En 2026, Boeing entregó las primeras tres unidades del MQ-25A Stingray a la Marina de los Estados Unidos en producción LRIP (Low-Rate Initial Production), convirtiéndose en el primer avión no tripulado de la historia embarcado en portaaviones operacionales. Según Army Recognition, el Stingray tiene 15,5 metros de longitud, una envergadura de 22,9 metros desplegada y 9,5 metros plegada, y transporta 7.250 kilos de combustible para reabastecer aeronaves de combate F/A-18 Super Hornet en pleno vuelo. El radio operativo es de 930 kilómetros, suficiente para extender el alcance de los cazas embarcados hasta un 50% sin necesidad de tanqueros terrestres.
El Stingray entra en servicio en un contexto de presión geopolítica directa. Pekín aceleró la producción de los misiles antibuque DF-21D (alcance 1.500 km) y DF-26 (alcance 4.000 km), conocidos como «asesinos de portaaviones». Según informó National Security Journal, el MQ-25A es la pieza que salva a los superportaaviones estadounidenses de la obsolescencia frente a la estrategia anti-acceso/negación de área (A2/AD) china.

15,5 metros, 7.250 kg de combustible y el primer UAV embarcado de la historia
El MQ-25A es la primera aeronave no tripulada diseñada desde cero para operaciones en portaaviones. Antes de él, drones como el RQ-4 Global Hawk y el MQ-9 Reaper fueron desarrollados para operaciones terrestres y adaptados después. El Stingray fue concebido en 2018 bajo el programa Carrier-Based Aerial-Refueling System (CBARS) de la Marina estadounidense, con un contrato de 805 millones de dólares con Boeing.
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La aeronave utiliza un motor Rolls-Royce AE 3007N turbofan, derivado del Embraer Legacy 600 y del Cessna Citation X. El turbofan genera 4.082 kilos de empuje y fue modificado para tolerar operaciones catapultadas y aterrizajes con cable de retención. El sistema de combustible ARS (Aerial Refueling Store) está integrado en el fuselaje central, no en un pod externo, dando al MQ-25A un perfil más limpio y menor firma de radar.
El primer vuelo del EDM (Engineering Development Model) ocurrió en el cuarto trimestre de 2025. La entrega de las tres aeronaves LRIP fue confirmada por Boeing en febrero de 2026. El contrato Long-Lead Materials para 7 unidades más fue aprobado por el Congreso en enero de 2026, totalizando 10 MQ-25A en producción.
Por qué el Stingray salva al portaaviones estadounidense
El punto crítico es geopolítico. El DF-21D, misil antibuque chino con alcance de 1.500 km, fue descrito por el US Naval War College en 2024 como un «cambio estratégico de juego». La versión DF-26 alcanza los 4.000 km. Ambos obligan a los portaaviones estadounidenses a operar fuera de la burbuja A2/AD china, lo que significa lanzar F/A-18 Super Hornet con un radio de combate de solo 740 km desde una posición a 2.500 km de la costa china.
El MQ-25A resuelve esto. Con 7.250 kg de combustible adicional disponible en pleno vuelo, el Super Hornet extiende su radio efectivo de 740 km a 1.300 km. La 7ª Flota estadounidense en el Pacífico gana capacidad ofensiva equivalente a cuando los portaaviones operaban a 1.000 km de la costa.
AeroVironment, Boeing y Northrop Grumman compitieron por el contrato CBARS en 2018. Boeing ganó con una propuesta de 805 millones de dólares. Lockheed Martin había presentado un diseño alternativo con cola en V. El MQ-25A fue elegido por el equilibrio entre simplicidad de operación y costo unitario (estimado en 88 millones de dólares por aeronave LRIP).

