El asteroide Torifune fue fotografiado en detalles impresionantes por la sonda Hayabusa2 de la JAXA (Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón), revelando una estructura singular en forma de «muñeco de nieve». La operación, finalizada el último domingo, 5 de julio de 2026, marca un logro importante en la exploración espacial al acercar la nave espacial a solo 10 km de la superficie del objeto a alta velocidad.
Este encuentro representa la primera meta de la misión extendida de la agencia, que dio continuidad a las actividades de la nave tras el retorno exitoso de muestras del asteroide Ryugu a nuestro planeta en 2020.
Del legado científico al nuevo objetivo
La trayectoria de la Hayabusa2 es reconocida mundialmente desde su lanzamiento en 2014. Tras traer a la Tierra nucleobases encontradas en el asteroide Ryugu — piezas clave para el entendimiento del ADN y ARN —, la sonda continúa proporcionando información vital sobre el origen de la vida en el Sistema Solar.
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El próximo capítulo de esta jornada ya está definido: el destino será el asteroide 1998 KY26, que tiene solo 11 metros de diámetro. La llegada al objetivo está prevista para 2031, cuando la agencia pretende realizar un aterrizaje científico inédito para analizar la composición de rocas espaciales de pequeño tamaño.

Características técnicas y el formato «muñeco de nieve»
El formato peculiar del Torifune, descrito como «objeto bilobulado», se debe a dos grandes masas unidas por una franja estrecha de terreno.
Para los astrónomos, esta configuración es un indicio del pasado geológico del cuerpo celeste, sugiriendo una posible colisión lenta entre dos asteroides más pequeños que, en lugar de fragmentarse, se fusionaron permanentemente.
Datos de referencia sobre el Torifune:
- Diámetro: cerca de 450 metros.
- Órbita: completa una vuelta alrededor del Sol cada 383 días.
- Rotación: realiza un giro completo sobre su propio eje cada cinco horas.
- Ubicación: está a aproximadamente 100 millones de kilómetros de la Tierra y no presenta riesgo de impacto, a pesar de pertenecer al grupo Apollo.
La tecnología de la sonda y el análisis térmico
Para realizar esta observación, la sonda utilizó una combinación de instrumentos de punta. Mientras la cámara óptica (ONC-T) garantizó registros en luz visible, la cámara de infrarrojo medio (TIR) permitió a los investigadores medir la temperatura y la inercia térmica de la superficie.

Estas mediciones son esenciales para entender la rugosidad del terreno y el tamaño de los granos rocosos presentes en el asteroide. Las imágenes captadas por el infrarrojo mostraron un contraste térmico claro, con las partes soleadas presentando temperaturas mucho superiores a las áreas sombreadas.
La JAXA destacó que, a pesar de la precisión de la maniobra iniciada aún en junio, solo una parte de los datos fue transmitida, con el resto del material esperando las próximas sesiones de comunicación entre la nave espacial y la Tierra.
Precisión extrema en la navegación espacial
La maniobra exigió un nivel de control riguroso, con la sonda ajustando su trayectoria con base en observaciones constantes hasta los instantes finales de aproximación. Este éxito reafirma la maestría técnica de la JAXA en conducir operaciones en entornos distantes.
“Nos complace anunciar que obtuvimos con éxito imágenes y datos científicos del asteroide Torifune”, declaró la agencia en un comunicado oficial el lunes (6). El resultado obtenido refuerza el papel estratégico de las misiones no tripuladas para la expansión del conocimiento sobre la dinámica y la evolución de los objetos más pequeños en nuestro sistema planetario.
Con información de la Revista Galileu
