Construido a lo largo de seis meses en un galpón en el bosque, con presupuesto ajustado, el barco solar y eléctrico Helios 11 es el segundo prototipo de Lukas Sjoman, del canal True North Yachts. Él mismo admite que la embarcación está hecha para aguas tranquilas y protegidas, como las del Báltico, y no para el océano abierto.
Cansado de viajar en avión y de hospedarse en alquileres de temporada, un trabajador remoto decidió construir solo un barco solar y eléctrico para vivir y navegar con libertad. Bautizado como Helios 11, el barco tiene cerca de 11 metros, fue construido en un galpón en medio del bosque nórdico y utiliza contrachapado naval, fibra de vidrio y ocho paneles solares en el techo. El proyecto llevó cerca de seis meses, con presupuesto ajustado y casi todo hecho a mano.
La motivación, según el propio autor, era simple y ambiciosa al mismo tiempo. Como trabaja por internet, quería poder moverse a cualquier lugar sin renunciar a tener un espacio propio, y el barco se convirtió en esa casa flotante. Antes del Helios 11, ya había construido un primer prototipo más pequeño, y fue esa experiencia la que le dio el valor para enfrentar una embarcación mayor.
El sueño de libertad que se convirtió en un barco solar y eléctrico

Trabajando en línea, el constructor quería libertad total para viajar, pero sin depender de vuelos ni de alojamientos, y decidió que la solución sería tener su propio barco.
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El primer paso en este camino fue un prototipo más pequeño, el Vigilant 8.5, de cerca de 8,5 metros, que montó en alrededor de tres meses y que, según cuenta, alcanza 25 nudos, cerca de 46 kilómetros por hora, con un pequeño motor fuera de borda Tohatsu de 20 caballos.
Fue viviendo en ese primer barco que nació el deseo de construir algo más grande.
Después de pasar algunos meses a bordo en el archipiélago nórdico, él partió hacia el Helios 11, un barco solar y eléctrico de cerca de 11 metros pensado para ser una vivienda de verdad.
La propuesta era unir el poco peso y la simplicidad del primer proyecto con más espacio interno y la independencia energética de los paneles solares.
Compensado naval, epoxi y el método de quien aprende haciendo

Este refugio costó cerca de 750 euros, y el conjunto de materiales, sumando madera, techo y lona, quedó en torno a 1.500 euros, algo como 4.500 a 9.000 reales por la cotización actual.
El casco fue hecho de compensado naval del tipo okoumé, comprado en planchas que costaban cerca de 9 euros cada una, con aproximadamente 60 de ellas para todo el barco, unidas por juntas biseladas y curvadas sobre mamparos espaciados a un metro.
Sobre la madera, se aplican la fibra de vidrio y la resina epoxi, que dan resistencia al conjunto.
El constructor usa fibra de vidrio biaxial y una técnica de primero impregnar la madera en epoxi, dejar secar y solo entonces aplicar la fibra, lo que hace que la unión sea más fuerte.
La quilla, de teca, con cerca de 6 metros y 10 centímetros de altura, fue hecha como una estructura separada e impermeable.
Buena parte de las medidas, admite, fueron tomadas a ojo, sin instrumentos de precisión, porque, en sus palabras, eso basta para quien no va a competir.
Aun así, el casco vacío pesa menos de 500 kilos y quedó bastante rígido.
Ocho paneles en el techo y un motor eléctrico
El corazón de la autonomía del barco está en el techo.
Son ocho paneles solares estándar, instalados sobre una viga central que deja un espacio de cerca de 2 centímetros de ventilación, lo que mejora el rendimiento y evita que el interior se sobrecaliente en verano.
La propulsión queda a cargo de un motor de popa eléctrico de 6 kW, que pesa cerca de 30 kilos, alimentado por baterías, en un arreglo que el autor describe como simple de instalar.
Por dentro, el Helios 11 fue acabado como una casa compacta.
Las paredes superiores usan contrachapado más fino, de 6 milímetros, para aligerar el peso, y todo fue pintado con pintura marina, negra debajo de la línea de flotación y blanca en el interior, además de ventanas de policarbonato.
Hay cama, cocina, baño y bastante espacio de almacenamiento, y fue con este conjunto listo, después de instalar paneles, baterías y motor, que el barco solar y eléctrico hizo el primer viaje por el Mar Báltico.
Los límites que el propio constructor reconoce
A pesar del orgullo con el resultado, el autor es honesto sobre lo que el barco solar y eléctrico no es.
Él deja claro que no es profesional, que trabaja guiado por la observación y que algunas partes quedaron frágiles, como las puertas y la mesa, o poco resistentes, como la escotilla, suficiente para una ola grande, pero no para olas gigantes.
El mensaje más importante es sobre dónde navegar, pues él afirma que el método sirve para construir un barco de verdad para aguas calmas y protegidas, como las del Mar Báltico, y no para enfrentar el océano abierto.
Aún hay una advertencia que escapa de la parte técnica y habla de salud.
El constructor cuenta que se agotó a lo largo de la obra y reflexiona sobre la ironía de sacrificar la salud y la libertad del presente en nombre de una libertad futura.
La lección que él saca, y comparte con quien piensa en hacer lo mismo, es no llevar el proyecto demasiado lejos, no tener prisa, hacer pausas e incluso pagar a alguien para ayudar de vez en cuando, en lugar de matarse trabajando.
El Helios 11 muestra que es posible construir un barco solar y eléctrico para vivir con poco dinero, siempre que se respete el tamaño del desafío.
La combinación de contrachapado naval, fibra de vidrio y paneles solares dio a este trabajador remoto una casa flotante e independiente, capaz de navegar por el Báltico movida por el sol.
Al mismo tiempo, las propias reservas del autor recuerdan que se trata de un proyecto artesanal, destinado a aguas tranquilas, y no de un sustituto para una embarcación certificada de alta mar.
¿Y tú, tendrías el valor de dejarlo todo y vivir en un barco solar y eléctrico construido con tus propias manos? ¿Crees que vale la pena cambiar comodidad y seguridad por esta libertad sobre el agua, o el riesgo y el trabajo no compensan? Cuéntanos en los comentarios tu opinión, con respeto a las diferentes opiniones, y comparte el artículo con quien sueña con vivir en el mar.

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