Científicos inauguran en la Antártida el primer archivo global de glaciares para salvar núcleos de hielo que registran la historia climática de la Tierra antes que desaparezcan.
El miércoles 14 de enero de 2026, un momento histórico para la ciencia climática fue registrado en el Plateau Antártico, cerca de la Estación Concordia: investigadores inauguraron oficialmente el primer archivo mundial de glaciares, diseñado para preservar núcleos de hielo extraídos de glaciares amenazados en todo el planeta, antes de que el calentamiento global los consuma.
Esta iniciativa, liderada por la Ice Memory Foundation y un consorcio internacional de instituciones científicas, representa una respuesta urgente a la pérdida acelerada de glaciares que preservan registros valiosos de la atmósfera y del clima de la Tierra a lo largo de siglos —y hasta milenios.
Qué es el archivo global de glaciares y por qué importa
El lugar inaugurado en la Antártida no es un simple depósito, sino un santuario de hielo natural excavado a unos 5 metros por debajo de la superficie con una temperatura media estable en torno a −52 °C (−61 °F) — condiciones ideales para mantener núcleos de hielo intactos durante décadas o siglos sin necesidad de refrigeración artificial.
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Los núcleos de hielo son muestras longitudinales de capas de hielo que se acumulan a lo largo de miles de años en glaciares. Cada capa lleva burbujas de aire, aerosoles, partículas de polvo y contaminantes, funcionando como una especie de cápsula del tiempo climática. Esta información es esencial para reconstruir el clima de la Tierra y entender cómo respondió a variaciones naturales y antropogénicas a lo largo de eras pasadas.
La conservación de estos núcleos en un ambiente tan frío como la Antártida se considera crítica porque muchos de los glaciares de montaña, especialmente en los Alpes, Andes y Cáucaso, están derritiéndose rápidamente debido al calentamiento global. Una vez que estos glaciares desaparezcan, la información encapsulada en estos núcleos también se perdería para siempre.
Cómo se creó el archivo y el papel de instituciones globales
El proyecto tiene sus raíces en Ice Memory, lanzado en 2015 por investigadores del Consiglio Nazionale delle Ricerche (CNR) de Italia y de la Universidad Ca’ Foscari de Venecia, con el apoyo de instituciones como el CNRS (Francia), el IRD (Francia) y el Paul Scherrer Institute (Suiza).
El procedimiento de creación del archivo comenzó con la recolección de núcleos de hielo en glaciares amenazados de los Alpes europeos — incluyendo Mont Blanc, Francia, y Grand Combin, Suiza — que fueron transportados durante más de 50 días en condiciones controladas hasta el interior de la Antártida.
La infraestructura del archivo fue diseñada para aprovechar las condiciones climáticas naturales del continente helado, reduciendo la necesidad de equipos mecánicos y garantizando estabilidad a largo plazo.
El valor científico de los núcleos de hielo
Cada núcleo de hielo puede contener registros de:
- Concentraciones de gases atmosféricos antiguos, como dióxido de carbono y metano;
- Partículas de polvo provenientes de erupciones volcánicas y tormentas de arena;
- Señales de contaminantes industriales que comenzaron a aparecer en los últimos siglos;
- Vestigios de eventos climáticos abruptos, como períodos de calentamiento o enfriamiento rápido.
Al preservar este material en un repositorio estable, los científicos garantizan que futuras generaciones puedan analizarlo con tecnologías que quizás aún no existan, ampliando la comprensión de la evolución climática de la Tierra.
Urgencia y apelaciones de la comunidad científica
La coordinación del proyecto y expertos que participaron en la inauguración hicieron apelaciones públicas urgentes para ampliar el archivo antes de que muchos glaciares desaparezcan. Solicitan cooperación internacional y recursos para campañas de perforación en más regiones montañosas del planeta, incluidos los Andes, Pamir y Cáucaso.
Según los investigadores, la pérdida de estos glaciares en los próximos años podría ocurrir tan rápidamente que gran parte del registro climático que contienen aún no ha sido recolectado o preservado.
La necesidad de proteger estos archivos también ha sido destacada como una responsabilidad global, no solo científica, porque la información que contienen tiene implicaciones directas para modelado climático, políticas ambientales y adaptación a los cambios.
El archivo como legado para la humanidad
Además de su importancia científica, el archivo de hielo recién inaugurado es visto como un legado histórico y cultural: un testamento físico de cómo ha cambiado el planeta a lo largo del tiempo y una fuente de datos para responder preguntas que la actual generación de científicos apenas ha comenzado a formular.
Los líderes del proyecto afirman que los primeros núcleos almacenados representan apenas el inicio de un esfuerzo internacional mayor, que busca construir un patrimonio climático mundial compartido por investigadores de todas las naciones.
Desafíos y futuro de la preservación glacial
A medida que el planeta sigue calentándose y muchos glaciares de baja altitud —que ya han perdido entre 2% y 39% de su masa desde 2000 en algunas regiones— se derriten, el valor de estos archivos crece exponencialmente.
El archivo en Concordia se encuentra ubicado a unos 3.200 metros de altitud, en el corazón del Plateau Antártico, bajo un tratado internacional que busca preservar la región como un bien común de la humanidad.
En los próximos años, los científicos esperan que decenas de otros núcleos de hielo provenientes de diversas cadenas montañosas sean añadidos al archivo, transformándolo en un recurso definitivo para entender el clima de la Tierra antes de que la memoria glacial desaparezca.




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