Investigadores de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign utilizaron licuefacción hidrotérmica para convertir residuos alimentarios y efluentes tratados en combustible sostenible de aviación, evaluaron una mezcla del 50% con queroseno común e identificaron beneficios climáticos, aunque la logística de recolección y el tratamiento de un subproducto tóxico siguen siendo desafíos importantes.
El combustible de aviación producido a partir de residuos alimentarios ha ganado un nuevo camino con el método desarrollado por investigadores de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign. La propuesta transforma restos de comida en combustible sostenible para aeronaves.
Publicado en 2026, el estudio, publicado en la revista Nature Sustainability, analiza factores técnicos, económicos y ambientales. El equipo trabaja con combustible sostenible de aviación como alternativa parcial y renovable al queroseno convencional usado por la industria aérea.
Combustible de aviación nace de residuos húmedos
El método utiliza licuefacción hidrotérmica, o HTL, para convertir residuos alimentarios en biopetróleo. El proceso reproduce la formación natural del petróleo y permite trabajar incluso con efluentes tratados.
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Después de esta conversión, el biopetróleo pasa por refinamiento con catalizador y destilación. En esta investigación, los científicos adoptaron un enfoque más simple, con menor intensidad catalítica y mayor uso de la destilación.
Yuanhui Zhang, autor correspondiente, explicó que el método es más económico y ambientalmente favorable. Sin embargo, el combustible obtenido aún presenta calidad inferior a la versión desarrollada anteriormente.
Por eso, el producto necesita ser mezclado con el combustible de aviación convencional. Zhang comparó la estrategia al uso del etanol en automóviles, combinado con combustible fósil para funcionar adecuadamente en los motores.
Mezcla de 50% pasó por evaluaciones
Las pruebas se realizaron con una mezcla del 50% de SAF y 50% de combustible regular. El equipo evaluó parámetros técnicos para verificar la compatibilidad con estándares de la ASTM y de la Administración Federal de Aviación.
Para Zhang, la producción disponible difícilmente atendería toda la demanda del sector aéreo. En este escenario, mezclas con 10% o 20% de combustible sostenible podrían ser viables, siguiendo una lógica similar a la adoptada con biodiésel.
La investigación aún se lleva a cabo actualmente a pequeña escala. El laboratorio logra producir varios litros de combustible mejorado, cantidad suficiente para pruebas en motores diésel. La etapa posterior involucra evaluaciones en motores de aeronaves.
Logística y subproducto elevan los desafíos
El principal cuello de botella está en la recolección. Actualmente, gran parte de los restos de comida termina en vertederos o estaciones de tratamiento de aguas residuales, donde el material es separado y transformado en lodo.
La recuperación de este contenido requiere logística capaz de encaminar los residuos para su reaprovechamiento. La ventaja de la licuefacción hidrotérmica es permitir el uso de materias primas húmedas, reduciendo algunas limitaciones del procesamiento industrial.
El procedimiento, sin embargo, genera una fase acuosa tóxica y rica en nutrientes, llamada HTL-AP. Los científicos probaron un tratamiento electroquímico para recuperar ácidos y nutrientes de este subproducto.
Los costos pueden disminuir con avances tecnológicos
El análisis reunió producción del combustible, tratamiento del subproducto, costos operativos y posibles impactos climáticos.
El equipo comparó tres escenarios económicos y ambientales. En el primero, el HTL-AP sería enviado a una estación centralizada de tratamiento. En el segundo, recibiría tratamiento electroquímico. El tercero consideró una versión futura de esta tecnología.
En el escenario actual, el tratamiento electroquímico casi triplicó el costo por galón. Los investigadores estiman que avances tecnológicos podrían reducir este valor hasta alcanzar un nivel equivalente al escenario básico.
Los análisis señalaron que tanto el escenario básico como el tratamiento electroquímico mejorado podrían alcanzar emisiones netas negativas de carbono. El resultado indica potencial para disminuir el impacto climático.
El trabajo describe una ruta viable para transformar residuos orgánicos urbanos en combustible sostenible de aviación.
La propuesta conecta directamente reaprovechamiento de alimentos, recuperación de nutrientes y producción energética dentro de una economía circular.
¿Considera viable usar combustible de aviación hecho de restos de comida en mezclas con queroseno convencional?
Deje su opinión y su evaluación en los comentarios y cuente si los beneficios ambientales compensan los desafíos de recolección, tratamiento de los subproductos y costos aún elevados.
