Gestión de Residuos Sólidos Urbanos, Metas Climáticas y Waste-to-Energy Colocan al País Ante un Nuevo Modelo Energético y Ambiental
Primero, la generación de residuos sólidos urbanos (RSU) crece de forma continua en Brasil y en el mundo. Además, el avance de la urbanización y del consumo aumenta la presión sobre los recursos naturales. En este contexto, la tecnología Waste-to-Energy (WtE) surge como una alternativa estratégica. Según la ABREN, la recuperación energética reduce vertederos, reutiliza materiales y genera energía térmica y eléctrica de forma ambientalmente controlada.
Al mismo tiempo, la agenda ambiental ha ganado fuerza tras el Acuerdo de París, firmado en 2015. Ese año, Brasil asumió el compromiso de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en un 48% hasta 2025 y en un 53% hasta 2030, considerando 2005 como base. Además, el país proyecta alcanzar la neutralidad de carbono hasta 2050. Sin embargo, datos internacionales indican que Brasil ocupa actualmente la sexta posición entre los mayores emisores globales.
Sector de Residuos es Considerado Decisivo para Cumplir Metas Climáticas
Según Yuri Schmitke, presidente de la Asociación Brasileña de Energía de Residuos (ABREN), el sector de residuos necesita evolucionar rápidamente. Como él destacó en febrero de 2026, gran parte de la basura urbana aún sigue a vertederos y basureros. Sin embargo, la Política Nacional de Residuos Sólidos (PNRS) recomienda soluciones más sostenibles.
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Además, Schmitke refuerza que el país debe ampliar prácticas como:
- Reciclaje Estructurado y Ampliado
- Compostaje de Residuos Orgánicos
- Tratamiento Térmico y Biológico
- Aprovechamiento de Biogás y Biometano
Por lo tanto, la valorización energética aparece como un camino complementario. En consecuencia, además de reducir emisiones de metano, la estrategia puede fortalecer la economía circular.
Potencial de 130 Plantas y Modelo de Financiamiento Estructurado
De acuerdo con estimaciones de la ABREN, divulgadas en 2026, Brasil puede construir hasta 130 plantas de recuperación energética (URE’s). Para ello, las inversiones pueden alcanzar R$ 181 mil millones. Además, el modelo previsto incluye Project Finance, contratos a largo plazo y garantías de compra de energía.
Simultáneamente, el sector también podrá generar ingresos adicionales a través de créditos de carbono. Así, la estructura financiera tiende a ofrecer mayor previsibilidad a los inversores. Aun así, según la entidad, es fundamental acelerar decisiones regulatorias.
Brasil Inicia Implantación Mientras Otros Países Avanzaron Hace Décadas
Actualmente, Brasil está construyendo sus tres primeras URE’s. Entre ellas, destaca la URE Barueri, en São Paulo. Según el cronograma divulgado, la unidad debe entrar en operación en enero de 2027. Además, tendrá capacidad para tratar 825 toneladas diarias de residuos y potencia instalada de 20 MW.
Mientras tanto, otros países han consolidado este modelo durante décadas. Según información presentada por la ABREN, existen más de 3 mil plantas de recuperación energética en el mundo. En China, alrededor del 75% de los residuos urbanos son enviados a estas unidades. En Japón, el índice de aprovechamiento energético alcanza el 70%.
Programa Nacional del Metano Cero es Apuntado como Instrumento Regulador
Por último, Schmitke defiende la aprobación del Programa Nacional del Metano Cero, actualmente en tramitación en el Senado Federal. La propuesta busca reducir emisiones de metano a través de la valorización de residuos orgánicos y la generación de energía.
Además, el programa prevé la creación de un certificado de origen del biogás. De esta forma, según la ABREN, el país podrá alinear gestión de residuos, política energética y compromisos climáticos asumidos desde 2015.
Ante este escenario, ¿Brasil podrá acelerar la modernización de la gestión de residuos sólidos urbanos y cumplir sus metas ambientales dentro de los plazos establecidos?

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