Investigación publicada en Nature Communications muestra que la Corriente del Golfo avanzó hacia el norte, elevó en hasta 5°C las aguas canadienses y reveló cómo la AMOC puede reorganizarse en pocas décadas
La Corriente del Golfo se desplazó cientos de kilómetros hacia el norte durante el Dryas Reciente, calentando en hasta 5°C las aguas cercanas a Nueva Escocia mientras gran parte del Atlántico Norte enfrentaba frío casi glacial. El descubrimiento revela cómo diferentes partes de la circulación oceánica pueden reaccionar en momentos y direcciones distintas.
Corriente del Golfo llevó aguas cálidas a Canadá
Durante el Dryas Reciente, Groenlandia registró un enfriamiento de hasta 10°C en pocas décadas. Glaciares también volvieron a avanzar sobre Escocia, mientras el hielo marino se expandió por el Atlántico Norte.
A unos 800 kilómetros al este de Nueva York, sin embargo, los registros apuntan a una reacción opuesta. Las aguas frente a Nueva Escocia, en Canadá, se calentaron entre 4°C y 5°C.
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Una investigación publicada en Nature Communications relacionó esta diferencia al desplazamiento de la Corriente del Golfo.
La corriente avanzó cientos de kilómetros hacia el norte, acercando aguas subtropicales más cálidas a la costa atlántica canadiense.
Ramas de la AMOC reaccionaron de formas diferentes
La Circulación Meridional de Vuelco del Atlántico, conocida por la sigla AMOC, redistribuye calor de los trópicos a las áreas más altas del Atlántico mediante corrientes superficiales y profundas.
El estudio muestra que este sistema no responde necesariamente como un mecanismo único. Durante el episodio analizado, uno de los ramos profundos, llamado Lower North Atlantic Deep Water, perdió fuerza.
Al mismo tiempo, otro ramo más superficial, el Upper North Atlantic Deep Water, aumentó su intensidad en aproximadamente 32%. En lugar de una interrupción uniforme, ocurrió una reorganización interna de la circulación atlántica.
Los investigadores llegaron a los resultados analizando sedimentos retirados del lecho marino cercano a la costa canadiense.
Los microfósiles se utilizaron como indicadores de temperatura, mientras que el tamaño de las partículas ayudó a estimar la intensidad de las corrientes profundas.
Los cambios comenzaron en el océano antes de llegar a la atmósfera
La secuencia de los acontecimientos fue uno de los principales resultados de la investigación. Primero, ocurrió el debilitamiento de las corrientes profundas, seguido por el desplazamiento de la Corriente del Golfo hacia el norte.
El refuerzo de la circulación profunda superior apareció aproximadamente 58 años después del cambio inicial. La reorganización atmosférica se identificó aún más tarde, cerca de 84 años después del comienzo del proceso.
Esta diferencia temporal muestra que las primeras señales de una transformación pueden surgir en el océano y llevar varias décadas para aparecer claramente en la atmósfera.
El episodio ayuda a identificar señales de futuros cambios
Los autores destacan que el Dryas Reciente ocurrió bajo condiciones diferentes a las actuales. Grandes capas de hielo aún cubrían partes de América del Norte y Europa, mientras que el nivel del mar era considerablemente más bajo.
Aun así, los mecanismos físicos que conectan las diferentes partes del sistema atlántico permanecen los mismos.
Por eso, el episodio funciona como un laboratorio natural para investigar respuestas de la circulación oceánica a grandes perturbaciones.
El estudio no afirma que la AMOC esté a punto de colapsar. Los resultados indican, sin embargo, que reorganizaciones importantes pueden ocurrir en pocas décadas y producir efectos regionales aparentemente contradictorios, con enfriamiento en algunas áreas y calentamiento en otras.
Este artículo fue elaborado con base en la información de la investigación publicada en Nature Communications, con datos, números y conclusiones preservados según el material consultado.


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