Asociación Técnica con Japón Apuesta en Ingeniería Preventiva, Cambio de Cultura Institucional y Soluciones Centenarias para Reducir Muertes, Daños Urbanos y Pérdidas Billonarias Causadas por Desastres Naturales en Brasil
Una articulación internacional de gran relevancia ganó fuerza recientemente en el país. Brasil quiere aprender de Japón cómo prevenir desastres naturales, sobre todo inundaciones y deslizamientos. Estos eventos se han vuelto recurrentes en áreas urbanas y regiones montañosas.
Este movimiento ganó notoriedad tras episodios extremos. Las lluvias de enero de 2011 provocaron casi mil muertes en la región serrana de Río de Janeiro. Desde entonces, el país comenzó a reconocer la fragilidad de la prevención, ante la intensificación de los eventos climáticos.
La Prevención Aún es Reciente en Brasil
Autoridades y expertos afirman que Brasil inició tardíamente la cultura de prevención. El gobierno instituyó la Política Nacional de Protección y Defensa Civil apenas en 2012. La norma comenzó a orientar acciones para reducir riesgos y gestionar desastres.
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Además, el gobierno lanzó el primer Plan Nacional de Protección y Defensa Civil solamente en 2025, durante la COP30. El plan busca integrar acciones entre la Unión, Estados y municipios.
El Presupuesto Prioriza Respuesta y Reconstrucción
A pesar de los avances institucionales, el gobierno aún concentra recursos en la reacción a los desastres. Datos del Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU) muestran que, entre 2012 y 2025, la Unión aplicó R$ 28,3 mil millones en la gestión de desastres.
De ese total, solo el 23,4%, alrededor de R$ 6,64 mil millones, financiaron acciones de prevención. Mientras tanto, el 74% de los recursos cubrieron socorro de emergencia y reconstrucción de áreas afectadas.
Proyecto Pionero Trae Tecnología Japonesa al País
Frente a este panorama, Brasil ha comenzado a tratar la asociación con Japón como estratégica. El país asiático convive históricamente con terremotos, tsunamis, tifones y lluvias intensas.
A lo largo de más de un siglo, Japón construyó una política pública robusta de prevención. En Brasil, esta experiencia comenzó a tomar forma en Nova Friburgo y Teresópolis, ciudades afectadas por las lluvias de 2011.
Cómo Funcionan las Barreras Sabo
En estas localidades, el gobierno implantará barreras Sabo, estructuras que contienen flujos de detritos en laderas y lechos de ríos. El objetivo es reducir el impacto de las inundaciones intensas.
Japón utiliza estas barreras desde hace más de cien años. El término Sabo significa protección de la tierra. Las estructuras retienen sedimentos, rocas y vegetación arrastrados por las lluvias.
Según Takasue Hayashi, asesor principal del proyecto, el flujo de detritos tiene un alto poder destructivo. El agua se mezcla con bloques rocosos. Este conjunto puede alcanzar velocidades entre 40 y 60 kilómetros por hora.
Obras Previstas y Cronograma en Brasil
El Ministerio de las Ciudades informó que la obra en el barrio Duas Pedras, en Nova Friburgo, comienza en enero de 2026. La conclusión debe ocurrir en junio de 2027.
En Teresópolis, la construcción en el barrio Campo Grande tiene inicio previsto para diciembre de 2026. Los dos proyectos suman R$ 43 millones en recursos del Nuevo PAC.
Adaptación de la Técnica a la Realidad Brasileña
Según el secretario nacional de Protección y Defensa Civil, Wolnei Wolff, el flujo de detritos ocurre en Brasil desde la década de 1970. El fenómeno siempre ha representado un desafío técnico.
Basándose en la experiencia japonesa, equipes técnicas adaptan las metodologías al relieve brasileño y al régimen de lluvias local.
Cooperación Técnica con Apoyo de la JICA
La Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA) apoya el proyecto. Como explica Issei Aoki, vice-director general de la agencia, la asociación implica el envío de especialistas.
Además, el acuerdo prevé capacitación técnica y providencia de equipos. Las acciones se centran en la reducción de riesgos, monitoreo de lluvias y gestión de ríos.
Municipios Concentran las Mayores Pérdidas
A pesar de los proyectos en curso, los municipios aún carecen de políticas preventivas consistentes. Un estudio de la Confederación Nacional de los Municipios (CNM) muestra que el 95% de las ciudades brasileñas sufrieron impactos entre 2013 y 2024.
Según Paulo Ziulkoski, presidente de la entidad, las pérdidas acumuladas llegaron a R$ 732,2 mil millones. Los daños incluyen inundaciones, sequías, deslizamientos e incendios forestales.
Millones Aún Viven en Áreas de Riesgo
Datos del Servicio Geológico de Brasil (SGB) indican que 4,6 millones de personas viven actualmente en áreas de riesgo, distribuidas en 1.801 municipios mapeados.
Al mismo tiempo, el Ministerio de las Ciudades informó nuevos aportes. Desde 2023, el gobierno contrató R$ 4 mil millones para contención de laderas y R$ 22,1 mil millones para drenaje urbano.
El Contraste con la Experiencia Japonesa
Japón estructuró su política de prevención a fines del siglo XIX. En 1897, el país promulgó la legislación que definió el control de ríos y laderas.
En 2023, el gobierno japonés destinó 1,7 billón de yenes a la gestión de desastres. El valor equivale a R$ 59,19 mil millones, según el profesor Mikio Ishiwatari, de la Universidad de Meiji.
Estas inversiones redujeron drásticamente los daños económicos de las inundaciones. En las décadas de 1940 y 1950, alcanzaban hasta 7% del PIB. Hoy, giran en torno al 0,4%.
Frente a este histórico, la experiencia japonesa muestra que la prevención continua salva vidas y reduce pérdidas económicas. Resta saber si Brasil logrará transformar esta cooperación en una política permanente antes de la próxima gran tragedia climática.

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