Científicos descubren un depredador a casi 8.000 m en la Fosa del Atacama y revelan un nuevo límite para la vida en el océano profundo.
En 2024, un equipo internacional vinculado a la Woods Hole Oceanographic Institution (WHOI) y al Instituto Milenio de Oceanografía, de la Universidad de Concepción, en Chile, identificó una nueva especie y un nuevo género de crustáceo en las profundidades de la Fosa del Atacama, en el Océano Pacífico. El descubrimiento, divulgado por la WHOI el 9 de diciembre de 2024 y publicado en la revista científica Systematics and Biodiversity, describe al Dulcibella camanchaca, un anfípodo encontrado a 7.902 metros de profundidad, en plena zona hadal, donde la oscuridad total, la presión extrema y la escasez de alimento hacen de la vida una excepción biológica.
Lo que hizo que el hallazgo fuera especialmente relevante fue el comportamiento del animal. Según la WHOI, el Dulcibella camanchaca es un depredador activo de nado rápido, con aproximadamente 4 centímetros de longitud y apéndices especializados para capturar anfípodos más pequeños. La investigación destaca que los anfípodos depredadores no necrófagos aún no habían sido documentados en estas profundidades de la Fosa del Atacama, lo que amplía la comprensión sobre cómo pueden funcionar las cadenas alimentarias en uno de los ambientes más extremos y aislados del planeta.
La existencia de un depredador activo en una región marcada por baja disponibilidad de alimento indica que los ecosistemas hadal pueden ser más complejos, especializados y evolutivamente distintos de lo que se imaginaba. Para los autores, el descubrimiento refuerza la importancia de la exploración científica del océano profundo, especialmente en la costa chilena, donde la Fosa del Atacama ya aparece como un punto de alta concentración de especies únicas.
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La Fosa del Atacama es uno de los ambientes más extremos de la Tierra
La Fosa del Atacama, también conocida como Fosa Perú-Chile, es una de las regiones más profundas del planeta, ubicada a lo largo de la costa oeste de América del Sur. En algunos puntos, la profundidad supera los 8.000 metros, creando condiciones físicas y químicas extremadamente desafiantes para la vida.
A esa profundidad, la presión puede superar 800 veces la presión atmosférica al nivel del mar, lo que sería suficiente para aplastar la mayoría de los organismos conocidos. Además, la ausencia total de luz solar impide la fotosíntesis, haciendo que el ambiente dependa de materia orgánica que desciende de las capas superiores del océano.
Temperaturas cercanas a 0°C y disponibilidad limitada de nutrientes hacen que la supervivencia en este ambiente sea un desafío constante. A pesar de estas condiciones, la vida no solo existe, sino que presenta adaptaciones sorprendentes.
Dulcibella camanchaca representa un nuevo tipo de depredador en las profundidades
El organismo identificado pertenece al grupo de los anfípodos, pequeños crustáceos que incluyen especies comunes en ambientes marinos y de agua dulce. Sin embargo, la nueva especie presenta características que la diferencian significativamente de sus parientes conocidos.
Con aproximadamente 4 centímetros de longitud, el animal tiene un cuerpo blanquecino, adaptado a la ausencia de luz, y una estructura física que sugiere capacidad de locomoción activa y captura de presas.
A diferencia de muchos anfípodos de aguas profundas, que se alimentan de materia orgánica en descomposición, Dulcibella camanchaca presenta un comportamiento depredador. Esta característica fue inferida a partir de la morfología del animal y del contexto ecológico en el que fue encontrado.
La depredación activa sugiere una cadena alimentaria más compleja de lo esperado
La presencia de un depredador activo a profundidades cercanas a 8.000 metros plantea cuestiones importantes sobre la estructura de las cadenas alimentarias en estas regiones.
Tradicionalmente, se cree que los ecosistemas hadales están dominados por organismos que se alimentan de detritos orgánicos que se hunden desde las capas superiores del océano, un proceso conocido como “lluvia marina”. Sin embargo, el descubrimiento de un depredador sugiere la existencia de niveles tróficos más complejos.
Esto implica que hay presas disponibles en cantidad suficiente para sustentar este tipo de comportamiento, lo que amplía la comprensión sobre la biodiversidad en estas profundidades.
Este escenario indica que los ecosistemas hadales pueden ser más dinámicos de lo que se pensaba.
Adaptaciones extremas permiten la supervivencia bajo presión aplastante
Para sobrevivir en un ambiente con presión extrema, organismos como Dulcibella camanchaca necesitan presentar adaptaciones específicas a nivel celular y estructural.
