La calle inclinada más famosa del planeta, Baldwin Street, en Dunedin, Nueva Zelanda, desafía la gravedad con su impresionante inclinación del 35%. Descubre curiosidades y peligros.
En Dunedin, en el sur de Nueva Zelanda, turistas y residentes conviven diariamente con un curioso logro de la ingeniería urbana: Baldwin Street, la calle inclinada considerada la más empinada del mundo. Ubicada en el barrio North East Valley, a unos 3 kilómetros del centro de la ciudad, atrae visitantes durante todo el año, con su inclinación máxima del 35% y paisajes únicos.
La calle se volvió famosa por un error histórico en la planificación urbana, cometido en el siglo XIX por ingenieros británicos que ignoraron el relieve local al dibujar el mapa de la ciudad.
Desde entonces, Baldwin Street se ha transformado no solo en un punto turístico, sino también en un símbolo cultural y social para la región.
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¿Cómo surgió la calle inclinada más empinada del mundo?
A diferencia de lo que muchos piensan, Baldwin Street no fue creada intencionadamente para ser un desafío.
Su trazado nació de la aplicación de un patrón de calles en cuadrícula, común en las colonias británicas, sin ninguna adaptación al terreno accidentado de Dunedin.
Con ello, lo que debía ser solo una vía residencial se convirtió en una pendiente con hasta 19° de inclinación — una verdadera calle inclinada que sube 1 metro por cada 2,86 metros recorridos en horizontal.
El pavimento de Baldwin Street
Debido a la inclinación extrema, el asfalto común no sería capaz de soportar el clima y la gravedad. En verano, se derretiría con el calor; en invierno, transformaría la calle en un tobogán peligroso.
La solución fue aplicar una capa gruesa de concreto, que garantiza adherencia tanto para automóviles como para peatones.

La calle tiene alrededor de 350 metros de extensión y sube aproximadamente 70 metros, con una inclinación media de 1:5.
Baldwin Street se convirtió en escenario de eventos inusuales
Más que una calle inclinada, Baldwin Street también es un espacio para festividades y récords curiosos.
Desde 1988, se lleva a cabo allí la tradicional carrera “Baldwin Street Gutbuster”, donde los participantes suben y bajan la calle en el menor tiempo posible.
Otro evento popular es la carrera de los Jaffas, en la que 30 mil caramelos numerados ruedan cuesta abajo. Las ganancias de la competencia se destinan a causas benéficas, haciendo que la diversión sea aún más significativa.
A pesar del tono divertido, no todo son flores. La calle inclinada ya ha sido escenario de accidentes trágicos y maniobras arriesgadas.
En 2001, una estudiante universitaria perdió la vida al descender por la calle dentro de un recipiente de metal. En otro caso, jóvenes ataron una bañera a un automóvil y fueron detenidos tras la “bajada radical”.
Monociclos, carros de supermercado y patines también se han utilizado para enfrentar la pendiente. Debido a los riesgos, la ciudad reforzó las normas de seguridad para proteger a residentes y turistas.
Reconocimiento internacional y disputa por el título
Baldwin Street fue oficialmente reconocida por el Guinness World Records en 1987 como la calle pavimentada más inclinada del mundo. En 2019, llegó a perder temporalmente el título ante la calle Ffordd Pen Llech, en Gales.
Sin embargo, en 2020, tras un nuevo análisis de los criterios de medición, Baldwin Street recuperó su corona. La inclinación oficial del 34,8% a lo largo de 10 metros fue considerada imbatible.
Turismo, orgullo y legado urbano
Actualmente, Baldwin Street es una de las atracciones más visitadas de Dunedin. La calle inclinada se ha convertido en un emblema de la ciudad e inspira fotos, videos, caminatas desafiantes y muchas historias.
Para los residentes, representa más que una curiosidad geográfica: es parte de la identidad local y del orgullo cívico.
Aunque surgió por acaso, se consolidó como un símbolo de la creatividad, de la superación y de la capacidad humana de transformar errores en íconos.
Baldwin Street es prueba de que incluso una calle inclinada puede ganar estatus mundial. Con su historia singular, eventos comunitarios y paisajes intrigantes, sigue encantando a quienes pasan por Dunedin.

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