calles brasileñas, entró en un proyecto de conversión eléctrica que remueve el motor a combustión, instala un nuevo tren motriz eléctrico y lleva el conjunto de baterías al compartimento de carga.
Orientada al uso urbano, la propuesta transforma una furgoneta originalmente movida por combustible en un vehículo eléctrico pensado para profesionales que circulan diariamente en las ciudades, especialmente en rutinas de entrega, servicio y desplazamientos comerciales de corta y media distancia.
La conversión forma parte de un proyecto de retrofit eléctrico desarrollado por Stellantis en colaboración con el programa SENAI A3 de la Ruta 2030, además de las empresas WEG y FuelTech, que participan en la aplicación técnica en el vehículo.
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Según Stellantis, la iniciativa involucra vehículos comerciales ligeros nuevos y usados y busca crear una solución de movilidad con emisión cero, manteniendo criterios de seguridad, durabilidad y homologación para una adaptación más cercana a estándares industriales.
Fiat Fiorino eléctrica apunta a uso urbano y trabajo diario
Lo que llama la atención de inmediato es el tipo de coche elegido para la conversión, ya que la Fiorino no es un prototipo distante de la realidad brasileña ni un modelo de lujo vendido en baja escala.
Presente desde hace años en el cotidiano de las ciudades, el utilitario es una furgoneta popular entre repartidores, pequeños comerciantes, prestadores de servicio y flotas, siendo usado como herramienta de trabajo en operaciones urbanas de diferentes tamaños.
En la práctica, el proyecto remueve el conjunto mecánico original a combustión e instala un kit de conversión eléctrica, alterando la forma de propulsión del vehículo sin transformar la Fiorino en un producto completamente distante de su función original.
Para acomodar el nuevo sistema, el paquete de baterías se aloja en el compartimento de carga, una elección que ayuda a evitar alteraciones estructurales más profundas y mantiene el baúl como parte central de la configuración de la furgoneta.
La idea es preservar la función principal del vehículo, que es transportar mercancías, mientras la propulsión pasa a ser eléctrica y el conjunto comienza a ser evaluado dentro de una lógica de uso profesional urbano.
También incluido en el desarrollo, el Peugeot Partner Rapid aparece junto a la Fiorino como otro utilitario ligero usado para permitir la evaluación técnica y económica del retrofit en condiciones reales, con componentes locales y aplicación orientada al trabajo diario.
La conversión eléctrica tendrá pruebas en vías públicas
En vías públicas, las pruebas previstas por Stellantis deben identificar factores técnicos y económicos del sistema, permitiendo observar cómo se comportan los vehículos convertidos fuera del ambiente controlado de desarrollo y dentro de la rutina urbana.
La recolección de datos se utilizará para comprender mejor el funcionamiento del conjunto y ajustar parámetros del vehículo siempre que sea necesario, especialmente en una aplicación marcada por arranques, paradas frecuentes y circulación a baja velocidad.
El objetivo declarado del proyecto son profesionales con uso medio diario de 100 kilómetros, un número compatible con entregas urbanas, pequeños desplazamientos comerciales y operaciones en trayectos previsibles dentro de las ciudades.
En este tipo de uso, la previsibilidad de la ruta puede facilitar la carga, el control de la autonomía y la organización de la operación, principalmente para empresas que utilizan furgonetas compactas en desplazamientos repetidos a lo largo de la semana.
La participación de WEG y FuelTech aporta peso técnico al proyecto, ya que coloca al lado de Stellantis a dos empresas conocidas por actuar en áreas relacionadas con energía, electrónica y sistemas aplicados al sector automotriz.
Mientras que WEG tiene presencia en equipos electroelectrónicos y soluciones de energía, FuelTech actúa en el mercado automotriz con sistemas electrónicos de control, componiendo con el SENAI una base técnica para la electrificación de vehículos comerciales ligeros.
El retrofit de la Fiorino no es solo un cambio de motor
Colocar un motor eléctrico en lugar del motor antiguo es solo una parte de la operación, ya que la retirada del tren motriz de combustión exige la adaptación del vehículo para recibir nuevos componentes y sistemas de gestión.
Además del motor, en la conversión se incluyen baterías, controles electrónicos y soluciones capaces de entregar un funcionamiento adecuado en uso urbano, con foco en una experiencia compatible con la rutina de un vehículo comercial ligero.
