La Municipalidad de Río usa drones, inteligencia artificial y semillas nativas de la Mata Atlántica en áreas degradadas, en una estrategia que combina tecnología ambiental, reforestación urbana y monitoreo a largo plazo.
El avance de soluciones basadas en drones, inteligencia artificial y monitoreo por satélite ha llevado a las ciudades a probar nuevas formas de recuperar áreas verdes en medio del aumento de eventos climáticos extremos.
En Río de Janeiro, esta combinación pasó a formar parte de las acciones municipales de reforestación en laderas y terrenos de difícil acceso.
La Municipalidad de Río comenzó a usar drones sembradores para lanzar semillas nativas de la Mata Atlántica en áreas degradadas, dentro de una estrategia que busca ampliar la cobertura verde urbana y apoyar medidas de adaptación climática.
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La tecnología fue presentada el 5 de enero de 2024, en el Mirante do Pedrão, en Botafogo, y tuvo su primera acción operativa el 5 de julio del mismo año, en la Serra de Inhoaíba, en Campo Grande.
Drones sembradores en la reforestación de Río
El uso de drones para lanzar semillas en laderas y áreas degradadas pasó a integrar la estrategia de la Municipalidad de Río para ampliar acciones de reforestación urbana en regiones donde la plantación manual enfrenta limitaciones de acceso, costo y seguridad.
La iniciativa reúne imágenes de satélite, inteligencia artificial, diagnóstico del suelo y dispersión aérea de semillas nativas de la Mata Atlántica, con foco en áreas de difícil acceso en la Zona Oeste de la ciudad.
La tecnología fue presentada durante una demostración en el Mirante do Pedrão, en Botafogo, dentro del Parque Maciço da Preguiça.
En la ocasión, el alcalde Eduardo Paes y la secretaria municipal de Medio Ambiente y Clima, Tainá de Paula, acompañaron el vuelo del equipo.
Según la Municipalidad, el proyecto piloto se implementaría en la Floresta da Posse, en Campo Grande, dentro de acciones relacionadas con la respuesta a las olas de calor y la ampliación de la cobertura verde en el municipio.
La propuesta tuvo una etapa práctica el 5 de julio de 2024, cuando la Secretaría Municipal de Medio Ambiente y Clima realizó la primera acción de reforestación con drones sembradores en la Serra de Inhoaíba, en Campo Grande.
De acuerdo con la Municipalidad de Río, la acción prevé la restauración de 30 hectáreas en los tres años siguientes y el enriquecimiento con especies nativas en otras 30 hectáreas.
Tecnología de Morfo en la siembra de semillas
La operación utiliza tecnología de la greentech franco-brasileña Morfo, socia del municipio en el proyecto.
La empresa trabaja con mapeo de áreas degradadas, selección de especies, preparación de semillas y monitoreo posterior de la vegetación.
Según el modelo presentado por la Alcaldía, el dron se emplea no solo en el lanzamiento de las semillas, sino también como parte de un sistema de restauración ecológica acompañado por datos.
El objetivo de la iniciativa es llevar semillas a lugares donde los equipos de campo tienen dificultad para llegar.
En pendientes empinadas, áreas aisladas o terrenos con acceso limitado, el trabajo tradicional exige desplazamiento de trabajadores, transporte de plántulas y preparación logística más compleja.
Con el dron, la dispersión ocurre a partir de un plan de vuelo previamente definido, lo que reduce el tiempo de permanencia de los equipos en áreas de difícil operación, según la Alcaldía.
“Con el uso de la tecnología de los drones, vamos a lograr ampliar las áreas verdes de la ciudad y así mitigar las fuertes olas de calor, además de hacer a Río de Janeiro aún más bonito”, afirmó Eduardo Paes durante el anuncio de la iniciativa, según material divulgado por la Alcaldía.
Tainá de Paula también relacionó el proyecto a la capacidad de seguimiento de las áreas reforestadas.
“Con el dron, asumimos una responsabilidad por más áreas verdes. Pero también iniciamos un proceso usando inteligencia artificial para el seguimiento y monitoreo de nuestras plántulas y semillas. Además de acelerar el proceso de nuestros grupos de reforestación”, dijo la secretaria, de acuerdo con la Alcaldía.
