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Diseñadora de Porto Alegre convierte nylon de paraguas rotos en chaquetas, reuniendo a 101 costureras que han producido 19,500 piezas y generado 240,000 reales en Brasil

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Escrito por Maria Heloisa Barbosa Borges Publicado el 04/07/2026 a las 22:49 Actualizado el 04/07/2026 a las 22:50
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En Porto Alegre, la diseñadora Marina Anderle Giongo creó CÓS Costura Consciente, que transforma el nylon de paraguas desechados en chaquetas y otras piezas de moda. El colectivo reúne a 101 costureras, ya ha producido 19,500 piezas y ha facturado R$ 240 mil, dando un nuevo uso a miles de paraguas rotos.

En Rio Grande do Sul, un paraguas roto dejó de ser basura para convertirse en ropa. En Porto Alegre, CÓS Costura Consciente transforma el nylon de paraguas dañados en chaquetas impermeables y accesorios, demostrando que es posible unir moda, ingresos y reutilización. La historia fue contada por el Proyecto Draft.

Al frente del proyecto está la diseñadora y estilista Marina Anderle Giongo, doctora en diseño con investigación en moda sostenible. Ella montó una red que hoy reúne a 101 costureras y ya ha producido 19,500 piezas a partir de tela que, de otra forma, iría a la basura.

Los números muestran un negocio real. Según el Proyecto Draft, CÓS facturó R$ 240 mil en 2024 y, después de la inundación que afectó al estado ese año, reutilizó 5,777 paraguas que serían desechados, desviando cientos de kilos de residuos de los vertederos.

El proceso une desmontaje, lavado industrial y costura, transformando el nylon impermeable en chaquetas llenas de estilo. A continuación, vea quién es Marina, cómo un paraguas viejo se convierte en chaqueta y por qué esta iniciativa gaucha tiene todo que ver con Brasil.

Quién es Marina Anderle Giongo, la diseñadora detrás de CÓS

En Porto Alegre, Marina Giongo transforma el nylon de paraguas en chaqueta: CÓS reúne a 101 costureras, hizo 19,500 piezas de moda y facturó R$ 240 mil.
En Porto Alegre, Marina Giongo transforma el nylon de paraguas en chaqueta: CÓS reúne a 101 costureras, hizo 19,500 piezas de moda y facturó R$ 240 mil.

La protagonista de la historia tiene formación de sobra en el área. Según el Proyecto Draft, Marina Anderle Giongo, de 37 años, es doctora en diseño, con investigación enfocada en marcas de moda sostenible. Fue esta experiencia la que la llevó a ver valor donde la mayoría solo ve desecho.

El camino comenzó antes de la marca. En 2018, Marina aceptó el desafío de montar en Porto Alegre una unidad del Banco de Tecido, iniciativa que reutiliza sobrantes de tela de la industria. A partir de ahí, la idea de transformar residuo textil en producto fue tomando forma y se convirtió en un colectivo de costureras.

CÓS nació como proyecto y luego se convirtió en empresa. La iniciativa surgió alrededor de 2019, ligada a la extensión universitaria, y se formalizó como negocio en 2021, cuando una donación de paraguas con defecto reveló una oportunidad concreta de mercado.

Fue entonces cuando todo cambió. «Como ya había marcas encargando productos para el grupo, vimos que había una oportunidad», contó Marina al Proyecto Draft. Del servicio de costura para terceros, CÓS pasó a crear sus propias chaquetas y accesorios, con identidad y propuesta ambiental.

Vale entender qué es el Banco de Tecido. Se trata de una iniciativa que recoge sobrantes de tela de la industria de la moda y los vuelve a poner en uso, evitando que se conviertan en basura. Fue en este universo de reutilización que Marina desarrolló el método que, más tarde, aplicaría a los paraguas.

