Investigadores chinos prueban con éxito motor hipersónico basado en tecnología de la Guerra Fría de EE. UU., reavivando disputa por avances en la propulsión de alta velocidad.
Un equipo de científicos chinos concluyó un experimento considerado un hito en el desarrollo de motores hipersónicos. Se trata de un motor hipersónico inspirado en tecnología estadounidense.
Basado en un concepto dejado de lado por los Estados Unidos desde la Guerra Fría, los investigadores lograron mantener una detonación por más de dos segundos, en un motor que puede, en el futuro, impulsar jets a hasta 16 veces la velocidad del sonido.
Detonación sostenida en nueva prueba
El experimento fue realizado por científicos de la Academia China de Tecnología de Vehículos de Lanzamiento (CALT) y de la Universidad Politécnica del Noroeste.
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Ambos centros son reconocidos por su actuación en proyectos aeroespaciales. El motor probado se basó en el concepto de detonación oblicua, conocido por la sigla ODE.
La innovación es que este tipo de propulsión funciona sin partes móviles y puede alcanzar velocidades hipersónicas.
La prueba utilizó queroseno de aviación RP-3, similar al combustible JP-8, usado por el ejército de EE. UU. Los científicos simularon un vuelo a Mach 8 a una altitud de 30 kilómetros.
Cámaras de alta velocidad registraron la detonación continua por 2.2 segundos. El experimento fue publicado el 6 de mayo en el Journal of Aerospace Power y repercutió en el South China Morning Post.
Combustible común e impulso medible
Durante la prueba, un inyector central disparaba RP-3 a través de cuatro boquillas de 0.3 mm de ancho en un flujo de aire supersónico.
Una cuña de 20 grados con salientes de 2 mm ayudaba a iniciar la detonación. El motor entonces producía frentes de llama blanco-azuladas, seguidas por zonas amarillas, indicativas de combustión parcial. Sensores detectaron un pico de presión de 272 kilopascales tras la detonación — más de 10 veces la presión anterior.
Simulaciones realizadas en computadora, con un modelo químico de diez etapas, mostraron resultados similares a los datos reales, indicando la generación de un impulso significativo.
Según el investigador principal, Yang Yang, la zona de combustión mantuvo estabilidad durante toda la prueba.
Reapertura con antiguo proyecto estadounidense
El concepto de ODE fue propuesto en 1958 por investigadores de la Universidad de Michigan, con apoyo de la Fuerza Aérea de EE. UU.
En la década de 1970, la NASA estudió la viabilidad del sistema, considerando velocidades entre Mach 6 y Mach 16. Sin embargo, dificultades técnicas hicieron que el proyecto fuera dejado de lado.
La principal limitación era mantener la detonación estable y controlar la mezcla aire-combustible bajo condiciones extremas.
La reciente investigación china muestra avances importantes, pero aún hay desafíos. Solo el 39% de la altura de la cámara de combustión recibió combustible de forma eficaz.
El flujo externo era débil y la variación de presión causaba inestabilidad. Los científicos sugieren ajustes en el diseño, como inyectores más eficientes y canales de mezcla más largos.
Interés militar y civil
La implicación de la CALT en el proyecto muestra que el gobierno chino pretende transformar la tecnología en algo aplicable. La agencia ya se encarga del programa de cohetes Longa Marcha y de vehículos hipersónicos utilizados en pruebas militares.
Según publicaciones militares chinas, el motor de detonación oblicua podría ser utilizado en el futuro en municiones guiadas de largo alcance.
La idea sería ampliar el alcance de proyectiles de artillería, hoy limitados por la falta de propulsión.
Además de usos militares, la propulsión ODE también es vista como una alternativa para el transporte hipersónico.
Sin embargo, estas aplicaciones aún deben tomar años para llegar al sector civil. Por ahora, el avance representa un paso adelante en la carrera global por la tecnología, iniciada por los Estados Unidos, pero ahora liderada por China.

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