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Visto desde el espacio, una imagen tomada por un astronauta muestra en el Sáhara una estructura colosal de 25 km que parece un cráter de asteroide, pero nació de magma antiguo y guarda vegetación escondida en una de las regiones más áridas de la Tierra.

Escrito por Ana Alice
Publicado el 06/05/2026 a las 22:11
Actualizado el 06/05/2026 a las 22:13
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Registro hecho desde el espacio muestra anillos rocosos en el Sahara, origen geológico antiguo, vegetación rara y marcas asociadas a la presencia humana en un área de lluvia extremadamente baja.

Una imagen tomada por un astronauta a bordo de la Estación Espacial Internacional registró, en el sureste de Libia, una formación rocosa circular de aproximadamente 25 kilómetros de ancho.

Conocida como Monte Arkanu, o Jabal Arkanū, la estructura se encuentra cerca de la frontera con Egipto y destaca en el desierto del Sahara por sus anillos concéntricos, por su origen ligado a antiguos procesos magmáticos y por la presencia de vegetación en un área de lluvia extremadamente baja.

Monte Arkanu llama la atención en imagen de la NASA

La fotografía fue tomada el 13 de septiembre de 2025 y publicada por el Observatorio de la Tierra de la NASA como imagen del día el 28 de noviembre de 2025.

En el registro, los anillos rocosos aparecen rodeados por dunas y llanuras arenosas, mientras que las sombras proyectadas por las crestas ayudan a evidenciar el relieve de la formación.

El Monte Arkanu se eleva a casi 1.400 metros sobre el nivel del mar y unos 800 metros sobre las llanuras arenosas circundantes.

Esta diferencia de altitud permite observar, desde la órbita terrestre, la organización circular de las rocas y las áreas más bajas entre las paredes del macizo.

Al norte de la estructura, una formación compuesta por capas de arenisca, caliza y cuarzo crea la apariencia de un “sombrero” sobre parte del conjunto.

La descripción es utilizada por la NASA para diferenciar esta porción sedimentaria del complejo de anillos, formado principalmente por rocas ígneas, como basalto y granito.

El Monte Arkanu es un macizo formado por anillos rocosos concéntricos, coronado por una gran formación en forma de sombrero. (Imagen: Reproducción/NASA)
El Monte Arkanu es un macizo formado por anillos rocosos concéntricos, coronado por una gran formación en forma de sombrero. (Imagen: Reproducción/NASA)

Estructura circular en el Sahara no nació de impacto

Durante años, formaciones circulares de este tipo fueron asociadas a la posibilidad de impactos de meteoritos.

En el caso de Arkanu, sin embargo, estudios de campo citados por la NASA indicaron un origen terrestre.

La explicación aceptada es que el magma subió repetidas veces hacia la superficie y se infiltró en las rocas existentes, creando una secuencia de anillos superpuestos.

Según el Observatorio de la Tierra de la NASA, “eventos repetidos de intrusión produjeron una serie de anillos superpuestos, con sus centros aproximadamente alineados hacia el suroeste”.

La agencia afirma que este proceso dio origen al complejo de anillos visto actualmente en el sureste de Libia.

La edad exacta de la formación no fue establecida en las fuentes consultadas.

La NASA informa que el proceso geológico está relacionado con fuerzas antiguas que actuaron bajo el desierto, pero no presenta una datación precisa para el fin de las intrusiones magmáticas.

Por ello, la forma más segura de describirla es como un registro preservado de procesos geológicos antiguos, sin atribuir una fecha específica.

Vegetación rara aparece en área hiperárida

El ambiente alrededor del Monte Arkanu está entre los tramos más secos del Sahara.

Investigaciones citadas por la NASA, con datos de la misión Tropical Rainfall Measuring Mission, indican que el sureste de Libia, áreas vecinas de Egipto y el norte de Sudán reciben, en promedio, solo 1 a 5 milímetros de lluvia por año.

Cerca del Monte Arkanu y de macizos cercanos, los acumulados pueden llegar a algo en torno a 5 a 10 milímetros anuales.

La diferencia es pequeña en números absolutos, pero la NASA asocia este aumento a un modesto efecto orográfico, provocado por la presencia de las elevaciones en medio del paisaje desértico.

La precipitación orográfica ocurre cuando masas de aire encuentran áreas elevadas, suben, se enfrían y pueden favorecer la formación de nubes y lluvia.

En el Monte Arkanu, este mecanismo no altera la condición hiperárida de la región, pero ayuda a explicar la existencia de áreas con gramíneas, arbustos y algunos árboles dentro y alrededor de la estructura.

Las zonas sombreadas por las paredes rocosas también contribuyen a la permanencia de esta vegetación.

En lugar de estar expuestas directamente al calor y la radiación solar durante todo el día, algunas áreas internas reciben sombra por más tiempo.

Con el agua eventual de las lluvias raras, estos tramos ofrecen condiciones menos severas que las dunas abiertas de los alrededores.

