De una cantina en un cementerio en Río a una red de franquicias, Bomdiqueijo creció con pan de queso relleno, operación compacta y números que comenzaron a atraer atención en el mercado de alimentación.
Andréia Freitas, 49 años, transformó un pan de queso relleno vendido en una cantina en el Cementerio São João Batista, en Río de Janeiro, en una red de franquicias que facturó R$ 4,9 millones en 2024.
La marca, llamada Bomdiqueijo, pasó a operar en formatos compactos, como quioscos y tiendas, después de que el producto ganara demanda entre personas que circulaban por el cementerio y también entre clientes que iban al lugar solo para consumir el bocadillo, según un reportaje de UOL.
El negocio comenzó en la cantina mantenida por el padre de Andréia.
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Ella asumió el punto en 2016 y, a partir de la demanda por el pan de queso relleno, comenzó a evaluar la posibilidad de llevar el producto a otras ubicaciones.
De acuerdo con la marca, el modelo de franquicia tiene una inversión inicial a partir de R$ 169 mil, beneficio promedio informado de 23% y facturación mensual promedio de R$ 70 mil en el formato quiosco.
Pan de queso en el cementerio se convirtió en negocio de franquicia
La cantina funcionaba en el Cementerio São João Batista, en Botafogo, en la zona sur de Río de Janeiro.
El punto formaba parte de la rutina de la familia y atendía a personas que pasaban por el lugar.
Cuando Andréia asumió la operación, el pan de queso relleno comenzó a ganar espacio entre los artículos vendidos.
La demanda por el producto aumentó con el tiempo.
Primero, entre los visitantes del propio cementerio.
Luego, entre consumidores que comenzaron a buscar la cantina sin relación directa con velorios o entierros.
Uno de los comentarios relatados por Andréia quedó asociado a la historia del negocio: “Vine al velorio, pero pensando en el pan de queso”, dijo un cliente, según UOL.
A partir de esa respuesta del público, Andréia llevó el producto a un lugar de mayor circulación.
En 2021, abrió el primer quiosco en el metro y creó Bomdiqueijo.
En una entrevista con UOL, la empresaria afirmó que elaboró sola el plan de negocios presentado al metro.
“Hice un plan de negocios sola y lo envié al metro, que lo aprobó. Invertí R$ 120 mil”, declaró.
Bomdiqueijo apostó en un menú enfocado
Bomdiqueijo adoptó un menú concentrado en el pan de queso relleno, con versiones dulces y saladas.
La propuesta comercial de la marca pasó a apoyarse en un ítem principal, en lugar de un menú extenso.
Según los datos publicados por UOL, los precios varían de R$ 9,99 a R$ 12,99.

Este tipo de operación permite una estructura menor que la de restaurantes con cocina completa.
En el material de franquicias, Bomdiqueijo informa que el quiosco requiere un área mínima de 8 a 10 m².
La empresa también presenta modelos de tienda de calle y tienda de centro comercial, con inversiones diferentes según el formato elegido.
La estandarización del producto aparece como uno de los puntos centrales del modelo.
Como la venta gira en torno a una línea específica, la capacitación, la atención y el montaje de las unidades pueden seguir procesos más uniformes.
Esta característica es presentada por la marca en su comunicación dirigida a interesados en franquicia.
Facturación de Bomdiqueijo y costo de la franquicia
Los números divulgados por la empresa muestran la escala alcanzada tras la salida del punto original en el cementerio.
En 2024, Bomdiqueijo informó una facturación de R$ 4,9 millones.
Aún según los datos publicados por UOL, la facturación media mensual varía de R$ 70 mil en el quiosco a R$ 80 mil en tiendas de calle o centro comercial.
El costo estimado para abrir una unidad se sitúa entre R$ 169 mil y R$ 249 mil, según el formato elegido.
En el sitio de franquicias, la empresa informa una inversión a partir de R$ 169 mil para quioscos, además de una tasa de franquicia de R$ 49 mil y una ganancia media de 23%.
Para quienes evalúan entrar en el negocio, los datos divulgados por la marca indican una operación de alimentación en espacio compacto.
Para la empresa, la expansión depende del mantenimiento del estándar de producto, la logística y el seguimiento de las unidades franquiciadas.
Esta preocupación fue mencionada por la propia Andréia al hablar sobre el ritmo de crecimiento.

La expansión de la red sigue un ritmo gradual
La empresaria afirma que no pretende acelerar la apertura de unidades sin estructura de soporte.
En entrevista al UOL, Andréia dijo que la estrategia es avanzar de forma progresiva.
“Nuestro plan es crecer en espiral. Prefiero que sea de manera más sólida y sostenible que crecer sin freno”, declaró.
La declaración se relaciona con el formato elegido por la marca.
Bomdiqueijo trabaja con unidades más pequeñas y depende de la circulación de personas, especialmente en puntos como el metro, calles concurridas y centros comerciales.
Aun así, el crecimiento requiere suministro regular, capacitación de equipos y seguimiento de los franquiciados.
El primer quiosco fue abierto en mayo de 2021 en la estación Jardim Oceânico, en Barra da Tijuca, en Río de Janeiro, según el Mapa de Franquicias.
La publicación informó que la marca nació como una “pão de queijaria” y pasó a planear expansión a otras regiones, con enfoque en franquicias.
Origen inusual entró en la historia de la marca
El origen de Bomdiqueijo es citado por la propia cobertura sobre la empresa porque el producto comenzó a venderse en un ambiente poco asociado a la creación de redes de alimentación.
El pão de queijo relleno ganó público dentro de la cantina del cementerio antes de ser llevado a puntos comerciales con mayor flujo de consumidores.
El caso reúne elementos frecuentes en historias de pequeños negocios que cambian de escala: un producto con demanda recurrente, un punto inicial de bajo alcance comercial y la decisión de probar la operación en otro ambiente.
En el caso de Andréia, la prueba ocurrió en el metro, después de la presentación de un plan de negocios y de una inversión inicial de R$ 120 mil, según relatado por ella al UOL.
La marca también pasó a usar la especialización como característica comercial.
En lugar de ofrecer varios tipos de bocadillos, concentró el menú en el pão de queijo relleno.
Esta elección aparece en la información de franquicia y en la comunicación institucional de la empresa, que presenta el negocio como una operación enfocada en un producto central.
Con el avance de la red, los números pasaron a ser utilizados por Bomdiqueijo para atraer interesados en franquicias.
La empresa informa un ingreso mensual promedio de R$ 70 mil en el quiosco, inversión inicial a partir de R$ 169 mil y retorno estimado a partir de 11 meses.
Estos datos se presentan en materiales comerciales de la propia marca y deben ser analizados por el interesado conforme a la ubicación, costos operativos y contrato de franquicia.
La trayectoria de Andréia Freitas también muestra cómo la observación de la demanda puede alterar el rumbo de un negocio familiar.
El producto, que comenzó como artículo de cantina, pasó a generar visitas propias y, luego, fue estructurado como red.
La transformación no ocurrió por cambio de categoría del alimento, sino por la formalización de un modelo de operación en torno a él.
Actualmente, Bomdiqueijo asocia su historia a la cantina del Cementerio São João Batista y a los formatos de franquicia divulgados al mercado.
El origen funciona como elemento narrativo de la marca, mientras que los datos de ingresos, inversión y rentabilidad aparecen como información central para interesados en el negocio.