Estas adaptaciones incluyen alteraciones en la composición de las membranas celulares, que deben permanecer estables bajo presión, y en la estructura de las proteínas, que deben funcionar correctamente incluso en condiciones extremas.
La ausencia de pigmentación en el cuerpo del animal también es una adaptación común en ambientes sin luz, donde la coloración no ofrece ventaja evolutiva.
Además, el metabolismo de estos organismos tiende a ser más lento, lo que ayuda a conservar energía en un ambiente con recursos limitados.
El descubrimiento fue posible gracias a la tecnología avanzada de exploración oceánica
La identificación de la nueva especie solo fue posible gracias al uso de tecnologías modernas de exploración del fondo marino, incluidos vehículos operados remotamente (ROVs) y equipos de recolección de alta precisión.
Estos sistemas permiten que los científicos alcancen profundidades que antes eran inaccesibles, recolectando muestras y registrando imágenes en alta resolución.
Sin estas tecnologías, gran parte de la biodiversidad del océano profundo permanecería desconocida.
La evolución de estos equipos ha ampliado significativamente el conocimiento sobre los ambientes más extremos de la Tierra.
El nombre de la especie hace referencia a la neblina costera de Chile
El nombre Dulcibella camanchaca tiene un significado específico. “Camanchaca” es un término utilizado en Chile para describir una neblina densa que ocurre en la costa del desierto de Atacama. Esta referencia conecta el descubrimiento al contexto geográfico de la región donde se encontró el organismo.
La elección del nombre refuerza la conexión entre la especie y uno de los ambientes más áridos de la Tierra, contrastando con el ambiente marino profundo donde fue identificada.
Esta práctica es común en la taxonomía, donde los nombres científicos a menudo reflejan características u orígenes de los organismos.
La Fosa de Atacama sigue siendo una de las regiones menos exploradas del planeta
A pesar de los avances tecnológicos, gran parte de las fosas oceánicas permanece poco explorada. La Fosa de Atacama es un ejemplo de región donde nuevas especies aún están siendo descubiertas regularmente.
La dificultad de acceso y los altos costos de las expediciones limitan la frecuencia de estudios en estas áreas. Esto significa que muchos organismos aún no han sido identificados, y cada nueva misión tiene el potencial de revelar descubrimientos significativos.
La exploración de estas regiones se considera una de las fronteras de la ciencia moderna. Otras fosas oceánicas, como la Fosa de las Marianas y la Fosa de Tonga, también han revelado especies adaptadas a condiciones extremas.
No obstante, cada región presenta características únicas, influenciadas por factores como geología, circulación oceánica y disponibilidad de nutrientes.
El descubrimiento de Dulcibella camanchaca refuerza la idea de que cada fosa puede albergar ecosistemas distintos, con especies exclusivas. Esta diversidad amplía el desafío de comprender la vida en el océano profundo.
El descubrimiento contribuye a estudios sobre los límites de la vida en la Tierra
La identificación de organismos en ambientes extremos tiene implicaciones que van más allá de la biología marina. Estos estudios ayudan a definir los límites de la vida en la Tierra, proporcionando información que puede aplicarse en áreas como la astrobiología.
Si los organismos pueden sobrevivir en condiciones de alta presión, baja temperatura y ausencia de luz, esto amplía las posibilidades de existencia de vida en otros ambientes extremos del universo. Así, descubrimientos como este tienen relevancia para múltiples áreas científicas.
Un depredador minúsculo desafía la idea de que solo los gigantes dominan el imaginario del fondo del mar
Gran parte de la atención pública sobre el océano profundo está asociada a criaturas gigantes o visualmente impresionantes.
No obstante, el descubrimiento de Dulcibella camanchaca muestra que los organismos pequeños también pueden desempeñar papeles ecológicos importantes.
El hecho de que un animal de apenas 4 centímetros actúe como depredador en un ambiente extremo destaca la importancia de estudiar todas las escalas de vida. Esta perspectiva amplía la comprensión sobre la biodiversidad.
¿Crees que todavía existen depredadores desconocidos en profundidades mayores?
El descubrimiento de un depredador activo a casi 8.000 metros de profundidad plantea nuevas preguntas sobre lo que aún puede existir en regiones aún más profundas del océano.
Con gran parte de estas áreas aún inexploradas, la posibilidad de encontrar nuevas especies sigue siendo alta. Ante esto, surge una reflexión: ¿cuántos otros organismos con comportamientos inesperados aún están escondidos en las profundidades del océano, esperando ser descubiertos?

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