Los números aparecen en un video divulgado por la propia familia y no pasaron por auditoría independiente, pero tocan en un debate real, ya que el brasileño lee en promedio menos de cuatro libros por año, según el Instituto Pró-Livro, y los investigadores recuerdan que cantidad no significa comprensión.
La lectura de 150 libros en un solo año por una niña de 11 años se convirtió en tema en las redes sociales brasileñas. Residente de Guarujá, en el litoral de São Paulo, Maria Clara cerró el año 2025 con 150 libros leídos, mientras que su hermano Benjamin, de 7 años, sumó 90 títulos en el mismo período. Los datos fueron presentados por la madre, Bruna Rafaella Luz, en un video en el cual la familia muestra las pilas de obras acumuladas a lo largo de 2025.
Según el relato de la familia, de los 150 títulos de Maria Clara, 122 son obras literarias y 28 son libros que integran la Biblia, leídos a lo largo de cerca de nueve meses de 2025. La madre afirma haber formado a los hijos como lectores con entrenamiento diario de lectura en voz alta, memorización y poco contacto con pantallas. Los números, sin embargo, provienen de un relato personal y no fueron verificados de forma independiente, lo que no impide una pregunta más amplia sobre lo que de hecho transforma a un niño en lector en un país que lee poco.
Lo que el relato de la familia presenta
El punto de partida de la historia es un video casero en el que la madre expone los libros leídos por los hijos durante 2025. Según este relato, Maria Clara leyó 122 obras literarias y además concluyó la lectura de 28 libros de la Biblia a lo largo del año. Entre las lecturas que la niña señaló como favoritas están títulos como Mujercitas, de Louisa May Alcott, y Cenicienta China, de Adeline Yen Mah.
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El hermano menor, Benjamin, de 7 años, habría leído 90 libros en el mismo año, destacándose la serie Geronimo Stilton. La familia afirma además que un tercer hijo, Estevão, de 9 años, leyó 72 títulos en 2025, y que la madre, Bruna Rafaella Luz, tiene seis hijos y espera el séptimo. De acuerdo con el relato, la rutina de lectura comenzó en 2019, cuando Maria Clara aún estaba en la fase anterior a la alfabetización.
Por qué 150 libros llama la atención en un país que lee poco
La repercusión de un niño que lee 122 obras literarias en un año se explica por el contraste con el promedio nacional. La investigación Retratos de la Lectura en Brasil, en su sexta edición, divulgada en noviembre de 2024 por el Instituto Pró-Livro, señaló que el 47% de la población fue clasificada como lectora, frente al 53% de no lectores. El promedio de libros leídos por año cayó de 4,95 a 3,96, el nivel más bajo de toda la serie histórica iniciada en 2007.
Los números son aún más modestos cuando se cuentan solo los libros leídos de principio a fin. En este recorte, el promedio fue de 0,82 libro por entrevistado en el trimestre analizado, y el hogar apareció como el lugar de lectura del 86% de los lectores. El estudio, coordinado por Zoara Failla y realizado en 208 municipios, ayuda a entender por qué una marca como la de Maria Clara causa sorpresa.
Lo que la ciencia dice sobre formar un niño lector
Las estrategias descritas por la familia coinciden con lo que la literatura científica recomienda para la formación de lectores. En septiembre de 2024, la Academia Americana de Pediatría actualizó por primera vez desde 2014 su orientación sobre lectura en la infancia, en un documento publicado en la revista Pediatrics y firmado por la pediatra Perri Klass. La entidad recomienda leer en voz alta al niño desde el nacimiento y al menos hasta la entrada en la escuela, práctica asociada al desarrollo del lenguaje, la cognición y el cerebro.
La misma orientación destaca que el libro impreso tiende a ser más rico que la pantalla para este estímulo. Según la Academia Americana de Pediatría, las pantallas y dispositivos suelen ofrecer una experiencia pasiva y solitaria, mientras que la lectura compartida es interactiva y crea vínculo. Este punto se acerca al método relatado por la familia, que combina lectura en voz alta diaria y poco tiempo de pantallas para los niños.
Los límites de medir la lectura por el número de libros
Especialistas en lectura advierten que contar libros dice poco sobre lo que realmente se ha comprendido. Investigaciones reunidas por el Plan Nacional de Lectura de Portugal indican que, más que la cantidad, importan la calidad de las obras y la conversación construida en torno a la historia. Vale aún un registro metodológico, ya que de los 150 títulos atribuidos a Maria Clara, 122 son obras literarias sueltas y 28 son libros que componen la Biblia, un único volumen dividido internamente en diferentes libros.
También existe el riesgo de transformar la lectura en una competencia por números. Estudios citados por instituciones de fomento a la lectura muestran que los niños que leen por placer amplían más el vocabulario que aquellos que leen por obligación, y el Instituto NeuroSaber resume la recomendación afirmando que «la calidad es más importante que la cantidad». El objetivo no es disminuir el esfuerzo de la familia, sino recordar que la evidencia valora comprensión y mediación, no velocidad.
Casos similares ya han sido documentados en Brasil
El caso de Maria Clara no es el primer relato de un niño brasileño con lectura en gran volumen. En 2019, la gaúcha Kamila Wagner Rabello, entonces con 12 años, leyó 231 libros en menos de un año en un desafío literario, episodio noticiado por el portal Terra, con perfil acompañado por los padres. Historias así aparecen con cierta regularidad y suelen nacer de registros familiares en redes sociales.
El rasgo común a estos casos es que los números provienen de relatos personales, raramente auditados por terceros. Por eso, el dato más sólido no es el marcador de libros, sino el conjunto de prácticas y de beneficios ya documentados por la ciencia. Es este eje verificable el que sostiene el interés periodístico del tema, más allá del número que se viraliza.
La trayectoria de Maria Clara funciona menos como récord y más como vitrina de un hábito que Brasil practica poco. Sea cual sea el número exacto de libros, el caso recoloca en el centro del debate el papel de la familia, de la escuela y del acceso a obras en la formación de lectores desde la infancia. En un país donde más de la mitad de la población no lee, cualquier estímulo a la lectura tiende a ser celebrado, siempre que sea sin presión y respetando el ritmo de cada niño.
Y tú, ¿cuál fue el último libro que leíste, y cuántos libros crees que un niño debería leer al año? Cuéntanos tu opinión en los comentarios

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