Empresa británica usa hongos, cáscaras de naranja y residuos agrícolas para crear paneles de aislamiento biodegradables para la construcción civil.
La construcción civil está entre los sectores que más consumen materias primas en el planeta, mientras toneladas de residuos agrícolas y alimentarios continúan siendo descartadas diariamente. En el Reino Unido, una empresa decidió unir estos dos problemas en una única solución: cultivar materiales de construcción utilizando hongos, cáscaras de frutas y residuos de la industria alimentaria.
La británica Biohm desarrolló paneles de aislamiento hechos con micelio, la estructura filamentosa que funciona como sistema radicular de los hongos, combinada con residuos orgánicos provenientes de la agricultura y de la industria de alimentos. Según el Foro Económico Mundial, la tecnología utiliza cáscaras de naranja, cáscaras de cacao, subproductos agrícolas y otros materiales que normalmente serían descartados, transformándolos en componentes para edificios más sostenibles.
Micelio de hongos está siendo usado para crear paneles de aislamiento biodegradables para casas y edificios
A diferencia de los materiales convencionales, producidos en procesos industriales intensivos en energía, los paneles desarrollados por Biohm son literalmente cultivados.
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Según el Foro Económico Mundial, el micelio crece sobre residuos agrícolas y alimentarios, formando una red natural capaz de unir partículas orgánicas sin necesidad de colas sintéticas o derivados petroquímicos. Tras alcanzar el formato deseado, el crecimiento se interrumpe mediante un proceso térmico, transformando el material en un producto estable y listo para su uso en la construcción civil.
El resultado es un panel de aislamiento térmico producido a partir de recursos renovables, biodegradable y con potencial para sustituir materiales tradicionales que presentan elevada huella de carbono.
Cáscaras de naranja, residuos de cacao y subproductos agrícolas dejan de ser basura para convertirse en materia prima de la construcción sostenible
La empresa también desarrolló un material llamado ORB, sigla para Organic Refuse Biocompound. De acuerdo con el Foro Económico Mundial, el ORB se produce con residuos provenientes de la agricultura y de la industria alimentaria, utilizando un aglutinante de origen vegetal para formar chapas que pueden sustituir paneles derivados de la madera. El producto es descrito por la empresa como 100% biodegradable y vegano, pudiendo ser moldeado en diferentes formatos y aplicaciones.
Además de cáscaras de naranja, Biohm afirma utilizar residuos como cáscaras de cacao, subproductos agrícolas y otras biomasas descartadas a gran escala. La propuesta es crear una cadena productiva basada en economía circular, en la cual el desperdicio de un sector se transforma en materia prima de otro.
Construcción civil enfrenta presión creciente para reducir emisiones y reaprovechar residuos
El interés por biomateriales crece en un momento en que la construcción civil enfrenta desafíos ambientales cada vez mayores. Según datos citados por AskNature, plataforma vinculada al Biomimicry Institute, el Foro Económico Mundial estima que los residuos generados por la construcción podrían alcanzar 2,2 mil millones de toneladas anuales hasta 2025, mientras que aproximadamente un tercio de los alimentos producidos en el planeta se desperdicia.
En este escenario, materiales producidos con hongos aparecen como alternativa para reducir la dependencia de insumos convencionales, disminuir el descarte de residuos orgánicos y reducir emisiones asociadas a la fabricación de materiales industriales. Expertos señalan que el potencial de estos productos va más allá del aislamiento térmico, pudiendo incluir placas estructurales, revestimientos internos, mobiliario y aplicaciones arquitectónicas más amplias.
Hongos pueden ayudar a crear edificios más eficientes y con menor huella de carbono
Otra ventaja del micelio es su capacidad natural de crecimiento. Según Biohm, el hongo forma pequeñas bolsas de aire durante su desarrollo, característica que contribuye a propiedades aislantes y a la regulación de humedad en el ambiente construido. Algunos estudios también investigan el potencial de estos materiales para secuestrar carbono durante su fase productiva, aunque la cuantificación de este beneficio aún depende de análisis específicos de ciclo de vida.
La empresa afirma además que sus materiales fueron concebidos para integrar sistemas circulares, permitiendo reaprovechamiento o biodegradación al final de la vida útil, reduciendo la generación de residuos permanentes. En lugar de producir placas de aislamiento en hornos industriales alimentados por combustibles fósiles, la propuesta es utilizar organismos vivos para cultivar componentes capaces de crecer prácticamente solos.
Paredes cultivadas pueden representar una de las cambios más radicales jamás vistas en la industria de la construcción
La idea de construir casas usando hongos puede parecer ciencia ficción, pero ya está dejando los laboratorios y llegando a los primeros proyectos comerciales. Según el Foro Económico Mundial, Biohm integra iniciativas internacionales orientadas a la economía circular y al desarrollo de materiales regenerativos, buscando demostrar que edificios del futuro pueden ser producidos a partir de recursos considerados residuos hoy.
Si durante décadas la construcción civil dependió de cemento, acero, concreto y derivados petroquímicos, una nueva generación de materiales comienza a mostrar que parte de las ciudades del futuro tal vez pueda ser cultivada en lugar de fabricada. La pregunta ahora es otra: ¿cuántos de los residuos producidos diariamente por la agricultura y la industria alimentaria aún pueden transformarse en casas, oficinas y edificios enteros?
