China ha completado pruebas en dos imanes superconductores utilizados en reactores de fusión nuclear y ha puesto una nueva fecha en el radar de la energía mundial. El país quiere terminar un dispositivo experimental para 2027 y demostrar, alrededor de 2030, la generación de electricidad con el mismo proceso físico que alimenta el Sol.
La carrera por la fusión nuclear ha ganado un nuevo capítulo en China. A finales de junio, dos imanes superconductores desarrollados en el país pasaron por pruebas técnicas y de rendimiento en condiciones completas de operación, etapa considerada decisiva para el avance del llamado “sol artificial”.
El proyecto no trata de una planta comercial lista para abastecer ciudades a gran escala ya en 2030. La meta anunciada es demostrar la primera generación de electricidad por fusión nuclear, un paso intermedio entre los experimentos de laboratorio y una futura central de energía conectada a la red.
Según la CGTN, los equipos probados incluyen una bobina solenoide central superconductora de alta temperatura, pieza utilizada para controlar el plasma, y un imán toroidal de 582 toneladas.
-
Niño de séptimo grado construye máquina de fusión nuclear en casa tras comenzar el proyecto a los 8 años y ahora busca récord mundial Guinness
-
Círculo ritual de 5.000 años resurge en Escocia: sensores descubren un «Stonehenge fantasma» con 12 marcas enterradas en Machrie Moor.
-
Ingenieros crean máquina del tamaño de una nevera que produce gasolina sintética de 95 octanos a partir del aire, agua y electricidad renovable, sin petróleo ni refinerías.
-
Robot with two arms begins reconstructing destroyed frescoes of Pompeii like an impossible puzzle, using AI to recognize colors, patterns, and ancient fragments that would take humans years to piece together.
La previsión es concluir el dispositivo experimental compacto para finales de 2027 y buscar la primera demostración eléctrica alrededor de 2030.
El desafío comienza antes de la electricidad y pasa por mantener el plasma suspendido sin tocar las paredes del reactor

La fusión nuclear intenta reproducir, en la Tierra, la reacción que ocurre en el interior del Sol. En lugar de romper átomos pesados, como ocurre en la fisión utilizada en plantas nucleares convencionales, la fusión une núcleos ligeros y libera energía.
El problema es que esta reacción requiere temperaturas extremas. En el caso de los reactores tipo tokamak, el combustible se convierte en plasma y necesita ser confinado por campos magnéticos. Si este plasma toca las paredes internas del equipo, la reacción pierde estabilidad y puede ser interrumpida.
Por eso los imanes son una de las partes más caras y difíciles del sistema. Funcionan como una “jaula invisible”, manteniendo el plasma suspendido dentro de la cámara. La nueva etapa china interesa justamente por atacar este cuello de botella: la capacidad de controlar una masa de plasma lo suficientemente caliente para generar fusión sin destruir el propio reactor.
La World Nuclear Association explica que, en la Tierra, la fusión es mucho más difícil que en el Sol porque no existe la misma fuerza gravitacional comprimiendo el combustible. Por eso, los isótopos de hidrógeno necesitan ser calentados a temperaturas extremas y mantenidos estables el tiempo suficiente para que los núcleos se unan.
Lo que China quiere probar hasta 2030 aún no es una planta comercial
El proyecto chino conocido como BEST, sigla en inglés para Burning Plasma Experimental Superconducting Tokamak, se encuentra en Hefei, en la provincia de Anhui. Es tratado como un puente entre los actuales experimentos chinos y los futuros reactores de demostración.

De acuerdo con la Academia China de Ciencias, el BEST fue diseñado para buscar ganancia neta de energía de fusión y demostrar generación eléctrica alrededor de 2030. La institución también informó que el proyecto marca el paso de la investigación básica a una fase de ingeniería a mayor escala.
Esta diferencia es crucial. Generar electricidad en una prueba controlada no significa construir una flota de plantas de fusión inmediatamente después. Aún será necesario probar operación estable, materiales resistentes a la radiación de neutrones, sistemas de enfriamiento, mantenimiento remoto, producción de tritio y costo competitivo.