Cómo el nylon de paraguas se convierte en chaqueta

Marina Giongo (la segunda de izq. a der.) y el equipo de costureras de CÓS Costura Consciente.
Marina Giongo (la segunda de izq. a der.) y el equipo de costureras de CÓS Costura Consciente.

El secreto está en ver el paraguas como materia prima. Cuando se rompe, el objeto suele ir directo a la basura, pero la parte de tela sigue siendo buena. Es precisamente este nylon impermeable que CÓS recupera para transformar en ropa.

El proceso tiene etapas bien definidas. Los paraguas dañados son desarmados, el nylon pasa por lavado industrial y la tela higienizada es cortada y cosida. Al final, el material que protegía de la lluvia se convierte en una chaqueta corta-viento lista para usar.

Cada pieza acaba siendo única. Como la tela proviene de paraguas diferentes, las chaquetas combinan paneles de colores variados, lo que da a cada modelo una apariencia exclusiva. Esta mezcla, típica de la reutilización, se convirtió en marca registrada de la moda hecha por CÓS.

En Porto Alegre, Marina Giongo transforma el nylon de paraguas en chaqueta: la CÓS reúne 101 costureras, hizo 19.500 piezas de moda y facturó R$ 240 mil.
En Porto Alegre, Marina Giongo transforma el nylon de paraguas en chaqueta: la CÓS reúne 101 costureras, hizo 19.500 piezas de moda y facturó R$ 240 mil.

La creatividad no se detiene en el paraguas. El colectivo también trabaja con otros residuos, como restos de cometas de kitesurf, y llega a probar el uso de paracaídas como materia prima. La lógica es siempre la misma: transformar material técnico desechado en moda.

Trabajar con este tipo de tejido tiene sus desafíos. El nylon de paraguas suele tener costuras, varillas y refuerzos que necesitan ser removidos antes del corte, además de exigir limpieza cuidadosa. Superadas estas etapas, el material se revela ligero, resistente y a prueba de agua, ideal para una chaqueta.

Los números del colectivo: 101 costureras y 19.500 piezas

Detrás de las chaquetas existe una red de personas. La CÓS reúne 101 costureras registradas, que participan en la producción de las piezas hechas con nylon de paraguas y otros residuos textiles. Es este equipo el que satisface la demanda.

La producción acumulada impresiona. De acuerdo con la misma fuente, el colectivo ya ha producido 19.500 piezas desde 2019, entre chaquetas, accesorios y otros artículos. El volumen muestra que la propuesta salió del papel y ganó escala real de producción.

El impacto ambiental también aparece en los números. Desde 2019 la CÓS evitó el desecho de cerca de mil kilos de residuo textil, es decir, una tonelada de material que dejó de ir a la basura. Cada paraguas reutilizado reduce un poco este desperdicio.

Estos datos dan dimensión al trabajo. No se trata de una pieza de escaparate hecha para llamar la atención, sino de una operación continua, con costureras, metas y producción en serie. La moda sostenible, aquí, se convirtió en rutina de taller.

Para tener noción, mil kilos de residuo textil equivalen al peso de un coche popular entero en tejido que dejó de ir al vertedero. Esparcido a lo largo de los años y de miles de piezas, este volumen ayuda a entender por qué el trabajo de las costureras hace una diferencia real.

Una red que genera ingresos para las costureras

El punto central del proyecto es la generación de ingresos. Más que reciclar nylon, CÓS organiza un modelo de trabajo para costureras de Porto Alegre, que encuentran en la red una forma de ganar dinero con lo que saben hacer.

El funcionamiento es flexible. Según el Proyecto Draft, las costureras se registran a través de un formulario y eligen los horarios de trabajo por WhatsApp, dentro de los turnos disponibles, generalmente con algunas vacantes por semana. El pago se realiza por pieza producida.

También hay espacio para crecer. De acuerdo con el reportaje, las costureras evolucionan de tareas básicas a etapas más complejas, como modelado, y llegan a participar en el proceso creativo de las piezas. La idea es desarrollar habilidades, y no solo tercerizar mano de obra.

