Red de izakayas en Japón ofrecía tapas por valores entre 300 y 500 yenes, pero retiró servicio para cambiar imagen y evitar críticas
En los bares, las personas buscan momentos diferentes. Algunos solo quieren beber, otros prefieren encontrar amigos y también hay quienes buscan suerte en el amor. En algunos lugares, había una opción inesperada: pagar por una bofetada para “recuperar la sobriedad”.
Esta fue la propuesta de una red tradicional japonesa hasta poco tiempo atrás. Por un valor bajo, alrededor de tres euros, los asistentes ofrecían tapas sonoras y marcantes. La idea parecía excéntrica, pero tenía espacio en un menú de izakayas, bares típicos del país.
Tapas a la carta
En un menú común de bar, aparecen refrescos, cervezas y algunos aperitivos. Por lo tanto, es curioso imaginar una lista con tapas a la carta. La Yotteba, famosa por sus alas de pollo y por la cerveza, ofreció exactamente eso.
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Según reportajes del Independent y del South China Morning Post (SCMP), hasta dos meses atrás, la red permitía que los clientes pagaran para recibir un “binta”, nombre dado a la tapa en la cara.
La noticia generó sorpresa, pero no era una invención. Había incluso videos en las redes sociales mostrando personas sentadas, inmóviles, esperando que camareras aplicaran la bofetada, mientras compañeros aplaudían y reían.
Una bofetada, 19 reales
Los precios estaban bien definidos. Para recibir la bofetada de cualquier asistente, bastaba con pagar 500 yenes, equivalente a R$ 19.
También había la opción de elegir quién daría la bofetada. En este caso, el costo subía 100 yenes, alrededor de R$ 4 adicionales.
Así, por menos de R$ 25, el cliente podía salir del bar con la marca de la mano de su camarero favorito estampada en la mejilla.
La razón, de acuerdo con la propia empresa citada por el SCMP, era simple: ofrecer un método para recuperar la sobriedad después de exagerar con el saquê o la cerveza.
Remontando al siglo 19
El término “binta” tiene historia. El Independent explica que su origen remonta a la región de Kagoshima, en el sur de Japón.
Inicialmente significaba “cabeza”. Con el tiempo, entre el siglo 19 y el inicio del 20, durante la era Meiji, pasó a ser asociado a golpes dados por la policía a criminales.
A pesar de estas raíces, el término ganó nuevo espacio en contextos más ligeros, como la hospitalidad. En los videos, las bofetadas son aplicadas en medio de risas, en un ambiente distendido, como parte de una curiosa escena de la cultura de bares.
Un negocio con puntos débiles
La idea inusual, sin embargo, no prosperó. La Yotteba decidió cerrar el servicio de bofetadas en octubre. La red justificó el cambio por cuestiones de demanda e imagen.
“Hemos estado haciendo esto durante más de dos años en nuestros restaurantes, pero no parecía muy popular”, afirmó un portavoz a This Week in Asia. Además, explicó que la empresa está creciendo y desea cambiar su imagen.
Aún según medios como el SCMP, hubo incluso una denuncia de lesiones. Esto podría haber acelerado el fin de la práctica, aunque el tono fuese descrito como “broma”.
Otras experiencias similares
La Yotteba no fue la única en explorar esta curiosidad. Antes de la pandemia, la red Shachihoko-ya también ofreció tapas a sus clientes.
La iniciativa ganó repercusión en las redes, con videos virales de personas recibiendo bofetadas entre risas.
La empresa abandonó el servicio, pero en 2023 los videos resurgieron y volvieron a circular incluso en medios de Europa y de EE.UU.
La dirección tuvo que reforzar que el menú actual incluye solo comidas y bebidas, nada de bofetones.
Otro ejemplo fue el Nagoya Lady’s Slap. En este caso, el valor era de 300 yenes, alrededor de R$ 11. El cliente recibía la bofetada de una camarera vestida con quimono.
Si tenía preferencia por quién aplicaría la bofetada, pagaba un valor extra, siguiendo la misma lógica de la Yotteba.
Curioso sí, extraño no
La práctica generó asombro fuera de Japón, pero no fue exactamente una novedad dentro del país. Entre aplausos y risas, muchos clientes registraron los momentos en videos compartidos en las redes.
Sin embargo, las empresas del sector terminaron abandonando el servicio. Los bares decidieron preservar su imagen, apostando por menús más tradicionales.
El caso de los “binta” muestra cómo hasta el simple acto de beber puede ganar versiones excéntricas. Tapas bajo demanda salieron de escena, pero dejaron recuerdos de una moda curiosa en los bares japoneses.
Con información de Xataka.

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