Ataques del insecto chupador de sangre cambian el comportamiento del rebaño, reducen la alimentación de los animales y presionan a pequeños productores de Mato Grosso do Sul
Pequeños productores rurales de Costa Rica, en Mato Grosso do Sul, enfrentan pérdidas crecientes con la mosca del establo, insecto que ataca al ganado y compromete directamente la producción de leche.
La infestación se ha intensificado en los últimos años en el municipio, según relatos de los propios productores. En una de las propiedades afectadas, la pérdida llegó a 30% de la producción lechera.
Animales que antes estaban dispersos por el pasto ahora permanecen agrupados durante el día. El cambio ocurre como intento de protección contra las picaduras constantes.
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El rebaño pasa a alimentarse menos, gasta energía tratando de defenderse y reduce la productividad. Para pequeños productores, esta caída afecta directamente el ingreso mensual.
Infestación cambia rutina del ganado y afecta la producción de leche
La mosca del establo se diferencia de la mosca doméstica porque posee una estructura adaptada para picar y succionar la sangre de los animales.
El ataque constante causa estrés en el rebaño. Según el productor Manoel Rodrigues, los animales pasan buena parte del día “amontonados” y golpeándose.
El ganado solo puede alimentarse mejor durante la noche, según el relato del productor. Durante el día, la presión de los insectos impide la rutina normal en el pasto.
La producción de leche cae, las pérdidas se acumulan y el trabajo en el campo se vuelve más difícil. Manoel afirma que la situación se repite desde hace varios días.
Vinhaça usada en la caña entra en el centro de la sospecha
Productores de la región señalan una posible relación entre la infestación y el manejo de la vinhaça, residuo generado en la producción de azúcar y etanol.
El material se usa como biofertilizante en cultivos de caña de azúcar. El manejo, sin embargo, debe seguir normas técnicas para evitar acumulación de líquido en las áreas agrícolas.
El productor Vanderlei de Souza afirma que la presencia de las moscas parece disminuir cuando la planta interrumpe actividades relacionadas con la molienda y la aplicación de la vinhaça.
La sospecha de los productores ganó fuerza porque la industria funciona en las proximidades del municipio y está en el centro de las demandas por respuestas.
Usina próxima funciona hace cerca de 14 años en la región
La usina citada por los productores se encuentra a aproximadamente 10 kilómetros de Costa Rica.
El productor Arionildo Nogueira afirma que la presencia constante de la mosca comenzó tras la instalación de la industria en la región, hace cerca de 14 años.
Él vive en el área hace 30 años y relata que, antes de ese período, no enfrentaba ataques anuales de este tipo.
La infestación registrada este año está entre las más graves de los últimos tiempos, según el productor. A pesar de haber altos y bajos, el problema nunca dejó de aparecer.
Medidas de control aún no resuelven el problema
La usina ha aplicado productos de control en áreas cercanas a las propiedades rurales para intentar reducir la presencia de los insectos.
La industria también instaló trampas en las cercas. Los dispositivos están formados por cintas plásticas con material adhesivo para capturar las moscas.
Los productores afirman que las acciones aún no han resuelto la infestación. Por eso, exigen una solución definitiva para evitar nuevas pérdidas.
Manoel Rodrigues refuerza que nadie pide el cierre de la usina. La exigencia, según él, es para que el problema sea resuelto y los productores puedan trabajar.
Usina y Biosul citan protocolos, monitoreo y factores ambientales
La industria informó, en nota, que realiza el manejo de la vinaza conforme a protocolos agronómicos, legislación vigente y prácticas técnicas del sector.
La empresa también declaró que mantiene monitoreo continuo de las áreas, diálogo con productores rurales y contacto con órganos competentes.
La Asociación de Productores de Bioenergía de Mato Grosso do Sul, Biosul, afirma que la mosca del establo representa un desafío para la agropecuaria.
La entidad relaciona la ocurrencia del insecto a diferentes factores ambientales y climáticos, principalmente en períodos de calor y lluvias.
A Biosul también afirma que actúa desde hace más de una década con productores, usinas, organismos públicos y la Embrapa Gado de Corte.
Pequeños productores siguen exigiendo respuestas para proteger los ingresos y mantener la actividad lechera. Al fin y al cabo, ¿cómo sostener una propiedad cuando cada litro perdido pesa en el presupuesto?

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