Este diseño acerca moda y trabajo de forma concreta. Al distribuir la producción entre 101 costureras, CÓS transforma el reaprovechamiento de paraguas en ocupación e ingresos, mostrando que una marca de moda sostenible puede mover toda una cadena local.

La flexibilidad de los turnos tiene un efecto práctico. Al elegir los horarios según su propia rutina, muchas costureras logran conciliar el trabajo en CÓS con otras tareas del día a día. Esto amplía el acceso a ingresos y hace que la red se ajuste a la vida real de quienes participan, sin depender de un horario fijo.

La inundación de 2024 y el cambio de escala

El año 2024 marcó un cambio de nivel. La inundación que afectó a Rio Grande do Sul causó enormes daños en el estado, y el fabricante gaúcho de paraguas Fazzoletti tuvo el stock dañado por las aguas, según el Jornal do Comércio.

En lugar de convertirse en basura, el material fue rescatado. Ante el riesgo de descarte, el equipo de CÓS actuó y recuperó 5.777 paraguas, lo que representó cerca de 485 kilos de residuos desviados de los vertederos. Fue el mayor volumen de materia prima que el colectivo ha reunido de una sola vez.

El monto inicial era aún mayor. La empresa asociada llegó a ofrecer cerca de 30 mil paraguas dañados, de los cuales el colectivo logró seleccionar y aprovechar una parte. El resto escapaba a la capacidad de clasificación e higienización disponible en ese momento.

El propio taller había sido afectado. El espacio de CÓS llegó a tener 1,10 metros de agua y sufrió pérdidas de alrededor de R$ 40 mil, lo que obligó al equipo a reorganizarse antes de enfrentar el nuevo lote de nylon.

La recuperación requirió esfuerzo colectivo. Según el Jornal do Comércio, el proceso de clasificación e higienización costó alrededor de R$ 17 mil, valor financiado por un crowdfunding que reunió a más de cien patrocinadores. Así fue como los paraguas pudieron convertirse en chaquetas en mayor cantidad.

Pasada la fase más difícil, el material encontró un nuevo destino. Higienizado y separado, el nylon de los paraguas rescatados se convirtió en la base para nuevas colecciones, transformando un stock condenado a la basura en producto. Fue este giro el que llevó al proyecto a un nuevo nivel de escala.

R$ 240 mil en un año: el negocio detrás de la moda reciclada

El reaprovechamiento se convirtió en facturación. Según el Proyecto Draft, CÓS registró R$ 240 mil en 2024, resultado que muestra la fuerza de un modelo basado en nylon reciclado, trabajo de costureras y moda con propósito. Es un número relevante para un colectivo local.

La forma de vender también evita el desperdicio. De acuerdo con el reportaje, CÓS apuesta por preventas mediante financiamiento colectivo, produciendo conforme a la demanda, lo que reduce el riesgo de stock parado. Así, cada chaqueta de paraguas suele salir ya con destino cierto.

Este modelo de preventa tiene una ventaja clara. Como las piezas se producen bajo pedido, CÓS no acumula chaquetas paradas en stock, lo que reduce costo y desperdicio. El cliente, por su parte, ayuda a financiar la producción antes incluso de que la pieza esté lista.

Este equilibrio es el gran triunfo del proyecto. Al juntar reaprovechamiento, ingresos y ventas planificadas, la marca muestra que la moda sostenible puede ser financieramente saludable. La ganancia no viene a pesar de la propuesta ambiental, sino por causa de ella.

Vale recordar de dónde partió todo. Transformar un paraguas roto en ingresos de R$ 240 mil es un ejemplo de economía circular en práctica, donde el descarte de uno se convierte en insumo de otro. El nylon, antes basura, se convirtió en la base de un negocio.

¿Qué hace diferente a la chaqueta de paraguas?

