Estructura misteriosa en la Serra do Itapetinga llama la atención en Atibaia y revela un observatorio ligado al INPE, protegido por una cúpula “transparente en radio” y rodeado por reglas de silencio eléctrico para evitar interferencias en investigaciones científicas.
Quien cruza la región de Atibaia, en el interior de São Paulo, puede encontrarse con una estructura que parece fuera de contexto: una gran “bola” blanca en lo alto de la sierra, visible a distancia en días despejados.
Lo que llama la atención no es una obra de arte ni un reservorio de agua, sino la cúpula que envuelve el principal equipo del Rádio Observatório Pierre Kaufmann, conocido históricamente como Rádio Observatório do Itapetinga.
Dentro de ella, funciona un radiotelescopio de 13,7 metros asociado a las actividades del Instituto Nacional de Pesquisas Espaciais (INPE) en colaboración con la Universidad Presbiteriana Mackenzie.
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Silencio de radio e interferencia electromagnética: por qué el lugar es diferente
El motivo de tanta protección y de tanta discreción a su alrededor no es estético.
La radioastronomía trabaja con señales electromagnéticas muy débiles procedentes del espacio, y cualquier interferencia producida por fuentes cercanas puede afectar las observaciones.
En materiales públicos del INPE sobre el sitio de Atibaia, el propio instituto describe la existencia de una “zona de silencio” alrededor de radio-observatorios, donde no deben desarrollarse actividades que generen interferencias, citando ejemplos de fuentes comunes del día a día, como torres de transmisión de telefonía móvil, controles remotos, hornos de microondas, redes de internet inalámbrica, internet vía satélite y radiocomunicadores.
En el caso específico del observatorio instalado en Atibaia, el INPE también registra que el lugar está inserto en una región de “Silencio Eléctrico” establecida por ley municipal en 1972, con la finalidad de asegurar condiciones apropiadas de operación.
En un estudio institucional sobre interferencia electromagnética en el sitio, el instituto describe además que el observatorio se encuentra en un valle con altitud media de 815 metros, rodeado de cerros y vegetación densa, elementos que ayudan a reducir parte de las interferencias generadas en las proximidades.
Cúpula “transparente en radio” y el radiotelescopio de 13,7 metros
La cúpula blanca es parte de esta estrategia de preservar el rendimiento y continuidad de operación.
En una descripción oficial sobre el radio-observatorio, el INPE informa que el radiotelescopio de 13,7 metros fue diseñado para operar en radiofrecuencias de hasta 100 GHz y que su estructura metálica ligera está protegida contra la acción de los vientos y la incidencia de radiación solar por una cúpula “transparente en radio”, es decir, hecha para permitir el paso de las ondas de radio utilizadas en las observaciones.
El origen del observatorio en Atibaia y la década de 1970
La historia del complejo en Atibaia es anterior al nombre “Pierre Kaufmann”, adoptado más recientemente.
El INPE registra que las actividades del observatorio comenzaron a inicios de la década de 1970 con la instalación de un radiotelescopio más pequeño, de 1,2 metros, operando en 7 GHz y dedicado a observaciones de la actividad solar.
Además, integraban los instrumentos de investigación un sistema de recepción de señales en Very Low Frequency (VLF) y un riòmetro, utilizados para investigar la ionosfera terrestre.
INPE, Mackenzie y la trayectoria administrativa del radio-observatorio
La antena más grande, de 13,7 metros, comenzó a consolidarse como el principal instrumento del lugar a lo largo de ese período.
Según el INPE, el equipo fue adquirido con recursos de la Finep y, al principio, operado por un grupo basado en la Universidad Presbiteriana Mackenzie.
El instituto también describe una trayectoria administrativa que incluyó la transferencia al Observatorio Nacional en 1979 y, en 1982, al INPE, mediante un comodato con plazo de 64 años.
En 2019, el observatorio fue renombrado oficialmente como Rádio Observatório Pierre Kaufmann.
50 años del Rádio Observatório do Itapetinga y la fecha de 1973
La presencia del observatorio también tiene registro de hitos conmemorativos recientes.
En una publicación institucional, el INPE informó que, el 30 de octubre de 2023, se llevó a cabo la celebración de 50 años del Rádio Observatório do Itapetinga, con referencia a la fecha del 20 de octubre de 1973, ya bajo la denominación actual de Rádio Observatório Pierre Kaufmann.
Investigación solar y radioastronomía: qué se observa en el lugar
Desde el punto de vista científico, la instalación está asociada con observaciones del Sol y de fenómenos relacionados con el entorno espacial cercano a la Tierra.
En una noticia de la propia Universidad Presbiteriana Mackenzie sobre la reinauguración del lugar en 2019, la institución describió el observatorio como utilizado para observaciones de la actividad solar y su relación con el planeta Tierra mediante ondas de radio, además de mencionar investigaciones de radioastronomía galáctica y extragaláctica, incluyendo la búsqueda de cuásares.
Mediciones de interferencia y el “ruido invisible” de la cotidianidad
El “silencio de radio” citado en el título, por tanto, no se refiere a un silencio sonoro, sino al control de interferencias en el espectro electromagnético que pueden enmascarar señales astronómicas.
Esta preocupación aparece de forma objetiva en los materiales técnicos: el INPE publicó un análisis de interferencia electromagnética realizado en el sitio en 2005, con mediciones en la banda de 80 MHz a 3 GHz, para identificar señales asociadas a actividades urbanas de Atibaia y regiones vecinas y comparar lo que era captado con el plan brasileño de atribución y destino de bandas de frecuencia.
Una singularidad en el interior de São Paulo
En la práctica, esto ayuda a explicar por qué la “bola blanca” no es solo una curiosidad visual.
Marca un lugar donde, por definición, la infraestructura científica compite con el ruido invisible de la cotidianidad moderna.
El INPE describe que existe una articulación mundial para mantener radio-observatorios libres de interferencias y cita a la Unión Internacional de Telecomunicaciones como foro central para establecer principios que fundamenten leyes nacionales sobre gestión del espectro, incluyendo la protección de esas zonas.
Para Atibaia, la consecuencia más evidente es que el observatorio crea una singularidad territorial: una estructura científica de alta sensibilidad instalada en un área cercana a dinámicas urbanas y de expansión, donde señales de telecomunicación y equipos electrónicos son parte del día a día.
En la propia comunicación institucional sobre la reapertura de 2019, la Mackenzie registró que había preocupación por preservar la ley relacionada con el área de silencio eléctrico en los alrededores del observatorio, reforzando que el tema no es solo técnico, sino también administrativo y local.
Aun sin acceso al interior del complejo, la cúpula sigue funcionando como un “ícono” involuntario: una pista visual de que, en ese punto de la Serra do Itapetinga, hay equipos destinados a captar información en ondas de radio que no llegan a los ojos como luz visible.
Para quien ve la esfera blanca a lo lejos y se pregunta por qué un municipio tendría un área destinada a reducir interferencias electromagnéticas, la respuesta está menos en el misterio y más en la ingeniería, el espectro y la ciencia aplicada al espacio — y, al mismo tiempo, en cómo una ciudad convive con reglas pensadas para proteger mediciones extremadamente sensibles.
Si una “bola blanca” en la sierra ya indica que hay ciencia sucediendo allí dentro, ¿qué otras estructuras poco conocidas en el interior de Brasil ya has visto y solo después descubriste para qué servían?

A fotografia usada na matéria não é a do ROPK. O observatório fica num vale e não no topo de uma montanha.
Faltou dizer sobre possibilidades de visitação e como a população pode ter acesso a observações no local.