En 1978, el brasileño Dom Aloísio Lorscheider rechazó ser papa tras alcanzar los votos suficientes en el cónclave que eligió a Juan Pablo II — una decisión que cambió el rumbo de la Iglesia Católica
La nube blanca surgió en el Vaticano en 1978 tras la muerte repentina de Juan Pablo I. Era la señal de la elección de un nuevo papa. En ese momento, un brasileño estuvo muy cerca de ser el elegido. Dom Aloísio Lorscheider, arzobispo de Fortaleza, recibió los votos suficientes para asumir el cargo. Pero rechazó, en uno de los episodios más significativos de la historia reciente de la Iglesia Católica.
El cónclave tras la muerte de Juan Pablo I
El año de 1978 se caracterizó por una rápida sucesión en el mando de la Iglesia. Juan Pablo I falleció solamente 33 días después de asumir el papado.
Esto obligó a un nuevo cónclave. Entre los nombres considerados, el brasileño Dom Aloísio Lorscheider se destacó. Según relatos, llegó a alcanzar dos tercios de los votos, número suficiente para ser elegido papa.
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Al ser preguntado si aceptaba el puesto, Dom Aloísio rechazó. Alegó problemas de salud. El cardenal tenía ocho bypass y temía no poder soportar las exigencias físicas y emocionales del pontificado.
El papel decisivo de Lorscheider
El rechazo del brasileño generó un impasse entre los cardenales. Para superar la división, Dom Aloísio comenzó a movilizar colegas de América Latina y África.
Juntos, ayudaron a construir consenso en torno al nombre de Karol Wojtyla, entonces arzobispo de Cracovia, en Polonia. Fue él quien terminó siendo elegido, asumiendo el nombre de Juan Pablo II. Su pontificado duraría 26 años.
El episodio fue relatado por Tad Szulc en el libro «Papa Juan Pablo II – La Biografía». Para el periodista, el rechazo de Lorscheider tuvo un papel decisivo en la elección de Wojtyla.
La trayectoria del cardenal brasileño
Nacido en la ciudad gaúcha de Estrela, Dom Aloísio Lorscheider construyó una carrera sólida en la Iglesia. Fue arzobispo de Fortaleza y de Aparecida. También presidió la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB) y el Consejo Episcopal Latinoamericano. En 1976, fue nombrado cardenal por el papa Pablo VI.
A pesar de su salud debilitada, continuó actuando hasta los últimos años de su vida. Falleció en Porto Alegre, el 23 de diciembre de 2007, a los 83 años.
La presencia brasileña en el cónclave de 2025
Actualmente, Brasil sigue teniendo una fuerte presencia en el Vaticano. En el cónclave de 2025, siete cardenales brasileños participaron en la elección del nuevo papa. Entre ellos, Dom Sergio da Rocha, arzobispo de San Salvador de Bahía.
Su nombre llegó a ser mencionado entre los favoritos. Pero, al ser preguntado sobre la posibilidad de asumir el puesto, Dom Sergio dijo que la elección está «en manos de Dios».
Brasil aún espera un papa
A pesar de la importancia de la Iglesia en Brasil, el país nunca ha tenido un papa. Diversos factores explican esto. Uno de ellos es la fuerza histórica de Europa en la elección de pontífices.
Otro es la visión conservadora de parte del colegio de cardenales. Además, hay una percepción de que el contexto político y social de América Latina presenta desafíos propios.
Dom Aloísio es símbolo de este dilema. Tuvo votos, tuvo apoyo, pero rechazó. Su decisión, sin embargo, ayudó a conducir a la Iglesia hacia uno de los pontificados más duraderos de la historia.
Hoy, los cardenales brasileños siguen siendo influyentes y representan la esperanza de un cambio.
Con información de Xataka.

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