Más de 200 millones de conejos salvajes están devastando propiedades rurales en Australia, forzando a los agricultores a adoptar tácticas desesperadas para proteger sus cultivos y pastizales. Mientras tanto, en Brasil, excavaciones gigantes han sido utilizadas como última defensa contra una plaga diferente, pero igualmente destructiva: el jabalí.
Los conejos fueron llevados a Australia en el siglo XIX como animales de caza, pero sin depredadores naturales y con condiciones favorables, rápidamente se convirtieron en una de las peores plagas agrícolas del planeta. Se estima que hoy existen más de 200 millones de conejos salvajes, con impactos directos en la economía rural, en los ecosistemas nativos y en la estructura del suelo.
La devastación causada incluye la destrucción de cultivos enteros, erosión de áreas de pasto, daños a cimientos de construcciones, y la extinción de decenas de especies endémicas. La plaga afecta directamente a los agricultores, quienes según la legislación australiana son responsables del control local de los animales, muchas veces sin recursos o tecnología adecuada.
Frente a la dificultad de contención, el gobierno australiano ya intentó métodos físicos, como la construcción de cercas de 3.200 km, y estrategias de guerra biológica con virus como mixomatosis y calicivirus. Aun así, los conejos han demostrado resistencia y se han adaptado rápidamente, manteniéndose presentes en prácticamente todo el territorio continental.
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El Control Biológico Falló y Drones Monitorean Áreas Rurales
En los últimos años, el país ha apostado por tecnologías modernas, como el uso de drones para mapear áreas infestadas y nuevas investigaciones genéticas para mejorar el control biológico. Se nombró a una coordinadora nacional para centralizar políticas públicas, pero aún así la situación sigue crítica.
Relatos recientes de agricultores en regiones como Mornington muestran que la infestación sigue activa. En algunos casos, propiedades enteras han sido destruidas por conejos, que consumen raíces, frutas, flores, invaden jardines y derriban cercas. La rápida reproducción de la especie — con hembras generando hasta 40 crías por año — convierte cualquier control en un desafío continuo.
El caso más emblemático remonta a 1859, cuando el agricultor Thomas Austin soltó 24 conejos en su granja en el estado de Victoria. A partir de ese pequeño grupo, se originó la actual población invasora, cuya área de ocupación es hoy 13 veces mayor que la de su especie original en Europa.
En Brasil, la Amenaza es el Jabalí Híbrido y Su Contención Exige Medidas Drásticas
Mientras tanto, en Brasil, los agricultores enfrentan una invasión igualmente preocupante: el jabalí. También introducido para fines de caza y cría, el animal escapó, se reprodujo con cerdos domésticos y dio origen al “javaporco”, un híbrido agresivo, altamente fértil y con gran capacidad destructiva.
A diferencia de los conejos australianos, el jabalí representa un riesgo físico para la población, habiendo sido responsable de ataques a personas y animales domésticos. Su control es aún más desafiante. En algunas regiones del sur del país, los agricultores han recurrido a excavaciones de zanjas profundas alrededor de cultivos y pastizales para intentar contener a los animales, además del uso autorizado de trampas y cacerías controladas.
La Situación Sigue Fuera de Control Incluso Después de Siglos de Intentos
A pesar de décadas de esfuerzos, la infestación de conejos en Australia sigue siendo uno de los mayores ejemplos de desastre ambiental causado por la introducción de especies exóticas. Los impactos van más allá del sector agropecuario, afectando seriamente la fauna nativa y acelerando procesos de desertificación en varias áreas del país.
La información fue divulgada por el canal Fatos Rurais, que destacó el historial de la plaga y los daños acumulados a lo largo de generaciones. Casos como este sirven de alerta para el manejo responsable de la fauna y muestran cómo decisiones humanas aparentemente pequeñas pueden generar consecuencias permanentes para el medio ambiente.
¿Y tú, crees que Brasil está preparado para lidiar con plagas rurales como los jabalíes, o corremos el riesgo de repetir el desastre de los conejos en Australia?


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