El Aeropuerto de Svalbard, el más al norte con vuelos regulares en el planeta, enfrenta el colapso de su pista construida sobre suelo congelado, amenazada por el avance del calentamiento global
El Aeropuerto de Svalbard, uno de los más extremos del mundo y el más al norte con vuelos comerciales regulares, arriesga desaparecer. Ubicado en el archipiélago de Svalbard, en Noruega, enfrenta un problema creciente: el derretimiento del permafrost — suelo permanentemente congelado que sostiene su estructura.
Aeropuerto construido sobre hielo sólido
La pista del aeropuerto de Longyearbyen, con 2.300 metros de longitud, fue construida a principios de la década de 1970 sobre una gruesa capa de permafrost.
En ese momento, la base sólida se consideraba confiable. Nadie imaginaba que un día comenzaría a derretirse. Pero eso es exactamente lo que está ocurriendo ahora, como mostró un reportaje de CNN.
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Svalbard atrae a un número creciente de turistas en los últimos años. Las personas visitan la región para ver la aurora boreal y explorar los paisajes árticos. Algunas excursiones incluyen guías entrenados, que mantienen a los visitantes a una distancia segura de posibles encuentros con osos polares.
Companías aéreas y dependencia de la población
Actualmente, dos compañías aéreas, SAS y Norwegian Airlines, operan vuelos comerciales regulares que conectan Svalbard con el continente noruego, a unos 800 kilómetros al sur.
Para los cerca de 2.500 habitantes locales, el aeropuerto es esencial. Dependem del transporte aéreo para recibir suministros básicos y conectarse con otras regiones. La alternativa por barco puede tardar hasta dos días, dependiendo del clima.
Permafrost en colapso
La situación del suelo congelado en Svalbard es crítica. El permafrost, por definición, es cualquier suelo que permanece congelado durante al menos dos años. En el archipiélago, esta capa se está derritiendo con más frecuencia e intensidad.
Históricamente, los colonos confiaron en el permafrost para sostener construcciones e infraestructura. Con el derretimiento, estas bases se están desintegrando. Además, la región enfrenta riesgos crecientes de deslizamientos de tierra y avalanchas.
Ragnhild Kommisrud, gerente del aeropuerto, relató a CNN: “Durante el verano, necesitamos verificar la pista meticulosamente todos los días, ya que el suelo puede ceder en cualquier momento. Este es un desafío que solo esperamos que empeore con el tiempo.”
Cambios en la matriz energética local
A pesar del impacto directo de los cambios climáticos, Svalbard todavía alberga antiguas estructuras de minería de carbón. El archipiélago fue inicialmente poblado por trabajadores en busca de grandes depósitos del mineral.
Con el tiempo, sin embargo, esta dependencia del carbón ha ido disminuyendo. En 2020, una de las minas más grandes de la región, Sveagruva, fue desactivada y el área fue restaurada.
En 2023, la principal planta térmica de carbón de Longyearbyen fue cerrada. Fue sustituida por una planta de energía diésel, lo que redujo casi a la mitad las emisiones de carbono de la región.
Energía limpia hacia el futuro
Para el futuro, hay planes de instalar una planta de biogás en Svalbard para 2026. Debe proporcionar energía exclusivamente al aeropuerto. Este paso se ve como esencial, ya que la infraestructura aeroportuaria representa una parte significativa de la flota de aviación de Noruega.
La planta de biogás también funcionará como reserva en caso de fallos en la planta diésel de Longyearbyen. Además, el archipiélago cuenta con una planta de energía solar.
Aunque enfrenta cuatro meses de oscuridad total al año, la instalación también recibe cuatro meses de luz continua durante el verano, favoreciendo su operación.
Una transición forzada por la realidad
A medida que el turismo se convierte en la principal actividad económica de las islas, los habitantes de Svalbard se están adaptando. Con el abandono del carbón y la búsqueda de energía limpia, muchos residentes ahora se preocupan más por la protección de los cimientos de sus casas que por la exploración mineral.
El Aeropuerto de Svalbard, que alguna vez fue símbolo de desarrollo en una región remota, ahora se ha convertido en el retrato de un desafío moderno: mantener en pie una infraestructura crítica sobre un suelo que se derrite.
Con información de Interesting Engineering.

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