Obras en Londres revelaron una carretera romana de 2.000 años preservada bajo el asfalto moderno, confirmando la ruta histórica de la famosa Watling Street.
En 2024, equipos que trabajaban en la expansión de la red de calefacción de bajo carbono de Southwark bajo la concurrida Old Kent Road, en Londres, encontraron una sección extraordinariamente preservada de la antigua Watling Street, una de las carreteras más importantes construidas por los romanos tras la invasión de Britania en 43 d.C. Según el Southwark Council, en publicación del 12 de noviembre de 2024, el tramo fue identificado por arqueólogos del MOLA, Museum of London Archaeology, en trabajos vinculados a Veolia, a la consultoría arqueológica RPS y al propio consejo local.
El hallazgo llamó la atención porque, aunque los historiadores ya sabían que la antigua ruta romana debía pasar por la región, faltaban evidencias físicas capaces de confirmar con precisión su trazado bajo el Londres moderno. El descubrimiento proporcionó la primera prueba material de que partes de la carretera romana de casi 2 mil años sobrevivieron directamente bajo su sucesora actual, con una sección preservada de 5,8 metros de ancho por 1,4 metro de altura, formada por capas de grava compactada, yeso, arena y piedra.
Durante décadas los arqueólogos sabían que la carretera debía estar allí, pero no podían probar exactamente dónde
La Watling Street fue construida poco después de la invasión romana de Britania, iniciada en 43 d.C.. La vía conectaba el puerto romano de Dubris, actual Dover, con la ciudad de Londinium, actual Londres, y luego seguía hacia el interior de Inglaterra. Se convirtió en una de las rutas más importantes del dominio romano en la región.
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Los romanos tenían una característica notable al construir carreteras: buscaban trayectos extremadamente rectos. Por eso, los arqueólogos ya tenían buenas estimaciones sobre el recorrido de la vía. Aun así, la confirmación física del trazado exacto bajo la Old Kent Road seguía siendo un desafío durante décadas.
Según los especialistas involucrados en el proyecto, existían hipótesis basadas en estudios anteriores, pero faltaba una evidencia arqueológica directa que mostrara que la carretera romana pasaba exactamente bajo la vía moderna.
El descubrimiento ocurrió por casualidad durante una obra destinada a energía de bajo carbono
Lo curioso es que el equipo no estaba buscando una carretera romana. Las excavaciones formaban parte de un proyecto del Consejo de Southwark y la empresa Veolia para expandir una red de calefacción urbana de bajo carbono que deberá atender cerca de 3.000 residencias adicionales en la región.
Durante los trabajos, arqueólogos del Museum of London Archaeology (MOLA) acompañaron las excavaciones para registrar posibles vestigios históricos.

Fue en este proceso que surgió la estructura antigua. Lo que inicialmente podría parecer solo una capa de piedras se reveló como una sección impresionantemente preservada de la antigua carretera romana. La calidad de la conservación sorprendió incluso a los propios especialistas involucrados en el proyecto.
La carretera romana encontrada tiene casi 6 metros de ancho y aún preserva sus capas constructivas
Una de las razones para el entusiasmo de los arqueólogos está en el estado de conservación del hallazgo. La sección descubierta mide aproximadamente 5,8 metros de ancho y cerca de 1,4 metro de altura, permitiendo observar claramente las diferentes capas utilizadas por los ingenieros romanos durante la construcción.
Los investigadores identificaron una base sólida de grava compactada, sellada por dos capas de tiza. Sobre ellas había otra capa de arena y grava compactadas.
Estas estructuras permitieron a los arqueólogos estudiar detalles de las técnicas de ingeniería utilizadas hace aproximadamente dos milenios.
Lo más impresionante es que la base de la carretera moderna reposa prácticamente sobre la estructura romana, mostrando una continuidad física entre dos infraestructuras separadas por cerca de veinte siglos.
La vía conectaba Londres al puerto de Dover y ayudó a integrar Britania al Imperio Romano
La importancia de la carretera Watling Street va mucho más allá de una simple carretera. Tras la invasión romana, se convirtió en uno de los principales corredores de circulación de soldados, comerciantes, mensajeros y mercancías. La ruta conectaba Londres con los puertos del Canal de la Mancha, permitiendo la comunicación entre Britania y el resto del Imperio Romano.
Por ella pasaron legiones militares responsables de la ocupación romana, caravanas comerciales transportando productos entre ciudades y viajeros que recorrían cientos de kilómetros en una época en que las carreteras eran elementos estratégicos para el control territorial.
Esa importancia explica por qué la Watling Street continuó influyendo en la infraestructura británica incluso después del fin del dominio romano.
La carretera romana influyó directamente en las carreteras modernas de Inglaterra
Uno de los descubrimientos más interesantes relacionados con la Watling Street es que su legado sigue vivo. Diversas carreteras modernas siguen trayectos muy cercanos a los definidos por los ingenieros romanos hace dos mil años. La propia Old Kent Road forma parte de este proceso histórico de continuidad.
Especialistas en infraestructura frecuentemente observan que muchas vías modernas aprovechan corredores establecidos hace siglos o incluso milenios, porque esos trayectos ya habían sido elegidos considerando geografía, accesibilidad y eficiencia de desplazamiento.

En el caso de la Watling Street, el descubrimiento mostró que la conexión entre pasado y presente es aún más directa de lo que se imaginaba: en ciertos tramos, la carretera moderna está literalmente construida sobre la antigua vía romana.
La preservación sorprendió a los arqueólogos porque la región pasó por siglos de obras y urbanización
Otro aspecto que llamó la atención fue el hecho de que la carretera haya sobrevivido. A lo largo de los últimos siglos, la región recibió redes de alcantarillado, cables subterráneos, líneas de tranvía, pavimentaciones sucesivas e innumerables intervenciones urbanas. Aun así, una parte significativa de la estructura romana permaneció intacta.
Los arqueólogos destacaron que la supervivencia de una sección tan grande se considera notable precisamente porque el área ha sido constantemente modificada desde la Edad Media.
El descubrimiento terminó ofreciendo una rara oportunidad para estudiar técnicas constructivas romanas directamente en un contexto urbano contemporáneo.
El descubrimiento ayuda a reescribir el mapa arqueológico de Londres
Según los especialistas involucrados, el hallazgo tiene relevancia científica porque redefine parte del entendimiento sobre el recorrido de la Watling Street en la región de Southwark.
La identificación de la carretera proporciona datos concretos para futuras investigaciones sobre la ocupación romana de Londres y sobre la evolución urbana de la ciudad a lo largo de los siglos.
Además, el descubrimiento refuerza una característica fascinante de Londres: gran parte de su historia continúa escondida bajo calles, edificios y sistemas modernos de infraestructura.


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