El reveal técnico: ARS, EMALS y la integración con el portaaviones
El reveal está en la integración. El MQ-25A está diseñado para operar junto con la catapulta electromagnética EMALS (Electromagnetic Aircraft Launch System) de los portaaviones clase Ford. El sistema EMALS lanza el Stingray a 240 km/h en solo 91 metros de pista, comparado con los 110 metros de las catapultas de vapor antiguas. La operación en el USS Gerald R. Ford (CVN-78) está prevista para el tercer trimestre de 2027.
El Aerial Refueling Store (ARS) tiene capacidad para transferir combustible a 1.589 kg por minuto. En una única misión de 6 horas, el Stingray puede reabastecer hasta 6 cazas F/A-18 o F-35C en secuencia. La operación es controlada remotamente desde la Mission Control Station (MCS) embarcada en el portaaviones.
El sistema utiliza enlace de datos encriptado Link 16 y protocolo TTNT (Tactical Targeting Network Technology). La latencia entre el comando y la respuesta de la aeronave es inferior a 200 milisegundos, fundamental para maniobras de aterrizaje en cubierta. El Stingray puede operar de forma autónoma en segmentos predefinidos, pero el aterrizaje y el despegue requieren operador humano.
El reveal humano: la Almirante Kilby y el equipo Boeing
La almirante Lisa Franchetti, Chief of Naval Operations (CNO) de la Marina estadounidense, declaró en enero de 2026 que el MQ-25A representa «la mayor transformación operacional del portaaviones desde la introducción del helicóptero antisubmarino en la década de 1960». Según informó The War Zone, el programa es prioridad directa del gabinete del CNO.
El contraalmirante Brian Corey, comandante del Naval Air Systems Command (NAVAIR), supervisa la entrega. Boeing nombró a Dan Gillian, ex piloto de F-18, como Vice-President for Navy Programs. El equipo de ingeniería en St. Louis, Missouri, cuenta con 880 trabajadores dedicados.
El Pentágono solicitó en abril de 2026 que el STRATCOM evalúe el uso del MQ-25A en misiones de inteligencia además del reabastecimiento. The War Zone publicó en febrero de 2026 un análisis técnico indicando que el Stingray puede recibir pod de misiles antibuque LRASM en futuras versiones.

Comparación con China: GJ-11 Sharp Sword
China desarrolla una respuesta directa. El GJ-11 Sharp Sword es un dron stealth no tripulado de AVIC con 12,2 metros de longitud, peso de 14 toneladas y radio operativo estimado en 1.200 km. A diferencia del MQ-25A, el GJ-11 está diseñado principalmente para ataque, con bahía de misiles interna para JSM. El primer vuelo ocurrió en 2013 y el Sharp Sword fue visto en un desfile militar en Pekín en octubre de 2024.
La diferencia estratégica es clara: EE.UU. prioriza el reabastecimiento aéreo (logística), mientras que China prioriza el ataque autónomo (fuerza). Especialistas de la RAND Corporation publicaron en 2025 un estudio señalando que la Marina estadounidense tendrá el MQ-25A operativo en 2027, mientras que el Sharp Sword chino solo entrará en producción plena en 2030.
El reveal futuro: 76 unidades hasta 2034 y la 7ª Flota
El cronograma habla por el futuro. El Departamento de Guerra de EE.UU. planea 76 unidades del MQ-25A hasta 2034, distribuidas entre las 11 flotas de portaaviones. Cada portaaviones Nimitz y Ford tendrá de 4 a 6 Stingrays embarcados. La 7ª Flota en Japón recibe prioridad: los USS Ronald Reagan (CVN-76) y USS George Washington (CVN-73) deben operar Stingrays hasta 2028.

La pregunta que queda: ¿el MQ-25A llega a tiempo? Pekín acelera la producción de misiles antibuque a un ritmo de 80 unidades por año. Aun así, la entrega de las tres primeras aeronaves Stingray en febrero de 2026 marca el punto en que el portaaviones estadounidense deja de ser una plataforma vulnerable y vuelve a ser un activo ofensivo de largo alcance.

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