En 1974, en el Pacífico Norte, la CIA intentó rescatar el submarino soviético K-129 a 5.000 metros de profundidad usando el Hughes Glomar Explorer, en una operación secreta que pasó a la historia de la Guerra Fría.
En 4 de julio de 1974, mientras los Estados Unidos celebraban el Día de la Independencia, una de las operaciones más ambiciosas y secretas de la historia de la inteligencia moderna estaba en marcha en el Océano Pacífico Norte, a unos 1.800 kilómetros al noroeste del archipiélago de Hawái. En ese punto remoto, en aguas internacionales con una profundidad aproximada de 5.000 metros, la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA) inició oficialmente la Operación Azorian, una misión destinada a recuperar partes del submarino nuclear soviético K-129, hundido seis años antes, en marzo de 1968.
La operación permaneció clasificada durante décadas y solo tuvo sus principales detalles confirmados tras la liberación de documentos oficiales por parte de la propia CIA, complementados por análisis del National Security Archive, de la Encyclopaedia Britannica y de estudios históricos del U.S. Naval Institute.
La desaparición del submarino K-129 en 1968
El punto de partida de la Operación Azorian remonta a 8 de marzo de 1968, cuando el submarino soviético K-129, perteneciente a la Armada de la Unión Soviética, desapareció durante una misión de patrullaje en el Pacífico. El barco transportaba misiles balísticos nucleares, torpedos y equipos criptográficos sensibles, según registros históricos analizados por la Britannica.
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El hundimiento ocurrió lejos de la costa soviética, en aguas profundas y fuera de las rutas comerciales. Inicialmente, Moscú nunca divulgó oficialmente las causas del accidente. Análisis posteriores sugieren fallo estructural, explosión interna o colisión accidental, pero ninguna versión fue confirmada de forma definitiva por las autoridades soviéticas.
Cómo los Estados Unidos localizaron el submarino en el fondo del océano
Tras la desaparición del K-129, la Armada de los Estados Unidos inició un barrido silencioso utilizando su red de sensores acústicos submarinos, conocida como SOSUS (Sound Surveillance System). Estos sensores, originalmente diseñados para detectar submarinos enemigos, registraron un evento anómalo compatible con una implosión submarina.
Con base en estos datos, analistas norteamericanos lograron estimar el área del naufragio. En misiones posteriores, vehículos de observación en profundidades confirmaron la presencia de los restos a unos 5.000 metros de profundidad, en una región aislada del Pacífico Norte. Esta información se detalla en documentos que hoy están disponibles en el archivo de la CIA.
El objetivo estratégico de la Operación Azorian
Para la liderazgo norteamericano, el naufragio del K-129 representaba una oportunidad estratégica sin precedentes. Por primera vez, sería posible intentar obtener:
- componentes de misiles nucleares soviéticos
- sistemas de navegación y control
- códigos criptográficos y equipos de comunicación
- información directa sobre la tecnología naval soviética
Todo esto sin un enfrentamiento militar directo, en pleno auge de la Guerra Fría. Según el National Security Archive, la misión fue considerada de alto riesgo político y técnico, pero su potencial estratégico justificó la inversión multimillonaria.
Dónde exactamente ocurrió la Operación Azorian
El intento de rescate se llevó a cabo en un punto cuidadosamente elegido:
- Océano: Pacífico Norte
- Referencia geográfica: aproximadamente 1.800 km al noroeste de Hawái (Estados Unidos)
- Situación legal: aguas internacionales
- Profundidad del submarino: cerca de 5.000 metros
Esta profundidad coloca la operación entre las más extremas jamás intentadas por la ingeniería humana en el ambiente marino.
El Hughes Glomar Explorer: un barco creado para un único propósito
Para ejecutar la misión, la CIA patrocinó la construcción de un barco sin precedentes. El Hughes Glomar Explorer fue construido en los Estados Unidos entre 1971 y 1973, presentado oficialmente al público como una embarcación de minería oceánica en asociación con el empresario Howard Hughes.
Datos técnicos confirmados por documentos de la CIA indican que el barco poseía:
- Desplazamiento: aproximadamente 63.000 toneladas
- Longitud: aproximadamente 189 metros
- Sistema central: un enorme “moon pool”, abertura interna que permitía operaciones sumergidas invisibles al exterior
En la práctica, el barco fue diseñado para levantar objetos gigantescos del fondo del océano, protegiendo toda la operación de la observación por satélites o barcos extranjeros.
La garra mecánica gigante y el desafío de la profundidad extrema
El elemento más impresionante de la Operación Azorian fue el llamado Capture Vehicle, una gigantesca garra mecánica desarrollada específicamente para envolver el casco del submarino soviético.
Según informes técnicos citados por la CIA:
- la estructura necesitaba soportar presiones superiores a 500 atmósferas
- operaba en completa oscuridad a 5.000 metros de profundidad
- utilizaba una columna de tubos metálicos interconectados, bajados gradualmente del barco
Nunca antes se había intentado una operación de izaje a esa profundidad, convirtiendo la misión en un hito absoluto de la ingeniería oceánica profunda.
El momento crítico del rescate en 1974
Entre julio y agosto de 1974, el Hughes Glomar Explorer inició la fase más delicada de la misión. La garra mecánica logró envolver parte del submarino K-129 y comenzó lentamente a elevarlo.
Durante el proceso, sin embargo, el casco del submarino —ya debilitado por años en el fondo del océano— se rompió. Documentos desclasificados confirman que solo una sección frontal del K-129 fue efectivamente recuperada, mientras que el resto volvió al fondo del mar.
Aunque con un fracaso parcial, la operación logró recuperar equipos, fragmentos estructurales y restos mortales de tripulantes, que posteriormente fueron sepultados en el mar con honores militares, según un video divulgado oficialmente por la CIA décadas después.
El silencio absoluto y la filtración a la prensa
La Operación Azorian permaneció oficialmente secreta hasta 1975, cuando el periodista Jack Anderson publicó información sobre la misión. A partir de ahí, el gobierno de los Estados Unidos fue presionado a comentar el caso.
La respuesta de la CIA se volvió histórica:
“La Agencia ni confirma ni niega la existencia de la operación.”
Esta formulación dio origen al término jurídico conocido como “Glomar response”, utilizado hoy en solicitudes de acceso a la información en los Estados Unidos.
Fuentes institucionales que confirman la operación
La información central de la Operación Azorian es hoy confirmada por fuentes oficiales y académicas, entre ellas:
- CIA – Central Intelligence Agency (documentos desclasificados y exposiciones públicas)
- National Security Archive (George Washington University)
- Encyclopaedia Britannica
- U.S. Naval Institute
Estas instituciones confirman fecha, lugar, objetivo estratégico y ejecución parcial de la misión.
El legado histórico de la Operación Azorian
Aunque no alcanzó todos sus objetivos técnicos, la Operación Azorian pasó a la historia como:
- el intento de rescate más profundo jamás realizado
- uno de los mayores proyectos secretos de la CIA
- un parteaguas en la ingeniería oceánica y la espionaje naval
Llevada a cabo en 1974, en el Océano Pacífico Norte, la misión permanece como uno de los episodios más extraordinarios de la Guerra Fría, reuniendo tecnología extrema, silencio absoluto y ambición estratégica en una escala nunca repetida.




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