Asociación entre Brasil y China para el cultivo de granos puede alterar el escenario del agronegocio, trayendo inversiones, tecnología y nuevo protagonismo al campo brasileño.
Brasil y China firmaron este año una asociación inédita para el inicio de la siembra de soja y maíz en territorio brasileño, con el objetivo de fortalecer la cooperación en el agronegocio y ampliar los flujos comerciales bilaterales.
El acuerdo, firmado entre la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) y el grupo estatal chino Hulunbuir State Farm Group, prevé inversiones en tecnología agrícola, logística y sostenibilidad, además de la búsqueda de tierras cultivables ya en marcha en el país.
Uno de los focos principales está en la conversión de áreas de pastizales degradados, sin necesidad de deforestación, con potencial para utilización de hasta 30 millones de hectáreas.
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La CNA pide un Plano Safra de 623.000 millones de reales, la adopción de un modelo plurianual y 4.000 millones para el seguro rural, mientras la morosidad crediticia se más que triplica y la presión de los tipos de interés, los costos y el riesgo climático enciende las alarmas en el campo.
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Basta de fresas bonitas por arriba y podridas por abajo: el gobierno federal obliga a los supermercados a estandarizar el tamaño, exhibir la categoría en la etiqueta y rastrear por CPF o CNPJ a quien sea responsable de cualquier fraude en la bandeja.
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Más de 100 expertos alertan sobre la destrucción silenciosa del suelo brasileño: las áreas degradadas amenazan el agua, la polinización y la fertilidad, mientras que la IPBES señala una pérdida de productividad en el 23 % de la superficie terrestre y un riesgo multimillonario para los cultivos en todo el mundo.
Acuerdo Brasil-China en el agronegocio
Según información oficial, los avances tecnológicos brasileños y el potencial de las tierras cultivables llamaron la atención del gobierno chino para esta asociación estratégica.
Actualmente, Brasil es considerado el mayor exportador mundial de soja, mientras que China es el mayor importador global del producto.
A partir de este acuerdo, los chinos comenzaron a mostrar interés no solo en la compra, sino también en la producción directa en suelo brasileño, con foco en la eficiencia y la sostenibilidad.
La iniciativa refuerza la búsqueda de áreas de pastizales degradados para conversión agrícola, sin ampliar la deforestación.
Producción china de granos en Brasil
El movimiento ocurre en un contexto de cambios en la dinámica del comercio internacional de granos.
En 2024, la participación de China en las exportaciones brasileñas de maíz cayó al 5,8%, con ingresos de US$ 478 millones, según datos oficiales.
En el mismo período, el país asiático se mantuvo como el principal destino de la soja nacional, siendo responsable de cerca del 75% de las exportaciones brasileñas del producto en el primer semestre de 2025, según información del sector.

Sostenibilidad en el agronegocio brasileño
El acuerdo también determina directrices para prácticas agrícolas sostenibles, alineadas con las exigencias del mercado internacional.
En julio de 2025, Brasil y China anunciaron la iniciativa “Soy China”, destinada a la producción y rastreo de soja certificada y sostenible, en conformidad con legislaciones ambientales brasileñas y estándares exigidos por China.
La estatal COFCO, otro gigante chino del sector, reafirmó el compromiso con la moratoria de la soja, no adquiriendo granos provenientes de áreas deforestadas en la Amazonía.
Inversiones chinas en logística
La presencia directa de la producción china de granos en Brasil incluye inversiones logísticas en puertos y ferrocarriles.
Se destaca el aumento de la capacidad operativa en el Puerto de Santos.
La Cofco, empresa de capital chino, invierte en la ampliación del terminal portuario para alcanzar una capacidad anual de 14 millones de toneladas hasta 2026, favoreciendo el desalojo de las cosechas.
Regulación de tierras y seguridad alimentaria
La regulación para la adquisición de tierras por extranjeros permanece bajo análisis de las autoridades brasileñas.
La SNA informa que el sector jurídico sigue de cerca la legislación para garantizar que todas las operaciones estén de acuerdo con las normas nacionales y no comprometan la seguridad alimentaria o la autonomía productiva del país.
Innovación y tecnología en el campo
Especialistas del sector afirman que la participación extranjera puede contribuir a la modernización, innovación y expansión del agronegocio brasileño.
No obstante, representantes de entidades agrícolas destacan la necesidad de un seguimiento normativo riguroso, para preservar el control nacional sobre recursos estratégicos y atender a las demandas internas por alimentos.
El intercambio tecnológico entre Brasil y China también contempla la adopción de prácticas sostenibles y la promoción de modelos productivos eficientes, con monitoreo ambiental, trazabilidad y reducción del impacto ecológico de las actividades agrícolas.
Exportaciones brasileñas de soja a China
De acuerdo con información oficial, la tendencia para el segundo semestre de 2025 es de aumento en la porción de China como destino de las exportaciones brasileñas de soja, pudiendo llegar al 85% del volumen total, según proyecciones del sector.

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