El objetivo informado por el fabricante es asegurar calidad de conversión con un estándar similar al de equipo original de fábrica, reduciendo la distancia entre un retrofit experimental y una aplicación desarrollada con criterios técnicos más rigurosos.
Esta diferencia separa el retrofit de la Fiorino de experiencias puramente caseras, aunque el resultado visual despierte la misma curiosidad de ver un coche común convertirse en eléctrico sin perder su apariencia familiar.
Detrás de la transformación, la iniciativa trabaja con criterios industriales, socios técnicos y preocupación por la homologación, manteniendo la furgoneta como vehículo de trabajo incluso después de la salida del conjunto movido a combustión.
La elección de colocar las baterías en el compartimento de carga también revela una decisión práctica, ya que alteraciones profundas en la estructura podrían hacer el proyecto más caro, complejo y alejado de la propuesta de aprovechamiento del vehículo.
En un coche destinado a empresas y profesionales, este equilibrio entre transformación eléctrica y mantenimiento de la función original cobra importancia, ya que la furgoneta necesita seguir siendo útil para transportar mercancías y atender demandas urbanas.
Proyecto se conecta a la economía circular de Stellantis
Dentro de la estrategia de descarbonización de Stellantis, el proyecto aparece ligado a iniciativas de economía circular y prolongación de la vida útil de vehículos y piezas, ampliando el debate sobre electrificación más allá de los modelos nuevos.
En el caso de la Fiorino, la conversión eléctrica explora justamente esta idea al aprovechar un vehículo comercial ya conocido, retirar el sistema de combustión y dar al conjunto una nueva aplicación dentro de la movilidad urbana.
Esta propuesta también dialoga con una duda común entre conductores brasileños, que es la posibilidad de electrificar vehículos ya existentes en lugar de depender solo de la compra de un coche eléctrico nuevo.
Para flotas y empresas, el retrofit levanta discusiones sobre costo, mantenimiento, operación diaria y acceso a soluciones de menor emisión, especialmente en modelos comerciales que suelen permanecer en circulación por muchos años.
La fuerza simbólica de la Fiorino aumenta el atractivo del proyecto, porque el modelo forma parte del escenario urbano nacional desde hace décadas y aparece asociado a entregas, talleres, comercios de barrio y pequeñas empresas.
Ver un vehículo tan común recibir motor eléctrico crea un contraste fuerte entre la mecánica tradicional y la electrificación que avanza en el sector automotriz, acercando la tecnología a un coche familiar para el público brasileño.
SENAI participa en el desarrollo de la Fiorino eléctrica
Stellantis también relaciona el proyecto a SUSTAINera, unidad enfocada en la economía circular, piezas remanufacturadas y soluciones de mantenimiento con menor costo, dentro de una visión de reaprovechamiento y extensión de vida útil.
En esta lógica, la conversión eléctrica surge como una forma de crear una nueva etapa de uso para modelos ya conocidos, reduciendo la dependencia de desecho precoz y ampliando posibilidades para vehículos comerciales en operación.
Otro elemento relevante está en el papel del SENAI, que participa en el desarrollo a través del programa SENAI A3 de la Ruta 2030, política industrial ligada a la innovación en el sector automotriz brasileño.
La presencia de la institución indica que el proyecto no se limita al montaje del coche, sino que involucra desarrollo de competencias técnicas relacionadas con la electrificación, sistemas embarcados y movilidad sostenible aplicada a vehículos comerciales ligeros.
Para el público brasileño, la Fiorino eléctrica llama la atención porque acerca la electrificación de un vehículo visto todos los días en las calles, en lugar de restringir el tema a sedanes importados o SUVs de alto precio.
La conversión aún depende de pruebas, recolección de datos y evaluación técnica para definir su aplicación práctica a gran escala, especialmente en sectores que dependen de coches comerciales robustos, conocidos y relativamente simples de operar.
El resultado es una Fiorino con apariencia familiar, pero con otra lógica de funcionamiento, ya que el motor de combustión sale de escena, el tren motriz eléctrico asume el desplazamiento y las baterías ocupan el baúl.
Evaluado para rodar hasta 100 kilómetros por día en ambiente urbano, el furgón pasa a representar un camino alternativo para la electrificación de vehículos de trabajo, sin depender exclusivamente de la sustitución inmediata por modelos nuevos.
Si un utilitario tan común como la Fiorino puede ser convertido para trabajar como eléctrico en las ciudades, ¿qué otros coches famosos de Brasil también podrían ganar una segunda vida sin motor de combustión?
