Entienda qué es la energía geotérmica supercaliente, por qué despierta interés global, qué desafíos aún necesitan ser superados y cómo proyectos en desarrollo pueden impulsar la transición energética de bajo carbono.
La energía geotérmica supercaliente está en el centro de una carrera tecnológica que busca ampliar la oferta de electricidad limpia, continua y de bajas emisiones de carbono. En 2026, la Agencia Internacional de Energía (AIE) destacó esta tecnología en el informe State of Energy Innovation, clasificándola como una prometedora fuente de energía limpia y firme para apoyar la reducción del uso de combustibles fósiles. Al mismo tiempo, empresas e investigadores intensifican estudios para hacer viable su aplicación comercial.
¿Qué es la geotermia supercaliente?
La energía geotérmica utiliza el calor existente debajo de la superficie terrestre para producir electricidad o calefacción. Sin embargo, la versión supercaliente busca alcanzar capas mucho más profundas.
En este caso, se alcanzan rocas por encima de 300 °C. Así, el agua entra en estado supercrítico, transportando mucha más energía que en los sistemas convencionales.
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Según la Clean Air Task Force, la exploración de solo 1% de estos recursos podría producir más de ocho veces la generación eléctrica actual del planeta.
Además, la tecnología puede ampliar el uso de la geotermia para regiones que no poseen intensa actividad volcánica.
Proyecto en Estados Unidos busca hito inédito
Mientras crece el interés, uno de los proyectos más observados está siendo desarrollado en Oregon, Estados Unidos.
La startup Quaise Energy pretende construir, hasta 2030, lo que podría ser la primera planta geotérmica supercaliente del mundo.
Inicialmente, la empresa utilizará perforación convencional en las capas superiores. Posteriormente, se empleará una tecnología creada a partir de investigaciones del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT).
En este proceso, ondas milimétricas electromagnéticas vaporizan y derriten las rocas, sustituyendo el corte mecánico tradicional.
Después de eso, se inyectará agua en el subsuelo. A continuación, será calentada por las rocas profundas, regresará como vapor para mover turbinas y, posteriormente, será reciclada en el propio sistema.
La empresa estima producir 50 megavatios de energía renovable continua. Posteriormente, la capacidad podría llegar a 200 megavatios, abasteciendo decenas de miles de hogares.
¿Por qué la tecnología enfrenta desafíos?
A pesar del potencial, diversos obstáculos aún necesitan ser superados.
Principalmente, las perforaciones profundas enfrentan temperaturas y presiones extremadamente elevadas. Además, los costos aumentan a medida que los pozos se hacen más profundos.
Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), aún será necesario comprobar que los equipos, las formaciones rocosas y las infraestructuras eléctricas pueden operar con seguridad durante largos períodos.
Actualmente, ninguna central geotérmica supercaliente opera comercialmente.
Ventajas y preocupaciones ambientales
A diferencia de la energía solar y eólica, la geotermia puede proporcionar electricidad continuamente, independientemente de las condiciones climáticas.
Además, sus defensores destacan que ocupa menos área que grandes parques solares o eólicos.
Mientras tanto, proyectos internacionales también avanzan. En Islandia, investigadores recibieron recientemente 10 millones de euros de la Unión Europea para desarrollar iniciativas similares. Ya en 2025, Nueva Zelanda e Islandia firmaron un acuerdo de cooperación tecnológica orientado a la seguridad energética.
Por otro lado, los expertos advierten sobre la posibilidad de sismicidad inducida, provocada por la perforación profunda y la inyección de fluidos.
En 2017, un terremoto de magnitud 5,4, cerca del campo geotérmico de Pohang, en Corea del Sur, fue asociado por investigadores a este fenómeno.
Aun así, según la Clean Air Task Force, cerca de 2% de la energía geotérmica localizada entre tres y diez kilómetros de profundidad podría proporcionar el equivalente a 2.000 veces la demanda energética actual de los Estados Unidos, reforzando el potencial estratégico de esta tecnología para la transición energética mundial.
