Atlas digital permite navegar por órganos humanos en 3D, aproximar estructuras internas y observar detalles microscópicos sin cortar tejidos, en una plataforma abierta creada para investigación científica, enseñanza médica y estudios sobre enfermedades complejas.
Un atlas digital abierto permite observar órganos humanos enteros en tres dimensiones, navegar por estructuras internas y ampliar la imagen hasta detalles cercanos al nivel celular sin cortar el tejido.
La plataforma, llamada Human Organ Atlas, fue desarrollada por un consorcio internacional liderado por científicos del University College London, con tecnología de imagen basada en rayos X de sincrotrón en el European Synchrotron Radiation Facility, en Grenoble, Francia.
La comparación con un “Google Earth” del cuerpo humano aparece en la divulgación del proyecto porque la herramienta permite partir de la visión amplia de un órgano completo y avanzar hacia regiones específicas en diferentes escalas.
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En la práctica, el sistema acerca la radiología, utilizada para visualizar órganos enteros, a la histología, que tradicionalmente depende de cortes finos de tejido analizados al microscopio.
El atlas fue descrito en un artículo publicado en la revista Science Advances en 2026.
Según los autores, la base reúne imágenes tridimensionales multiescala de órganos humanos y fue creada para apoyar la investigación biomédica, la enseñanza de anatomía, el desarrollo de herramientas computacionales y estudios sobre enfermedades que afectan diferentes sistemas del cuerpo.
Cómo funciona el atlas 3D del cuerpo humano
La tecnología utilizada en la plataforma es la Hierarchical Phase-Contrast Tomography, conocida por la sigla HiP-CT.
A diferencia de una tomografía realizada en un entorno hospitalario, el método utiliza haces de rayos X producidos por un sincrotrón, equipo que acelera partículas para generar radiación de alta intensidad aplicada al análisis de materiales y tejidos.
Según el University College London, la fuente utilizada en el ESRF puede ser hasta 100 mil millones de veces más brillante que la de los tomógrafos hospitalarios convencionales.
Con esto, los investigadores logran escanear órganos donados de forma no destructiva y producir imágenes con una resolución de 8 a 20 micrómetros en órganos enteros, además de ampliar regiones de interés hasta aproximadamente 1 micrómetro.
El procedimiento mantiene la muestra preservada.
En lugar de rebanar el material biológico al inicio del análisis, el equipo mapea la arquitectura completa del órgano e identifica áreas que pueden ser examinadas con mayor detalle.
Este proceso permite seguir vasos, cavidades, tejidos y alteraciones estructurales en una misma reconstrucción tridimensional.
Para los investigadores del área biomédica, este tipo de imagen ayuda a estudiar enfermedades que no se limitan a un punto aislado.
Alteraciones vasculares, inflamatorias o tumorales pueden aparecer en diferentes regiones de un órgano o involucrar más de un sistema, lo que hace relevante observar la disposición espacial de estas estructuras.
Qué ya se puede ver en el Human Organ Atlas
La versión actual divulgada por la UCL reúne datos de 62 órganos, con 319 conjuntos tridimensionales completos, obtenidos a partir de 29 donantes.
La colección cubre 12 tipos de órganos y tejidos, entre ellos cerebro, corazón, pulmón, riñón, hígado, colon, ojo, bazo, placenta, útero, próstata y testículo.
Estos números reemplazan levantamientos anteriores, publicados durante la fase de desarrollo de la plataforma, cuando la base contenía menos muestras.
Como el Human Organ Atlas sigue siendo actualizado, la cantidad de órganos, donantes y conjuntos de datos puede variar a medida que nuevos materiales son preparados y puestos a disposición del público.
El volumen de datos muestra la complejidad técnica del proyecto.
Cada conjunto puede ocupar cientos de gigabytes o superar un terabyte, y el archivo más grande citado por la UCL, referente a un cerebro, alcanza los 14 terabytes.
Para permitir la navegación por internet, el equipo desarrolló una infraestructura capaz de mostrar imágenes interactivas a través del navegador, sin exigir programas especializados al usuario.
La plataforma ofrece visualización en línea, datos en múltiples resoluciones, tutoriales y herramientas de análisis.
El contenido está dirigido a investigadores, médicos, educadores, estudiantes y personas interesadas en conocer la organización interna de órganos humanos reales.
Por qué la imagen 3D puede ayudar en el estudio de enfermedades
El desarrollo del atlas cobró impulso durante las investigaciones relacionadas con la covid-19.
