Cangrejo nadador encontrado vivo dentro de una botella plástica cerca de Okinawa revela cómo residuos comunes pueden convertirse en trampas permanentes para pequeños animales marinos
Un cangrejo nadador encontrado vivo dentro de una botella plástica en el mar, cerca de Okinawa, en Japón, llamó la atención de investigadores de la Universidad de Hiroshima.
El caso reveló un efecto aún poco conocido de la contaminación plástica en los océanos: pequeños residuos pueden transformarse en trampas permanentes para animales marinos.
El episodio fue registrado en julio de 2022, durante una expedición científica cerca de la isla de Sesoko. Los resultados fueron publicados en abril de 2026 en la revista científica Ecosphere.
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Animal entró joven en la botella y creció hasta no poder salir
Durante un levantamiento de peces juveniles, los investigadores encontraron una botella de vino Shaoxing hecha de polietileno de alta densidad, conocido como PEAD.
El recipiente flotaba en la superficie del mar, a unos 500 metros de la isla de Sesoko, en Okinawa.
Al recoger la botella, los científicos se dieron cuenta de que había un gran cangrejo vivo en su interior.
La apertura del envase tenía solo 24 milímetros. El animal, sin embargo, medía 88,23 milímetros de ancho de caparazón.
Además, el crustáceo tenía 40,31 milímetros de longitud y pesaba 42,06 gramos.
Por ello, fue necesario cortar la botella para retirar al animal.
Según los investigadores, el cangrejo probablemente entró en el recipiente aún joven. Luego, continuó creciendo hasta quedar demasiado grande para escapar.

ADN del estómago mostró cómo sobrevivió el cangrejo
Para entender cómo el animal resistió por tanto tiempo, el equipo analizó el contenido del estómago usando metabarcoding de ADN.
Se encontraron fragmentos de escamas, pequeños huesos, restos de peces juveniles y algas.
Los análisis indicaron que el cangrejo se alimentó de pez ballesta, de la especie Canthidermis maculata.
También había señales de sargento-del-Indo-Pacífico, Abudefduf vaigiensis, o de una especie muy cercana.
Además, los investigadores identificaron algas Ulva compressa y Myrionema strangulans, que probablemente crecieron dentro de la propia botella.
Con esto, los autores concluyeron que el animal sobrevivió capturando peces juveniles que entraban en el recipiente y consumiendo algas disponibles.
Estudio calculó cerca de 62 días a la deriva en el océano
Los científicos usaron dos pistas principales para estimar el tiempo de aprisionamiento.
La primera fue la velocidad de crecimiento conocida de la especie. La segunda fue la presencia de 159 percebes Lepas anserifera adheridos al lado externo de la botella.
El mayor percebe medía cerca de 20,7 milímetros. Considerando la temperatura media del agua, de 28,1 °C, los investigadores calcularon aproximadamente 62 días de deriva.
Ese período coincidió con el tiempo estimado para que el cangrejo creciera del tamaño necesario para entrar en el recipiente hasta alcanzar las dimensiones observadas.
Cangrejo continuó saludable, pero perdió la oportunidad de reproducirse
A pesar del confinamiento, el animal no presentaba señales de desnutrición.
Por el contrario, su peso estaba por encima de lo esperado para individuos de la misma especie.
Además, los exámenes mostraron que el cangrejo tenía tamaño compatible con hembras sexualmente maduras.
Sus ovarios también presentaban ovocitos en desarrollo.
Aun así, la supervivencia no representó ventaja ecológica.
Atrapado dentro de la botella, el animal no podría regresar al ambiente natural, encontrar parejas o reproducirse.
Así, su éxito reproductivo fue prácticamente anulado.
Contaminación plástica puede crear trampas invisibles en el mar
Para los autores, el caso muestra que botellas plásticas y otros residuos flotantes pueden funcionar como trampas permanentes para pequeños crustáceos.
Este impacto recibe menos atención que casos que involucran tortugas, aves marinas, focas y otros grandes animales afectados por plástico.
Sin embargo, según el estudio, pequeños organismos también sufren efectos graves, aunque menos visibles.
Los investigadores recuerdan que botellas de PEAD pueden permanecer intactas por décadas en el ambiente marino.
Con esto, aumenta la posibilidad de que nuevos episodios similares ocurran en los océanos.
Caso recuerda cuento japonés sobre animal atrapado
En la introducción del estudio, los científicos compararon el episodio con el cuento “La Salamandra”, del escritor japonés Masuji Ibuse.
En la historia, una salamandra crece tanto dentro de su madriguera que queda impedida de salir.
En el caso observado en Okinawa, sin embargo, la trampa no era natural.
Era una botella plástica desechada por el ser humano.
El episodio evidencia cómo residuos aparentemente comunes pueden generar consecuencias inesperadas para la vida marina.
Además, muestra la impresionante capacidad de supervivencia del cangrejo durante el período en que permaneció aprisionado.
Ante este caso, ¿cuántos otros pequeños animales marinos pueden estar atrapados en residuos plásticos sin que nadie lo note?