Aun así, el plazo llama la atención porque la fusión nuclear lleva una promesa antigua: producir gran cantidad de energía con combustible abundante, sin emisión directa de carbono durante la generación y con residuos diferentes a los producidos por las plantas nucleares de fisión.
El agua de mar entra en la cuenta porque el deuterio es una de las claves del combustible
La fusión más estudiada para generación de energía usa deuterio y tritio, dos isótopos del hidrógeno. El deuterio puede ser extraído del agua de mar, mientras que el tritio, más raro y radiactivo, necesita ser producido y controlado dentro del ciclo tecnológico del reactor.
La Agencia Internacional de Energía Atómica afirma que la fusión no emite CO₂ ni otros contaminantes atmosféricos durante el proceso de generación. La AIEA también explica que la fusión no produce residuos nucleares de larga vida como los asociados a la fisión, aunque involucra tritio y materiales activados por la operación del reactor.
En los comunicados chinos, el deuterio aparece como un argumento fuerte. La estimación divulgada es que la energía de fusión asociada al deuterio presente en 1 litro de agua de mar equivaldría a la energía de aproximadamente 300 litros de gasolina. El número ayuda a explicar por qué la tecnología es vista como una posible fuente de energía a largo plazo, pero no elimina los desafíos de ingeniería.
La propia necesidad de campos magnéticos gigantes muestra que la fusión aún está lejos de ser simple. El combustible puede ser abundante, pero la máquina capaz de usar ese combustible con seguridad, estabilidad y precio aceptable aún está en desarrollo.
La carrera no es solo china y el ITER muestra el tamaño de la barrera tecnológica
China no está sola. Estados Unidos, Japón, Reino Unido, Unión Europea y empresas privadas también corren para transformar la fusión en una fuente real de electricidad. El proyecto internacional ITER, en Francia, reúne décadas de investigación y sirve como referencia para buena parte del área.
El ITER fue diseñado para producir 500 megavatios de potencia de fusión en el plasma a partir de 50 megavatios de calentamiento, pero no va a convertir esa energía en electricidad. Su función es probar condiciones físicas y tecnologías que preparen el camino para máquinas futuras capaces de generar energía eléctrica.
Este detalle ayuda a medir el peso del anuncio chino. Si el BEST logra demostrar electricidad por fusión alrededor de 2030, el logro colocará a China en una posición destacada en la siguiente etapa de la carrera, la de transformar reactores experimentales en sistemas con salida eléctrica mensurable.
El avance de los imanes también tiene otro efecto práctico. China informó que redujo el costo del material superconductor de 400 yuanes por metro a alrededor de 100 yuanes por metro. Si esta reducción se sostiene a escala industrial, puede disminuir parte del costo de equipos que hoy hacen que la fusión sea una tecnología cara y difícil de replicar.
El “sol artificial” puede cambiar la energía, pero el giro depende de operación continua y precio real
La promesa de la fusión nuclear es enorme, pero el camino aún pasa por etapas duras. No basta con calentar el plasma por segundos o minutos. Una futura planta deberá operar por largos períodos, transformar calor en electricidad, resistir al desgaste interno y competir con solar, eólica, hidroeléctrica, gas, carbón y fisión nuclear.
El anuncio chino muestra avance en un punto técnico sensible: los imanes que sostienen el confinamiento magnético. Sin ellos, no hay plasma estable. Sin plasma estable, no hay fusión controlada. Y sin operación repetible, no hay generación eléctrica confiable.
La expectativa de 2030, por lo tanto, debe ser leída como una meta de demostración, no como la llegada inmediata de energía ilimitada al enchufe. Aun así, si China cumple el cronograma, el mundo verá una de las etapas más observadas de la historia de la energía nuclear: el intento de transformar el calor de un “sol artificial” en electricidad utilizable.
¿Crees que la fusión nuclear puede convertirse en una alternativa real de energía en las próximas décadas o todavía parece una promesa demasiado lejana? Deja tu opinión en los comentarios y di si esta tecnología debería recibir más inversión pública y privada.
