OpenAI pierde US$ 5 mil millones en 2024, pero Sam Altman exige trillones para data centers que ya consumen más que el PIB del consumo americano
La trayectoria reciente de OpenAI muestra el poder de narrativa de Sam Altman, capaz de mantener la empresa entre las más valiosas del mundo a pesar de resultados financieros negativos. En 2024, la compañía registró ingresos de US$ 3,7 mil millones, pero un perdida de US$ 5 mil millones, según análisis del biólogo y divulgador científico Átila Iamarino.
Aún así, la valoración de mercado de la empresa supera los US$ 500 mil millones, sustentada por promesas de expansión tecnológica sin precedentes.
El paradoja de OpenAI: pérdidas y valorización
Lo que llama la atención es el abismo entre la situación financiera y la proyección de mercado. Sam Altman puede convencer a inversores y gobiernos de que el futuro de la inteligencia artificial justifica aportes trillones, incluso sin ganancias. Este movimiento se apoya en una estrategia agresiva: transformar a OpenAI no solo en productora de software, sino en un ecosistema que depende de infraestructura gigantesca, incluyendo chips, energía y supercomputadoras.
-
Entre Alaska y Siberia hay un abismo en el fondo del mar, una grieta submarina de 2.600 metros que supera al Gran Cañón en escala vertical y alberga uno de los ecosistemas más raros del planeta.
-
Fim da panela de pressão, air fryer e panela elétrica separadas? Ninja Foodi MAX SmartLid reúne 15 funciones, tres modos de preparación y tapa inteligente para cocinar, freír, hornear y vaporizar en el mismo aparato.
-
El super avión Phantom 3500 avanza hacia su primer vuelo prometiendo un consumo 60% menor, cabina sin ventanas, operación por encima de 51 mil pies, tecnología validada por DARPA y un pedido multimillonario de 300 jets antes de la certificación.
-
Además de los coches, BYD ya prueba 10 camiones eléctricos pesados 6×2 en Brasil con recarga en solo 10 minutos, autonomía de 220 km y nueva batería inspirada en los automóviles de la marca para revolucionar el transporte de cargas.
Según Átila, esta dinámica recuerda a una burbujas especulativas, ya que empresas y gobiernos inyectan capital en proyectos que aún no han entregado retorno real. Pero, a corto plazo, la narrativa ha estado funcionando, garantizando a OpenAI una posición central en el sector.
El proyecto Stargate y la carrera por super data centers
Entre los planes más ambiciosos está lo que se llama Stargate, una red de data centers globales con capacidad de procesamiento muy superior a la existente hoy. Sam Altman pide trillones de dólares para viabilizar la idea, que depende directamente de chips de Nvidia y de energía eléctrica a gran escala.
En 2025, Microsoft, Amazon, Meta y Alphabet ya destinaron US$ 155 mil millones solo para infraestructura de IA — monto superior al presupuesto del gobierno de EE.UU. para educación y programas sociales en el mismo período. Esto muestra la prioridad dada al sector y cómo Altman ha logrado movilizar recursos comparables a grandes proyectos nacionales.
El costo energético de la inteligencia artificial
Uno de los puntos críticos es el consumo energético. Los super data centers ya gastan más electricidad que muchos países enteros y pueden superar el consumo residencial de EE.UU. hasta 2030. Este escenario plantea dudas sobre la sostenibilidad de la expansión. Si, por un lado, la promesa es de máquinas inteligentes que transformen la economía, por otro, la presión sobre la energía y los recursos amenaza sectores tradicionales.
Sam Altman utiliza el discurso de “apocalipsis digital”, comparando la IA con riesgos de guerra nuclear o pandemias, lo que ayuda a justificar los gastos millonarios. Pero los críticos apuntan que este discurso también sirve para desviar el enfoque de los problemas prácticos, como el costo ambiental, la falta de transparencia y la ausencia de utilidades consistentes.
Una empresa en crisis de identidad
OpenAI nació como organización sin fines de lucro, pero, en la práctica, se ha convertido en un negocio privado que depende de capital externo y acuerdos estratégicos. Ex-empleados ya denunciaron prisa en lanzamientos, riesgos de seguridad y manipulación interna. Incluso después de haber sido alejado brevemente en 2023, Altman regresó al mando porque se le considera el único capaz de atraer la inversión necesaria para sostener la empresa.
Esta paradoja expone la fragilidad del modelo: una compañía deficitária, pero tratada como pieza esencial para el futuro económico mundial. Lo que mantiene a OpenAI en la cima no son sus resultados financieros, sino la capacidad de Sam Altman de vender la visión de un futuro inevitable dominado por la inteligencia artificial.
El caso de OpenAI muestra cómo Sam Altman transformó una pérdida millonaria en combustible para pedir trillones en inversiones. La estrategia mantiene a la empresa valorada, pero plantea dudas sobre la sostenibilidad financiera, impacto ambiental y concentración de poder en pocas manos.
Y tú, ¿crees que el plan de Sam Altman es realmente el futuro inevitable de la tecnología o estamos ante una burbuja que puede estallar en cualquier momento? Deja tu opinión en los comentarios: queremos escuchar tu análisis sobre este escenario.

¡Sé la primera persona en reaccionar!