Betelgeuse puede tener una estrella compañera descubierta en 2025 por el Gemini North, orbitando cada ~6 años y ayudando a explicar sus variaciones de brillo.
En 2025, observaciones realizadas con el telescopio Gemini North, operado por NOIRLab y asociado a la NASA, trajeron una de las evidencias más intrigantes registradas sobre la estrella Betelgeuse, ubicada a aproximadamente 640 años luz de la Tierra. Según comunicado oficial de NOIRLab y estudio liderado por investigadores de la NASA publicado en el Astrophysical Journal Letters, los datos indican la presencia de una posible estrella compañera, observada por técnicas de imagen de alta resolución en el Gemini North.
El análisis apunta a que esta compañera puede tener una masa cercana a la del Sol y orbitar la supergigante en un período de alrededor de 2,100 días, equivalente a aproximadamente 6 años — un ciclo que coincide con las variaciones de brillo observadas en la estrella durante décadas.
El descubrimiento no representa una confirmación definitiva, pero marca la primera vez que hay evidencia observacional directa consistente con un modelo teórico discutido durante décadas. Si se confirma, esta compañera puede explicar parte de las variaciones de brillo que han hecho de Betelgeuse una de las estrellas más estudiadas del cielo.
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Qué cambió en 2025: la primera evidencia observacional consistente
Durante décadas, los astrónomos sospecharon que Betelgeuse podría tener una compañera. Esta hipótesis surgió porque la estrella presenta un ciclo de variación de brillo con un período de alrededor de 6 años, algo difícil de explicar solo con procesos internos.
Las observaciones realizadas en 2025 utilizaron técnicas avanzadas de interferometría e imagen de alta resolución, permitiendo detectar una señal compatible con un objeto secundario extremadamente cercano a la estrella principal.
Este tipo de detección es extremadamente desafiante, ya que Betelgeuse es una supergigante roja con una atmósfera extensa y turbulenta, que puede ocultar objetos cercanos y generar ruido en las observaciones.
Una órbita extrema: posiblemente dentro de la atmósfera de la estrella
Uno de los aspectos más impresionantes del modelo propuesto es la proximidad de la posible estrella compañera.
Las estimaciones indican que puede orbitar a alrededor de 4 unidades astronómicas (UA) de Betelgeuse — una distancia equivalente a la región entre el Sol y el cinturón de asteroides.

Sin embargo, Betelgeuse es una estrella gigantesca, con un radio que puede superar 700 veces el del Sol. Esto significa que su atmósfera externa se extiende por una región inmensa del espacio.
En la práctica, la compañera puede estar orbitando dentro de las capas externas de la estrella, interactuando directamente con el gas y el material eyectado.
Cómo esta estrella puede afectar el brillo de Betelgeuse
La presencia de una compañera en una órbita tan cercana puede generar efectos significativos. Entre los principales mecanismos estudiados se encuentran:
- perturbación gravitacional de la atmósfera de la supergigante
- compresión y desplazamiento de gas
- formación de regiones densas de polvo
- creación de “estelas” de material a lo largo de la órbita
Estos efectos pueden bloquear parcialmente la luz de la estrella, causando variaciones observadas desde la Tierra. Este modelo ayuda a explicar el ciclo a largo plazo de variación de brillo, que ya era conocido, pero no totalmente comprendido.
El “Great Dimming” no fue causado por la compañera
A pesar del entusiasmo por el descubrimiento, es importante separar los fenómenos. El evento más famoso que involucra a Betelgeuse ocurrió entre 2019 y 2020, cuando la estrella sufrió un oscurecimiento dramático conocido como “Great Dimming”.
Inicialmente, esto generó especulaciones sobre una posible supernova inminente. Sin embargo, estudios posteriores mostraron que el evento fue causado por:
- eyección de material de la propia estrella
- formación de una nube de polvo
- bloqueo temporal de la luz
La estrella compañera no se considera la causa directa de este evento específico, aunque puede influir en otros patrones de variación.
Por qué Betelgeuse es una de las estrellas más importantes del cielo
Betelgeuse es una supergigante roja ubicada en la constelación de Orión y está entre las estrellas más brillantes visibles a simple vista.
Se considera un candidato a supernova porque:
- está en una etapa avanzada de evolución
- posee gran masa
- ya presenta inestabilidad estructural
No obstante, no hay evidencia de que una explosión esté a punto de ocurrir en una escala de tiempo humana. El descubrimiento de la posible compañera refuerza esta visión, al ofrecer explicaciones alternativas para sus variaciones de brillo.
El siguiente paso: confirmar la existencia de la compañera
A pesar de las evidencias de 2025, la comunidad científica aún trata el descubrimiento como provisional. La detección tiene un nivel estadístico limitado, lo que significa que se necesitan nuevas observaciones para una confirmación definitiva.
La próxima ventana importante de observación está prevista para 2027, cuando la posición orbital estimada de la compañera permitirá nuevos intentos de detección. Si se confirma, será uno de los descubrimientos más importantes sobre estrellas supergigantes en las últimas décadas.
Un sistema más complejo de lo que se imaginaba
La posible existencia de una estrella compañera cambia significativamente la forma en que se comprende Betelgeuse.
En lugar de un sistema aislado, puede formar parte de un sistema binario dinámico, donde interacciones gravitacionales y flujos de materia desempeñan un papel central en la evolución de la estrella.
Esto abre nuevas posibilidades para entender cómo las estrellas masivas pierden masa, evolucionan y eventualmente explotan como supernovas.
Un misterio que comenzó hace décadas y aún no ha terminado
Durante décadas, las variaciones de brillo de Betelgeuse fueron interpretadas como señales de inestabilidad interna extrema, alimentando teorías sobre una explosión inminente.
El descubrimiento de 2025 no cierra el misterio, sino que ofrece una pieza importante del rompecabezas. Muestra que el comportamiento de la estrella puede ser influenciado por factores externos, y no solo por procesos internos.
Y, como sucede frecuentemente en la ciencia, cada respuesta abre nuevas preguntas — transformando a Betelgeuse en uno de los laboratorios naturales más fascinantes del universo visible.


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