La respuesta comienza por el material. El nylon de paraguas está hecho para soportar lluvia y viento, lo que lo hace ideal para chaquetas cortaviento. Es decir, el tejido ya nace con la función que la pieza final va a ejercer, solo que en una nueva forma.

El segundo diferencial es la estética. Como cada paraguas tiene su color, las chaquetas de CÓS ganan combinaciones que no se repiten, con paneles coloridos cosidos lado a lado. Esto transforma una limitación del reaprovechamiento en identidad visual de moda.

Aún está el valor de la historia. Vestir una chaqueta hecha de paraguas reaprovechados, producida por una red de costureras, lleva un significado que una pieza común no tiene. El producto se convierte también en un gesto de consumo más consciente.

Finalmente, existe el carácter artesanal. Al pasar por las manos de costureras que participan en la creación, cada chaqueta tiene un acabado cuidadoso y un toque autoral. Es moda pensada pieza a pieza, y no producción anónima a gran escala.

Desde el punto de vista práctico, también está la durabilidad. Al usar nylon hecho para enfrentar lluvia y sol, la chaqueta tiende a resistir bien al uso diario y al tiempo. Es un caso en el que el origen del material, un paraguas, termina reforzando la calidad del producto final.

¿Qué tiene que ver esto con Brasil?

Brasil convive con una montaña de residuos textiles. Ropa y tejidos desechados se acumulan en vertederos todos los años, y artículos como paraguas rotos casi nunca se reciclan. Proyectos como CÓS muestran un camino para cambiar este escenario.

La lógica es la de la economía circular. En lugar de tratar el nylon usado como el final de la línea, CÓS lo transforma en chaquetas, demostrando que la basura de un proceso puede ser la materia prima de otro. Es un modelo que el país necesita ampliar para reducir el desperdicio.

También hay un mensaje sobre ingresos y trabajo. Al generar ocupación para 101 costureras, la iniciativa une la agenda ambiental y social, algo valioso en un país que busca empleos y alternativas de ingresos. La moda sostenible, en este caso, también es generación de trabajo.

Finalmente, la experiencia gaúcha inspira réplicas. Si un colectivo de Porto Alegre logra transformar paraguas en chaqueta y ganar dinero con ello, otras ciudades brasileñas pueden adoptar ideas similares. Reutilizar material desechado es una oportunidad que está esparcida por todo Brasil.

El tamaño del desafío es grande. Brasil está entre los mayores generadores de residuos textiles de América Latina, impulsado por el ritmo acelerado de la moda y el descarte constante de ropa y accesorios. En este escenario, reutilizar incluso un paraguas deja de ser un detalle y se convierte en parte de la solución.

¿Y tú, vestirías una chaqueta hecha de paraguas?

La trayectoria de CÓS muestra cómo la creatividad y el propósito pueden transformar basura en oportunidad. Nacida en Porto Alegre, la marca de la diseñadora Marina Anderle Giongo ya reúne a 101 costureras, ha producido 19.500 piezas y ha facturado R$ 240 mil, dando al nylon de paraguas una segunda vida en forma de chaqueta.

Más que un caso de moda, es un ejemplo de economía circular y de generación de ingresos en Brasil, nacido de una idea simple y llevado en serio año tras año. Al reutilizar 5.777 paraguas que serían descartados, el colectivo mostró que sostenibilidad y negocio pueden caminar juntos, con los pies en la tierra y un resultado real.

¿Y tú, usarías una chaqueta hecha a partir del nylon de un paraguas reutilizado? ¿Crees que más marcas de moda deberían apostar por reutilizar material desechado y generar ingresos para costureras? Cuéntanos aquí en los comentarios tu opinión y comparte con quien le guste la moda sostenible.

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Maria Heloisa Barbosa Borges

Hablo sobre construcción, minería, minas brasileñas, petróleo y grandes proyectos ferroviarios y de ingeniería civil. Diariamente escribo sobre curiosidades del mercado brasileño.

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