Nueva regla de la Unión Europea presiona exportaciones del mayor productor mundial de cacao, mientras menos de la mitad de los granos tiene origen comprobado
La cadena global del cacao entró en una fase decisiva antes de la nueva ley antideforestación de la Unión Europea.
Costa de Marfil, mayor productora mundial de la materia prima, comprobó el origen de solo 48% de las exportaciones de cacao en 2024, según análisis de la organización británica Trase, divulgado el martes 12.
El estudio, repercutido por la Agencia Reuters, muestra que menos de la mitad de los granos exportados puede ser rastreada hasta las cooperativas agrícolas responsables del cultivo.
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La alerta crece porque la legislación europea entra en vigor en diciembre y requerirá comprobación de que los productos importados no fueron producidos en áreas deforestadas.
La presión aumenta porque la Unión Europea compra cerca del 66% de los granos marfileños. Costa de Marfil representa poco más de un tercio de la producción global de cacao.
Rastreabilidad limitada amenaza exportaciones de cacao
La principal dificultad está en las cadenas indirectas de suministro, que aún concentran gran parte de la comercialización del cacao marfileño.
En estos casos, los granos pasan por varios intermediarios antes de llegar a los compradores internacionales.
Este camino dificulta la verificación del origen de la producción y reduce la visibilidad sobre posibles impactos ambientales.
De acuerdo con Trase, la predominancia de este suministro indirecto compromete el monitoreo de la cadena productiva.
La baja rastreabilidad también dificulta el combate a problemas como deforestación y trabajo infantil, según evaluación de la organización citada por Reuters.
Nueva ley europea amplía exigencias ambientales
El Reglamento de la Unión Europea para Productos Libres de Deforestación, conocido como EUDR, pasa a exigir nuevas comprobaciones de las empresas importadoras a partir de diciembre.
La regla alcanza materias primas como cacao, soja, café y carne bovina.
Las empresas deberán demostrar que estos productos no tienen vínculo con áreas deforestadas.
La legislación es tratada como una de las medidas más ambiciosas del mundo para reducir emisiones asociadas a la deforestación.
Países exportadores, sin embargo, afirman que las exigencias son complejas y tienen un alto costo operativo.
Brasil, Indonesia y Estados Unidos están entre los países que ya han mostrado resistencia a las nuevas reglas.
La propia Unión Europea ya ha pospuesto dos veces la implementación completa de la legislación ante la presión diplomática y económica.

Pérdida de bosques expone magnitud del desafío
Costa de Marfil perdió o tuvo degradadas cerca de 79% de sus bosques entre 2000 y 2024, según análisis citados por Trase.
Durante buena parte de ese período, la expansión de las plantaciones de cacao representó casi la mitad de la pérdida forestal.
Trase afirma que la reciente disminución en las tasas generales de deforestación también refleja un factor preocupante.
La reducción ocurrió, en parte, porque quedó una cantidad limitada de bosque en el país.
El avance del cultivo sobre áreas naturales se ha convertido en símbolo de un desafío global para el sector.
La cadena necesita equilibrar producción agrícola, conservación ambiental y renta para pequeños productores.
Gobierno busca sistema digital para comprobar origen
El gobierno marfileño apuesta por un sistema digitalizado de comercialización del cacao ante la presión internacional.
La propuesta busca ampliar la trazabilidad de los granos y validar el origen de la producción antes de las nuevas exigencias europeas.
Países productores afirman que buena parte de los costos de la adaptación recae sobre agricultores de bajos ingresos.
Mercados consumidores, por su parte, exigen estándares ambientales cada vez más rigurosos.
Este impasse coloca a los pequeños productores en el centro de la discusión sobre comercio internacional, clima y seguridad económica.
El cacao se convierte en símbolo de la disputa entre comercio y clima
La deforestación es actualmente la segunda mayor causa de los cambios climáticos en el planeta, solo detrás de la quema de combustibles fósiles.
El caso de Costa de Marfil ha ganado peso internacional por unir exportaciones, medio ambiente y trazabilidad.
La nueva norma europea intenta reducir el impacto ambiental del consumo global.
La baja trazabilidad del cacao, sin embargo, muestra que la transición será compleja para los países productores.
Los exportadores intentan preservar el acceso al mercado europeo. Los productores buscan mantener ingresos. Los compradores necesitan demostrar conformidad ambiental.
El desafío trasciende el mercado del cacao y muestra cómo el comercio global será cada vez más presionado por exigencias climáticas.
¿Podrá Costa de Marfil demostrar el origen del cacao a tiempo para proteger sus exportaciones sin aumentar la presión sobre los pequeños agricultores?

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