La icónica galaxia del Sombrero, a 30 millones de años luz de la Tierra, en la frontera entre las constelaciones de Virgo y Corvus, reveló el 24 de abril de 2026 un halo invisible más de tres veces más ancho que la propia galaxia visible, captado por primera vez por la Cámara de Energía Oscura de 570 megapíxeles instalada en el telescopio Víctor M. Blanco, en el Observatorio Cerro Tololo, en Chile. Según la imagen oficial divulgada por el NOIRLab y analizada por Live Science, la observación también reveló una corriente estelar hasta entonces desconocida, evidencia directa de una fusión violenta con una galaxia satélite menor en un pasado distante.
Investigadores que acompañan el estudio destacan que cuanto más materia oscura logran mapear alrededor de la galaxia del Sombrero, más pronto los modelos cosmológicos actuales pueden revelar la verdadera composición de ese material invisible que sostiene la rotación ordenada de miles de millones de estrellas. El halo recién detectado se describe como difuso, débil e imposible de fotografiar con telescopios aficionados o incluso profesionales sin el tiempo de exposición prolongado y la sensibilidad de la Dark Energy Camera.
La propia galaxia del Sombrero, catalogada también como Messier 104 y NGC 4594, ya era conocida desde el siglo XVIII por su forma casi perfecta de sombrero mexicano vista casi de perfil. La banda oscura central de polvo interestelar contrasta con el núcleo brillante, formando uno de los perfiles más reproducidos en libros de astronomía alrededor del mundo.
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Lo que la nueva imagen de la Dark Energy Camera muestra que el Hubble no vio
La Cámara de Energía Oscura, conocida como DECam, es un instrumento de 570 megapíxeles acoplado al telescopio reflector de 4 metros Víctor M. Blanco, en operación continua en el alto desierto de Atacama desde 2012. A diferencia del Telescopio Espacial Hubble, que ofrece resolución superior en pequeños campos de visión, la DECam combina alta sensibilidad con campo amplio, permitiendo capturar simultáneamente estructuras brillantes y estructuras extremadamente tenues.
Fue exactamente esta combinación la que permitió identificar el halo gigantesco y la corriente estelar ahora asociadas a la galaxia del Sombrero. Las regiones más externas de estas estructuras emiten luz miles de veces más débil que el núcleo galáctico, requiriendo exposiciones largas y algoritmos avanzados de procesamiento para separar la señal del ruido atmosférico.
Según astrónomos del consorcio Cerro Tololo, la imagen final del 24 de abril resulta de la suma de varias horas de observación, en múltiples filtros de color, calibradas con referencia a otras galaxias ya estudiadas. El resultado se considera un hito metodológico, abriendo camino para análisis similares en cientos de galaxias cercanas en los próximos años.

Por qué el halo invisible confirma el rompecabezas de la materia oscura
La materia oscura corresponde, según modelos cosmológicos actuales, a aproximadamente el 27% de todo el contenido del universo, contra solo el 5% de materia común visible y el 68% de energía oscura. A pesar de ser invisible e imposible de medir directamente, ejerce atracción gravitacional sobre estrellas, gas y galaxias enteras, sosteniendo estructuras que de otra manera se desintegrarían en rotación acelerada.
Investigadores descubren que cuanto más material brillante logran mapear en la periferia de galaxias gigantes, más pueden inferir la presencia y la forma del halo oscuro circundante. En el caso del Sombrero, la corriente estelar observada ahora por la DECam funciona como un trazador natural de esa materia invisible, mostrando cómo gravitacionalmente el halo se organiza alrededor de la galaxia.
Según estudio publicado en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, edición de enero de 2025, observaciones anteriores del Sombrero con el telescopio espacial James Webb ya indicaban estructuras de baja luminosidad alrededor del disco principal, pero faltaba confirmación directa de la extensión y la forma del halo oscuro. La nueva imagen de la DECam completa esa laguna.
La fusión galáctica violenta que dejó marcas hasta hoy
La corriente estelar recién identificada en el entorno de la galaxia del Sombrero es interpretada por astrofísicos como cicatriz directa de una colisión antigua entre el Sombrero y una galaxia satélite menor. Este tipo de evento, conocido como fusión galáctica, se considera uno de los principales mecanismos de crecimiento de las grandes galaxias del universo observable.
Durante estas fusiones, que duran miles de millones de años, la galaxia mayor absorbe estrellas, gas y polvo de la menor, pero deja atrás franjas alargadas de materia, esparcidas como rastros gravitacionales alrededor del sistema final. Estas franjas pueden permanecer detectables por largos períodos cosmológicos, proporcionando un registro arqueológico del pasado violento de las galaxias.

De acuerdo con el Universe Magazine, en cobertura especializada sobre el descubrimiento, el estudio del Sombrero ayuda a refinar modelos sobre cuántas de estas fusiones ocurrieron desde el inicio del universo, con implicaciones directas sobre el ritmo de formación estelar y la historia química de la Vía Láctea, que también ya pasó por eventos similares.
Cómo Brasil participa indirectamente de este mapeo cosmológico
Brasil es miembro activo del proyecto Dark Energy Survey desde 2014, con investigadores de instituciones como el Observatorio Nacional, en Río de Janeiro, la Universidad Federal de Río Grande del Sur y la Universidad de São Paulo. El país también participó en el desarrollo de software y algoritmos de calibración usados en el análisis de las observaciones de la DECam a lo largo de la última década.
Este involucramiento directo significa que parte de los avances anunciados sobre la galaxia del Sombrero pasa por contribuciones científicas brasileñas, especialmente en la fase de tratamiento de imágenes y cruce de datos con simulaciones cosmológicas. Brasil mantiene aún una asociación con el Observatorio Vera Rubin, en Chile, cuya entrada en operación plena en 2026 promete revolucionar el mapeo de materia oscura.
Cabe destacar que otros descubrimientos sobre estructuras galácticas y cosmología aparecen con frecuencia en nuestras editoriales de Curiosidades y de Ciencia, conectando avances astronómicos a debates contemporáneos sobre energía y tecnología espacial.

Próximos pasos: el Webb, el Vera Rubin y el futuro de la materia oscura
El Telescopio Espacial James Webb, en operación desde 2022, volverá a observar la galaxia del Sombrero en diferentes bandas del infrarrojo a lo largo de 2026 y 2027, con el objetivo de complementar los datos de la DECam con información sobre temperatura y composición química de las estructuras detectadas. Las primeras observaciones combinadas deben salir en 2027.
En paralelo, el nuevo Observatorio Vera Rubin, en Chile, entrará en operación plena aún en 2026 con el objetivo declarado de fotografiar todo el cielo visible del hemisferio sur cada tres noches, produciendo el mayor catálogo cosmológico jamás reunido. Galaxias como el Sombrero serán monitoreadas en una escala estadística inédita.
Los investigadores involucrados en el estudio afirman que esta convergencia de instrumentos puede acelerar significativamente el entendimiento sobre la naturaleza de la materia oscura y sobre la velocidad real de expansión del universo, dos de los mayores rompecabezas de la física moderna. La galaxia del Sombrero, incluso conocida desde 1781, se ha convertido en un personaje clave de esta próxima década de descubrimientos astronómicos.
Por otro lado, especialistas advierten que cada nueva imagen trae tantas respuestas como nuevas preguntas, y el caso del Sombrero ilustra bien esta dinámica. Los datos de 2026 ya han planteado cuestiones inéditas sobre la frecuencia de fusiones galácticas en galaxias del tipo lenticular, y nuevas observaciones ya están programadas para 2027.

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