La Universidad Murdoch Desarrolla, en Australia Occidental, Un Sistema Arquitectónico con Fotobiorreactores de Microalgas Que Reduce el Calor Interno de los Edificios, Mejora la Eficiencia Energética y Puede Capturar Carbono de 10 a 50 Veces Más Rápido Que Plantas Terrestres, Con Aplicaciones Residenciales, Industriales y Urbanas
La arquitectura basada en microalgas está siendo estudiada para integración directa en casas, apartamentos, barracones de minería y proyectos urbanos en Australia Occidental. La propuesta utiliza fotobiorreactores llenos de microalgas vivas, incorporados a las estructuras para absorber calor y filtrar radiación solar.
El proyecto se desarrolla en el recién creado Centro de Innovación en Algás de la Universidad Murdoch. El candidato a doctorado Amin Mirabbasi dedicó tres años al desarrollo, ingeniería y optimización de estos fotobiorreactores dirigidos a la construcción civil y a ambientes extremos.
Según el investigador, las condiciones climáticas de Australia Occidental favorecen el cultivo de microalgas, debido a la alta incidencia solar y a las bajas temperaturas de congelación, creando un ambiente estable para el funcionamiento continuo del sistema.
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Las microalgas son descritas como organismos de alta eficiencia ambiental. Ellas capturan dióxido de carbono y reducen emisiones de gases de efecto invernadero mediante crecimiento rápido y elevada productividad de biomasa.
De acuerdo con los datos del proyecto, estas microalgas logran fijar CO2 a tasas entre 10 y 50 veces más rápidas que plantas terrestres comunes, convirtiendo el sistema significativamente más eficiente en comparación a soluciones verdes tradicionales.
Reducción del Supercalentamiento y Ahorro de Energía
Además de la captura de carbono, la integración de las microalgas a los edificios tiene como objetivo reducir la carga térmica interna. El medio acuoso donde las algas se desarrollan absorbe calor y filtra parte de la radiación solar incidente sobre las superficies.
Las pruebas realizadas por el equipo indicaron una reducción significativa del sobrecalentamiento en ambientes internos. Según Mirabbasi, este efecto es especialmente relevante en el clima de Australia Occidental, donde el uso de aire acondicionado es intenso en los horarios pico.
La disminución de la dependencia del aire acondicionado resulta en un ahorro directo de energía y reducción de costos operativos. El sistema actúa como una solución pasiva de control térmico, funcionando de forma continua mientras las microalgas están en crecimiento.
El investigador explica que el rendimiento térmico está directamente ligado a la densidad y al ciclo de crecimiento de las microalgas dentro de los fotobiorreactores, manteniendo estabilidad térmica a lo largo del día.
Prototipo Árbol de Algás Urbanas
Como demostración práctica, el equipo desarrolló un prototipo en forma de árbol denominado Árbol de Algás Urbanas. La estructura fue diseñada para imitar funciones de un árbol natural en ambiente urbano.
El prototipo proporciona sombra, capta agua de lluvia y opera enteramente con energía solar recolectada en el propio sistema. El volumen total del equipo es de 1.500 litros, distribuidos en compartimentos de cultivo de microalgas.
De acuerdo con los datos presentados, esta estructura sería capaz de remover aproximadamente 1.000 kg de CO2 por año y liberar cerca de 700 kg de oxígeno en el mismo período, funcionando como un sistema ambiental activo.
El modelo sirve como base para aplicaciones mayores y demuestra la viabilidad técnica de la integración de las microalgas en estructuras arquitectónicas funcionales, tanto en espacios públicos como privados.
Aplicaciones en Áreas de Minería y Bienestar Humano
En la fase final de su doctorado, Mirabbasi comenzó a dirigir el proyecto hacia aplicaciones en el mundo real, centrándose en áreas rurales y lugares de minería, conocidos por condiciones climáticas adversas y aislamiento prolongado.
La propuesta implica equipar unidades habitacionales prefabricadas, conocidas como dongas, con fotobiorreactores de microalgas integrados en las fachadas y cubiertas de estas estructuras.
Estas unidades funcionarían como sistemas multifuncionales, ofreciendo sombreado solar pasivo, absorción de calor y purificación del aire, al mismo tiempo que producen oxígeno fresco para los trabajadores.
Además del rendimiento técnico, el proyecto considera impactos psicológicos. La estética inspirada en ciencia ficción y los interiores con elementos naturales serían una forma de aliviar el estrés de los mineros en ambientes exigentes y aislados.
Según Mirabbasi, espacios más frescos y visualmente conectados a la naturaleza ayudan a los trabajadores a desconectarse mentalmente, regresando al trabajo más apoyados y vigorosos al día siguiente, incluso en rutinas agotadoras.
Expansión para Proyectos Biourbanos
La visión de la investigación no se limita a áreas remotas. La tecnología puede ser aplicada en ambientes urbanos mediante proyectos biourbanos, transformando paradas de autobús, refugios públicos y áreas comerciales en estructuras vivas.
La propuesta incluye la instalación de fotobiorreactores tubulares iluminados por LED en aceras y fachadas, permitiendo que el público observe el crecimiento de las microalgas y la formación de burbujas en tiempo real.
Este enfoque crea una experiencia biofílica visualmente impactante, conectando ciencia y naturaleza en la vida urbana cotidiana. La observación directa del sistema refuerza la conciencia ambiental de forma discreta y continua.
Para el investigador, la combinación entre ciencia visible y naturaleza activa transforma la arquitectura en una herramienta educativa y funcional, ampliando el papel de los edificios en la eficiencia energética y en la salud ambiental, incluso en espacios densamente ocupados.

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