Cómo funciona la siembra con drones
Antes del vuelo, la primera etapa es el diagnóstico del área, realizado con imágenes de satélite y de drones.
Este levantamiento identifica la topografía, los recursos hídricos, la vegetación existente, la presencia de especies invasoras y el estado general del terreno.
En laboratorio, también se pueden evaluar características como compactación, humedad y composición mineral y orgánica del suelo.
A partir de estos datos, los equipos definen qué especies tienen mayor probabilidad de germinar y desarrollarse en ese ambiente.
La selección combina plantas de diferentes etapas de sucesión ecológica, incluyendo especies rastreras, arbustivas y arbóreas.
Según el modelo descrito por la Alcaldía y por Morfo, esta combinación busca acercar la siembra a una dinámica de regeneración con diversidad vegetal.
Con las especies elegidas, la inteligencia artificial ayuda en el diseño del plan de siembra.
El sistema calcula qué semillas deben ser lanzadas en cada área, en qué proporción y en qué combinaciones.
Parte de ellas puede ser usada in natura, mientras que otra parte recibe cápsulas con nutrientes para mejorar las condiciones de fijación y germinación en el suelo, conforme a la metodología presentada en el proyecto.
La dispersión se realiza por un equipo reducido, con dos personas y un dron.
Información divulgada por la Municipalidad y reproducida por la Agencia Brasil indica que la tecnología permite acelerar la plantación en comparación con métodos tradicionales, sobre todo en terrenos donde el acceso humano es limitado.
Monitoreo de las áreas reforestadas
El trabajo no se termina cuando las semillas llegan al suelo.
La etapa siguiente involucra seguimiento por imágenes actualizadas de satélites y drones, además de análisis de datos sobre cobertura vegetal, biodiversidad y almacenamiento de carbono en las áreas restauradas.
La Municipalidad informó que esta información debe alimentar una plataforma de monitoreo para orientar la gestión de los proyectos.
La adopción de los drones se conecta a una política de reforestación iniciada en Río aún en los años 1980.
El Refloresta Rio deriva del Mutirão Reflorestamento, programa creado para recuperar laderas, áreas cercanas a comunidades y tramos degradados de la ciudad.
Según la Municipalidad, el programa ya superó la marca de 10 millones de plántulas plantadas y alcanzó un área equivalente a 3.600 campos de fútbol recuperados.
Reforestación urbana y adaptación climática
En los últimos años, la recuperación de áreas verdes también pasó a ser tratada por el municipio como parte de las acciones de adaptación climática.
La Municipalidad asocia la expansión de la vegetación a la reducción de islas de calor, a la protección de laderas, a la infiltración de agua en el suelo y a la ampliación de corredores ecológicos.
En Río, este debate aparece en políticas públicas orientadas a mitigar los efectos de las temperaturas elevadas y a la preservación de áreas de Mata Atlántica.
La Floresta da Posse y la Serra de Inhoaíba fueron incluidas en este contexto como áreas de aplicación de la tecnología de siembra por drones.
La Municipalidad afirma que las acciones en estas regiones buscan recuperar cobertura vegetal, proteger manantiales y reforzar la presencia de especies nativas.
El uso de los equipos también permite probar un modelo que podrá ser evaluado para eventual aplicación en otros puntos de la ciudad, de acuerdo con los resultados de germinación y supervivencia de las plantas.
En proyectos de restauración ecológica, la dispersión de las semillas es solo una de las etapas del proceso.
La propia metodología presentada por la Municipalidad prevé análisis del suelo, elección de especies, control de invasoras y monitoreo continuo de las áreas plantadas.
Estos factores se utilizan para seguir si las semillas logran establecerse y formar cobertura vegetal a lo largo del tiempo.
En el caso de Río, la iniciativa combina un programa municipal de reforestación ya existente con herramientas de teledetección, automatización y análisis de datos.
La intención declarada por el municipio es ganar escala en áreas donde la recomposición manual enfrenta más obstáculos.
Resta seguir, a través de los datos de monitoreo, cuál será el desempeño de las áreas sembradas por drones en los próximos años y si la tecnología podrá ampliar la restauración de bosques urbanos en otras regiones.

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