Lechos secos cortan los anillos rocosos

Dos wadis, o lechos de ríos generalmente secos, atraviesan la estructura y aparecen en la imagen como canales que cortan parte de los anillos.

Estos cursos solo reciben agua en ocasiones específicas, después de lluvias raras, pero su acción erosiva a lo largo del tiempo abrió pasajes en las paredes externas del macizo.

Estas aberturas muestran cómo la formación continuó siendo remodelada después de su origen magmático.

El agua no circula de forma permanente, pero episodios de escorrentía fueron suficientes para transportar sedimentos, desgastar rocas y crear conexiones entre el interior del macizo y la llanura desértica.

Arte rupestre y presencia humana en el desierto

Además del interés geológico, el Monte Arkanu también aparece en registros relacionados con la presencia humana en el desierto.

El macizo vecino de Jabal Al Awaynat, también conocido como Uweinat o Uwaynat, se encuentra a unos 20 kilómetros al sureste e integra el mismo conjunto regional de formaciones utilizadas como referencia por grupos que atravesaron esta área del Sahara.

Parte de las paredes rocosas de estos macizos conserva grabados antiguos, conocidos como petroglifos.

(Imagen: Reproducción/András Zboray/estudios en arqueología africana)
(Imagen: Reproducción/András Zboray/estudios en arqueología africana)

Según un informe publicado por Live Science con base en datos del Observatorio de la Tierra y en referencias arqueológicas, hay imágenes de figuras humanas y animales, incluyendo bovinos y jirafas, en áreas asociadas al Monte Arkanu y al Monte Awaynat.

Investigaciones sobre arte rupestre en la región de Jebel Uweinat indican la presencia de numerosas representaciones asociadas al período de pastores de ganado.

En un estudio sobre el tema, el investigador András Zboray registró que las pinturas relacionadas con este período se encuentran entre las más frecuentes en algunos sectores del macizo de Uweinat.

En el caso específico de Arkanu, referencias académicas citadas en estudios sobre la región mencionan el descubrimiento de sitios con grabados en roca durante una expedición realizada en 2003.

Estos registros incluyen representaciones de animales, pero la datación de cada imagen depende de análisis propios y no fue presentada de forma definitiva en las fuentes consultadas.

El relieve sirvió como refugio para rebaños

Relatos históricos también asocian estos macizos al uso pastoral.

Según Live Science, exploradores de principios del siglo XX registraron que grupos beduinos llevaban rebaños a áreas internas de estas formaciones, donde los animales podían permanecer por semanas o meses.

El texto informa además que las entradas naturales podían ser bloqueadas para evitar que el ganado se alejara.

La relación entre relieve, sombra, vegetación y agua eventual ayuda a explicar este uso.

En una región con muy baja precipitación anual, la existencia de un macizo con áreas protegidas y alguna cobertura vegetal crea puntos de permanencia posibles para animales y personas en desplazamiento.

En la lectura geológica, el Monte Arkanu registra la acción de magma que ascendió en el interior de la corteza y formó un complejo de anillos.

En la lectura ambiental, muestra cómo pequeñas diferencias de relieve y lluvia pueden crear áreas de vegetación en un paisaje hiperárido.

Ya en la lectura arqueológica, conserva indicios de circulación humana y de prácticas ligadas al pastoreo.

Otro astronauta de la ISS fotografió el Monte Arkanu desde un ángulo diferente en 2002. Ambas imágenes fueron tomadas desde un ángulo oblicuo, o "lateral", en lugar de una imagen de satélite tradicional de arriba hacia abajo, lo que resalta la forma 3D de la estructura. (Image credit: NASA/ISS program)
Otro astronauta de la ISS fotografió el Monte Arkanu desde un ángulo diferente en 2002. Ambas imágenes fueron tomadas desde un ángulo oblicuo, o «lateral», en lugar de una imagen de satélite tradicional de arriba hacia abajo, lo que resalta la forma 3D de la estructura. (Image credit: NASA/ISS program)

Imagen orbital reúne geología, clima e historia

La imagen obtenida desde la Estación Espacial Internacional permite observar estos elementos en una única escena.

El registro combina las formas circulares del macizo, los canales secos excavados por agua eventual, las dunas circundantes y los puntos donde la vegetación aparece de manera más concentrada.

Incluso sin origen artificial, el Monte Arkanu presenta una forma que puede recordar a una construcción planificada cuando se ve desde arriba.

La explicación científica, sin embargo, apunta a procesos naturales: intrusiones magmáticas sucesivas, erosión prolongada, variaciones locales de lluvia y adaptación de la vegetación a las condiciones del desierto.

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Ana Alice

Redactora y analista de contenido. Escribe para el sitio web Click Petróleo e Gás (CPG) desde 2024 y es especialista en crear textos sobre temas diversos como economía, empleos y fuerzas armadas.

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