La carga offshore propuesta por investigadores noruegos utiliza un enchufe magnético “plug and play” para transferir energía por inducción, reducir la corrosión, evitar viajes innecesarios al puerto y ampliar la autonomía de los barcos eléctricos que operan en parques eólicos marinos.
Investigadores noruegos han desarrollado un enchufe magnético capaz de permitir la carga offshore de barcos eléctricos en alta mar, sin contacto físico entre las partes conectadas. El sistema ha sido diseñado para operar en condiciones adversas, con viento, olas y sal, y prevé alcanzar hasta 5 MW de potencia a escala industrial.
La solución se dirige principalmente a embarcaciones que trabajan en parques eólicos marinos, donde volver al puerto para recargar aumenta los desplazamientos, el consumo adicional y el tiempo de inactividad. Con la carga offshore, estos barcos podrían utilizar la energía disponible en el propio entorno de operación, reduciendo viajes innecesarios y ampliando la eficiencia.
El proyecto Ocean Charger reúne un ecosistema industrial y científico interesado en electrificar las operaciones marítimas. Empresas como Vard y centros como SINTEF han identificado la conexión física como un cuello de botella para este avance, especialmente en entornos offshore, donde el desgaste, la corrosión y el mantenimiento constante elevan los costos y los riesgos.
-
El Sol disparó dos llamaradas X2.5 en solo 7 horas y derribó las comunicaciones de radio en el Pacífico — la NASA advierte que 2026 es el pico del ciclo solar y el peor escenario le costaría al mundo US$ 9 billones
-
Ucrania pone en acción el dron interceptor JEDI, que vuela a 350 km/h, alcanza 40 km y ya derriba Shaheds, Gerans y drones de reconocimiento rusos, reforzando una defensa aérea más barata, escalable y capaz de elevar las interceptaciones a cerca del 95%.
-
China activa una caverna salina gigante para almacenamiento de hidrógeno de 1.000.000 m³ y apunta a un transporte, una industria y una energía más limpios en el subsuelo.
-
Tras un único ciclo de antibiótico, la ciencia confirma que el intestino puede permanecer alterado por años.

El sistema sustituye los contactos metálicos por campos magnéticos
El enchufe magnético reemplaza los conectores metálicos expuestos por la transferencia de energía a través de campos magnéticos. En lugar de encajar físicamente dos piezas vulnerables al ambiente marino, el sistema utiliza bobinas encapsuladas en materiales resistentes al agua salada, algas y desgaste.
Cuando las dos bobinas se aproximan, la energía pasa de una a otra sin contacto directo. Este modelo reduce problemas típicos de las conexiones tradicionales, como corrosión, fallas mecánicas y mantenimiento frecuente, además de aumentar la seguridad al eliminar chispas, desgaste del acoplamiento y errores críticos de operación.
La propuesta también simplifica el uso en condiciones reales de mar. El operador no necesita acertar un encaje con precisión milimétrica, ya que basta con aproximar el conector, en un funcionamiento descrito como similar a dejar una taza en un soporte.
Este formato “plug and play” es una parte central de la carga offshore. El margen de movimiento permite la operación incluso con oleaje, viento y visibilidad limitada, factores que hacen que la conexión física tradicional sea más difícil y menos confiable en alta mar.
La arquitectura técnica apunta a una potencia de hasta 5 MW
Aunque el gesto de conexión parezca simple, la estructura detrás del enchufe magnético implica una cadena técnica compleja. La electricidad generada, por ejemplo, en un aerogenerador, se convierte, se transporta en alta tensión por cable flexible, se adapta a alta frecuencia para la transferencia inductiva y se transforma nuevamente a bordo para alimentar la batería del barco.
El sistema depende de electrónica de potencia avanzada, controles inteligentes y materiales capaces de soportar condiciones extremas. El diseño electromagnético de las bobinas es una etapa crítica, ya que de él depende la posibilidad de alcanzar potencias elevadas en espacios relativamente compactos.
El prototipo actual alcanza los 50 kW, pero el objetivo industrial está en torno a los 5 MW. Esta diferencia muestra que el proyecto aún busca escalar su capacidad, manteniendo la eficiencia en un formato compatible con las exigencias de embarcaciones eléctricas más grandes.
La eficiencia del sistema se describe como comparable a la carga convencional, pero sin los inconvenientes de los conectores físicos. La carga offshore también abre espacio para usar directamente la electricidad generada en el propio parque eólico marino, consumiendo energía local sin depender del transporte hasta la costa.
La energía eólica puede abastecer embarcaciones en el propio mar
Cuando hay generación eólica disponible, la energía puede ser enviada directamente a los barcos eléctricos. Cuando no hay viento, el sistema prevé la actuación del Offshore Substation Hub, conocido como OSS, una subestación marítima que funciona como almacenamiento intermedio y nodo energético.
Este modelo busca reducir pérdidas, optimizar el uso de energías renovables y reforzar la autonomía energética en alta mar. La lógica es mantener las embarcaciones abastecidas dentro de su propio entorno de trabajo, sin transformar cada recarga en un viaje hasta el puerto.
El enfoque inicial está en los Service Operation Vessels, los SOVs, embarcaciones utilizadas en parques eólicos marinos. Estos barcos tienen un papel esencial en la operación y mantenimiento de las estructuras offshore, lo que convierte la autonomía energética en un factor importante para la rutina industrial.
La aplicación puede ir más allá de los parques eólicos
El potencial del enchufe magnético no se limita a los barcos de mantenimiento de parques eólicos. Buques de suministro, embarcaciones costeras y operaciones de logística marítima también figuran entre los posibles beneficiados si la infraestructura se implanta a escala.
La expansión podría crear una red de “electrolineras marítimas” a lo largo de rutas estratégicas. En este escenario, la carga offshore dejaría de ser una solución puntual para parques eólicos y pasaría a integrar una infraestructura más amplia para embarcaciones eléctricas.
Entre las posibilidades en análisis se encuentran la integración con hidrógeno verde como sistema complementario para largas distancias, corredores marítimos eléctricos en Europa, baterías de segunda vida en OSS y sincronización con redes inteligentes. Estos frentes están ligados al objetivo de optimizar la generación y el consumo en operaciones marítimas.
El enchufe magnético noruego sitúa la carga offshore en el centro de la electrificación marítima al combinar inducción, operación sin contacto físico y una potencia prevista de hasta 5 MW. La tecnología busca reducir la corrosión, el mantenimiento y los viajes al puerto, manteniendo los barcos eléctricos más tiempo en operación en el propio mar.
Con información de EcoInventos

¡Sé la primera persona en reaccionar!