Avance en propulsión espacial eleva motor experimental a un nuevo nivel de rendimiento, con combustión prolongada y alto empuje, abriendo camino para naves lunares más ligeras, eficientes y con mayor capacidad de carga en futuras misiones.
Astrobotic concluyó una campaña de pruebas con el motor Chakram, un propulsor experimental de detonación rotativa que mantuvo una combustión continua de 300 segundos y superó las 4 mil libras de empuje por unidad durante los ensayos realizados en el Marshall Space Flight Center de la NASA.
Durante la serie de experimentos, dos prototipos fueron sometidos a ocho disparos de fuego estático, acumulando más de 470 segundos de operación a lo largo de la campaña, sin que se observaran daños aparentes en los componentes después de las pruebas.
Al destacar el resultado, la empresa indicó que la combustión continua de cinco minutos podría representar el mayor tiempo jamás registrado para un motor de esta categoría, lo que refuerza la relevancia técnica del experimento en el escenario actual de la ingeniería espacial.
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Con este rendimiento, el Chakram pasa a integrar el grupo de proyectos que buscan viabilizar aterrizadores lunares más ligeros y eficientes, al mismo tiempo que amplían la capacidad de carga útil en misiones dirigidas a la superficie de la Luna.
Motor Chakram y eficiencia en aterrizadores lunares
A diferencia de los motores químicos convencionales, el sistema de detonación rotativa opera con ondas de detonación supersónicas que recorren continuamente una cámara anular, creando un proceso más eficiente de liberación de energía a partir del propulsor utilizado.

Este enfoque permite extraer un mayor rendimiento con la misma cantidad de combustible, lo que se traduce en ganancias directas en la relación entre empuje y peso, además de contribuir a la reducción del volumen ocupado por el sistema de propulsión.
Cuando se aplica a vehículos lunares, esta ganancia se refleja en una mayor flexibilidad de diseño, ya que un motor más compacto puede liberar espacio interno para equipos científicos, sistemas de navegación o incluso carga comercial.
Dentro de esta estrategia, Astrobotic proyecta el uso de la tecnología en futuras versiones de aterrizadores de la clase Griffin, además de considerar aplicaciones en cohetes reutilizables y vehículos destinados al transporte en el espacio cislunar.
Pruebas en la NASA y rendimiento del motor Chakram
Realizada en el Marshall Space Flight Center, la campaña aprovechó una infraestructura tradicionalmente orientada al desarrollo de sistemas de propulsión, lo que permitió realizar ensayos con mayor control sobre variables térmicas y operacionales.
Durante los disparos, los prototipos alcanzaron condiciones de estabilidad térmica en la mayor parte de las pruebas, con excepción de dos activaciones cortas relacionadas con el sistema de ignición, que no comprometieron el resultado general obtenido.
Este aspecto cobra importancia porque la estabilidad térmica figura entre los principales desafíos para motores de este tipo, especialmente cuando se busca una operación continua en niveles elevados de temperatura y presión.
Además, el nivel de empuje registrado refuerza el avance técnico, ya que cada unidad alcanzó más de 4 mil libras de fuerza, posicionando al Chakram entre los experimentos más robustos ya realizados por la empresa en esta línea de desarrollo.
Otro punto relevante es la duración de la prueba continua, que diferencia la campaña de demostraciones más cortas, al evidenciar la capacidad del sistema para mantener un rendimiento consistente a lo largo de un intervalo más cercano a las exigencias operacionales reales.
Impresión 3D metálica e innovación en la propulsión espacial
El desarrollo del motor contó con el apoyo de contratos del programa Small Business Innovation Research de la NASA, además de un acuerdo específico con el centro Marshall para la colaboración en pruebas e ingeniería.
Paralelamente, Astrobotic asoció el rendimiento del Chakram al uso de manufactura aditiva metálica, destacando la tecnología PermiAM, desarrollada en colaboración con la empresa Elementum3D.
Este método permite producir componentes con porosidad controlada, característica que puede contribuir a mejorar la gestión térmica interna y aumentar la estabilidad del proceso de combustión dentro del motor.
De esta forma, el avance no se limita al concepto de detonación rotativa, sino que también involucra la evolución de materiales y técnicas de fabricación capaces de soportar condiciones extremas sin pérdida precoz de rendimiento estructural.
Con base en estos resultados, la próxima etapa del proyecto debe concentrar esfuerzos en soluciones como enfriamiento regenerativo, control más preciso de potencia y reducción adicional de masa del conjunto.
Desafíos y aplicación futura en misiones lunares
A pesar de los resultados obtenidos, Astrobotic aún no ha definido cuándo el motor será integrado a una misión espacial, ya que la transición del entorno de pruebas a aplicaciones reales exige nuevas fases de calificación y validación.
Históricamente, los motores de detonación rotativa han sido estudiados como alternativa para aumentar la eficiencia sin elevar significativamente la masa total de los vehículos, un factor crítico en operaciones fuera de la órbita terrestre baja.
En el contexto de los módulos lunares, esta ecuación influye directamente en la cantidad de carga transportada, además de impactar aspectos como autonomía, seguridad y capacidad de maniobra durante descensos y operaciones en la superficie.
Insertado en este escenario, el Chakram representa un avance dentro de una estrategia más amplia de Astrobotic, que busca consolidar su actuación en servicios logísticos en el espacio cislunar y en el desarrollo de vehículos dedicados a misiones lunares.
Aunque la prueba no representa una preparación inmediata para el vuelo, la demostración de 300 segundos de operación continua amplía la base técnica necesaria para etapas futuras de desarrollo e integración en sistemas espaciales completos.

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