Según la UCL, la técnica HiP-CT ya se ha utilizado en estudios que identificaron lesiones microscópicas en los vasos sanguíneos de los pulmones de personas que murieron a causa de la enfermedad.
El mismo enfoque también aparece en investigaciones sobre alteraciones cardíacas y trastornos ginecológicos.
En enfermedades como el cáncer, la hipertensión, la diabetes, la fibrosis pulmonar y las enfermedades cardiovasculares, los científicos investigan no solo la presencia de lesiones, sino también cómo se distribuyen en los tejidos.
El análisis de órganos enteros en 3D puede contribuir a este tipo de estudio porque mantiene la relación espacial entre estructuras que, en cortes microscópicos convencionales, pueden aparecer separadas.
En el caso del cáncer, los exámenes clínicos suelen detectar lesiones más grandes, mientras que la histología examina fragmentos específicos de tejido.
La HiP-CT ocupa un rango intermedio de análisis: permite rastrear áreas extensas en alta resolución y, luego, ampliar regiones seleccionadas para una observación más detallada.
Esta posibilidad fue descrita por los investigadores como una de las aplicaciones de la técnica en investigación biomédica.
Claire Walsh, investigadora del University College London y directora del Human Organ Atlas Hub, afirmó en material institucional que la plataforma fue diseñada para hacer accesibles los datos y apoyar nuevas formas de estudiar la fisiología humana.
El equipo también considera que la base puede ser utilizada por grupos que desarrollan modelos de inteligencia artificial aplicados a la medicina, siempre que los resultados sean probados y validados en investigación.
Ciencia abierta y nuevas referencias para la anatomía humana
El proyecto reúne a nueve instituciones de Europa y Estados Unidos, con la participación de investigadores, ingenieros, médicos y especialistas en infraestructura digital.
Peter Lee, profesor del Departamento de Ingeniería Mecánica de la UCL e investigador principal del tiempo de uso del haz de sincrotrón vinculado al atlas, afirmó que la colaboración ha apoyado estudios sobre enfermedades como la osteoartritis y problemas cardíacos.
La propuesta de acceso abierto ocupa un papel central en el proyecto.
Paul Tafforeau, científico del ESRF y uno de los pioneros de la técnica utilizada para crear el atlas, declaró que la intención inicial era hacer los datos accesibles a diferentes públicos y construir una infraestructura científica compartida a escala global.
En la enseñanza médica, la herramienta ofrece una forma de visualizar órganos reales en tres dimensiones.
En lugar de observar solo ilustraciones, modelos físicos o cortes aislados, los estudiantes pueden navegar por reconstrucciones digitales y seguir la posición de vasos, cavidades y tejidos en diferentes profundidades.
El archivo también puede servir como referencia para sistemas de inteligencia artificial orientados al análisis de imágenes médicas.
Las bases de datos tridimensionales abiertas, estandarizadas y de alta resolución aún son limitadas, según la divulgación del proyecto, lo que convierte al Human Organ Atlas en una fuente de datos para tareas como la segmentación, la detección de patrones y la reconstrucción de imágenes.
Límites del atlas digital de órganos humanos
El atlas no representa toda la diversidad anatómica de la población.
Como los órganos provienen de donantes, existen variaciones de edad, sexo biológico, historial clínico y disponibilidad de muestras.
Los responsables del proyecto afirman que la colección debería crecer con nuevos órganos, más muestras y herramientas adicionales a lo largo de los próximos años.
Tampoco se trata de un examen para diagnóstico individual.
Las imágenes se obtienen de órganos donados y se analizan fuera del cuerpo, en condiciones de laboratorio.
La aplicación principal, según los autores, radica en la investigación, la enseñanza y la creación de referencias anatómicas que puedan ser consultadas por diferentes grupos científicos.
Otra limitación radica en la escala.
En la etapa actual, el trabajo se concentra en órganos aislados, aunque los investigadores han informado de la intención de desarrollar la técnica para producir imágenes de cuerpos humanos completos con una resolución de 10 a 20 veces mayor que la obtenida actualmente.
Al reunir órganos completos, imágenes ampliables y datos de acceso abierto, el Human Organ Atlas crea una forma de observación que aún no forma parte de la rutina médica, pero que ya integra investigaciones en anatomía, enfermedades vasculares, cáncer, fibrosis, covid-19 e inteligencia artificial.

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